«Nunca he tenido complejos ni envidia»

«Nunca he tenido complejos ni envidia»

La diseñadora María Escoté se 'desviste'.«De niña llevé corsé ortopédico y eso me hizo más fuerte»

ARANTZA FURUNDARENA

Hija de un pintor y de una restauradora de tejidos, lo raro sería que María Escoté se dedicara a la telemática o a la mecánica cuántica. Lleva el gusto por la moda, la plástica y el color en las venas. De niña soñaba con ser pintora, pero la vida le fue llevando por el camino del diseño. Ahora, la exitosa modista pop catalana ha visto redoblada su fama como jurado del concurso televisivo 'Maestros de la costura', y al mismo tiempo ha logrado conjugar sus dos grandes pasiones, la ropa y el arte, en un proyecto compartido con el galerista Fer Francés que han bautizado con la marca 'Frescoté'.

Nacida en 1979 en Barcelona, María lleva jugando con los colores desde niña. También con los hilos y los tejidos porque el suyo ha sido realmente un tiempo entre costuras. «Costurera sin dedal cose poco y cose mal», le espetó al gran Lorenzo Caprile en el segundo programa del concurso donde ambos ejercen de jueces. Es el refrán que le inculcaron en casa. «Mi madre es zurcidora, de las mejores que hay en este país. Y yo he tenido la suerte de palpar y admirar prendas maravillosas desde muy pequeñita». Natural de Jerez, pero criada en Sabadell, la madre de Escoté siempre ha vestido a medida. Y María, desde que tiene uso de razón, también. «He sido y soy súper presumida», reconoce.

Sin embargo, de jovencita no pensaba convertirse en modista. Quería ser interiorista o artista plástica. Ahora su manera de pintar pasa por elaborar sus propios 'prints' y estampados... Entre sus clientas ilustres figuran la actriz Paula Echevarría y las cantantes Katy Perry y Miley Cyrus, dos rebeldes que sintonizan con la adolescente levantisca que fue la diseñadora. El carácter le viene de serie. «Con cinco o seis años discutí con mi tío Gabriel y decidí marcharme de casa. Tuvieron que cerrarme con llave porque sabían que me iba a escapar a pesar de mi corta edad», recuerda divertida Escoté. Que tiene genio salta a la vista en sus intervenciones televisivas. Ella no se considera «muy Rottenmeyer» y además matiza... «Somos jueces y tenemos que transmitir seriedad. Pero yo ante todo intento ser coherente. El carácter sin coherencia no te lleva a ningún lado».

Aunque siempre viste sus propios diseños, María se inspira en otras mujeres. «Visto de mí porque no le veo sentido a otra cosa. Y si sé que una prenda no me la voy a poner, la elimino de la colección. Pero mi fuente de inspiración no soy yo sino gente que veo por la calle, en el metro... Me gustan las mujeres con mucha personalidad e inteligencia. Un icono para mí es Bianca Jagger».

La menuda y estilizada María Escoté asegura no pasar hambre. De niña comía fatal para sufrimiento de su madre, pero de adulta descubrió la comida «y disfruto con todo». Su silueta la atribuye a que es muy nerviosa y el estrés la consume y, sobre todo, a que practica con regularidad bikram yoga, disciplina realizada a 40º centígrados. Pero no perdona sus dosis de chocolate negro. «Cada tarde, en el trabajo, me como media tableta. La otra media se la ventilan entre Caprile y Palomo», bromea.

Gracias al amor

Bajita en un mundo de 'top models' kilométricas, Escoté nunca ha sentido el menor complejo a la hora de lucir vestidos ceñidos o enseñar las piernas. «La seguridad en mí misma me viene de serie», sentencia. Y recuerda que fue una niña con escoliosis «en un colegio maravilloso donde no existía el bullying y nadie se metió conmigo por llevar corsé ortopédico». Al contrario, ella ganó con ese corsé muchas pruebas deportivas. Un médico le dijo una vez que los niños con escoliosis suelen desarrollar un carácter fuerte. Está de acuerdo. «Nunca me sentí inferior. No me ha acomplejado la estatura ni sé lo que es la envidia ni la rivalidad. Al contrario, me encanta ver y admirar a una mujer guapísima. No me comparo con nadie. Y, ahora que lo pienso, esto quizá se lo tenga que agradecer al amor y la aceptación que recibí de niña».

Tiene dos hijas, de cinco y tres años, que han heredado su pasión por la ropa. «Tristemente son igual de presumidas que yo», ríe Escoté. Para ella es una ventaja que su pareja trabaje en el mundo de la comunicación... «Sería horrible tener en casa a dos del gremio de la moda». Su chico y sus amigos son su principal fuente de inspiración a la hora de diseñar la colección masculina... «Pero mi amor platónico en la pantalla -confiesa María- es Joaquin Phoenix».

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