Sobre las lágrimas de Piqué

Sobre las lágrimas de Piqué

De pronto, el mundo al revés

ARANTZA FURUNDARENA

Las lágrimas de Gerard Piqué iban dedicadas a sus paisanos votantes que el domingo se estrellaron contra una urna precintada, una cachiporra o una pelota de goma... Sí, muy triste. Lamentable. Pero me pregunto qué otra celebridad llorará en público por las, a mi juicio, auténticas víctimas de todo este lío. Gente como mi amiga Nuria, catalana de pura cepa que, sin comérselo ni bebérselo, ha asistido en los últimos años atónita a la expansión en forma de epidemia de un virus que inflama la vena patriótica hasta la histeria y la paranoia, una grave enfermedad social para la que urge inventar algún tipo de Ibuprofeno (distinto al contraproducente jarabe de palo del torpe Rajoy).

La gente como Nuria puede ser crítica con el gobierno central pero no por ello necesita inventarse una patria (casualmente siempre mejor y moralmente superior a la del vecino) ni darle la vuelta a todo lo conquistado (por ejemplo, la costumbre de votar en autonómicas, generales, municipales...), ni emprender una carrera suicida hacia un presunto paraíso del que de momento solo se vislumbra un horizonte infernal. Gente que no aspira a que una frontera le solucione la vida, que siendo catalana no siente ni un orgullo desmedido ni tampoco un rechazo insuperable hacia la nacionalidad que figura en su pasaporte. Gente que se siente relativamente bien en la piel (de toro) que habita y que no se despierta cada mañana con la imperiosa necesidad de arrancársela a jirones. Gente que ante el avance imparable de la pandemia está empezando a pensar en dejar la tierra en la que nació y a la que creía pertenecer hasta que unos que se dicen más catalanes que ella decidieron señalarla con el dedo y colgarle la gratuita etiqueta de facha. A ella, que en la Transición luchó por las libertades y siempre ha votado a la izquierda...

De pronto, el mundo al revés: los que han contraído la inflamación te dicen que el enfermo eres tú. Como les ocurría a los indios en 'Bailando con lobos', me cuenta Nuria que el territorio para los no contagiados es cada vez más estrecho. Que el patrioterismo y el populismo barato lo van invadiendo todo. ¿Qué hacer cuando un delirio colectivo amenaza con dejarte sin tierra bajo los pies? Por gente como su paisana Nuria debería llorar Piqué.

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