La Verdad

Google celebra la llegada de la sonda Cassini a los anillos de Saturno

La divertida animación concluye con la sonda sacándose un 'selfie'
La divertida animación concluye con la sonda sacándose un 'selfie' / Captura Google
  • La sonda afronta el tramo final de su misión, que comenzó en 1997

La sonda Cassini salió de Cabo Cañaveral en 1997 como parte de un proyecto conjunto de la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana. Su objetivo era la exploración de Saturno y sus satélites (estudiar el comportamiento de su atmósfera dinámica, determinar la composición de su superficie, el efecto de la gravedad sobre sus lunas...etcétera) y tras 20 años por fin ha llegado el turno de una de las cosas que más fascinan sobre el lejano planeta gigante y su rasgo más característico: sus anillos.

La sonda estudiará su composición química con el fin de ayudar a los científicos a averiguar cómo se formaron en primera instancia. El pasado sábado la sonda vio su trayectoria alterada por el efecto gravitatorio de Titán, uno de los satélites más conocidos de Saturno, entrando así de lleno en el espacio entre los anillos y el propio planeta. La NASA ha expresado en un comunicado que esta parte final de la misión, que han dado en llamar 'Gran Final de la Misión Cassini', es la más importante pero también la más peligrosa, ya que debido a la zona cualquier error en las previsiones de cálculo podrían hacer a la nave desintegrarse en la atmósfera del planeta antes de tiempo.

La sonda ha descartado la existencia de vida en Titán, pero no en Dione

Dicha desintegración, si todo funciona tal y como pretenden los responsables de la misión, debería ocurrir el 15 de septiembre. Sin embargo a los peligros de la falta de exploración de la zona (lo que podría deparar cualquier sorpresa inesperada) se suma la falta de combustible de la nave. La sonda ya cuenta con unos cuantos hitos en su haber, como el haber descubierto ríos de hidrocarburos en Titán, y haber descartado la posibilidad de la existencia de vida en los mismos, el descubrimiento de un posible océano subterráneo en la pequeña luna Dione; fotografiar la extraña superficie de la luna Hiperión (con miles de millones de agujeros que le otorgan el aspecto de una gran esponja) y el enorme cráter de la luna Mimas.

«Lo que aprendamos de las órbitas finales de la sonda Cassini mejorará nuestra comprensión de cómo los planetas gigantes, y los sistemas planetarios de todas partes, se forman y evolucionan. Esto es verdaderamente un descubrimiento tras otro hasta el final (de la misión)», ha expresado Thomas Zurbuchen, administrador asociado del Directorio de Misiones Científicas de la NASA.

Al finalizar la misión de forma 'kamikaze', estrellando la nave contra la superficie del planeta, no sólo esperan prevenir la entrada de posibles microbios en nuestro planeta, si no averiguar la fuerza con la que el planeta atrae a la sonda para así calcular la masa de Saturno y la de sus anillos. Desde luego la NASA, y la humanidad, pueden 'apuntarse' otro gran logro a su ya amplio palmares.