La Verdad

Maradona con su novia hace unos días. :: afp
Maradona con su novia hace unos días. :: afp

Maradona y su novia la lían

  • La Policía acudió al hotel madrileño donde se alojaban, alarmada por los gritos que salían de la habitación en la enésima bronca de la pareja

La mano de Dios dejó de meter goles en 1997. Inquieta, desde entonces se lía a guantazos, vasazos, perdigonazos o lo que sea contra quien le incomoda. O le amenaza. El lunes por la noche Diego Armando Maradona, de 56 años, se enfrentó en Madrid con un periodista al que apartó de malas maneras a la salida de un restaurante cuando le preguntó por el partido de ayer de la Champions entre el Real Madrid y el Nápoles, el motivo de su visita a España. El reportero le acusó de haberle pegado. Él le soltó: «No te he pegado. Si te pego, no te queda nariz». Diplomacia maradoniana en estado puro.

Ayer por la mañana, la Policía acudió al hotel madrileño donde se alojaba con su novia, Rocío Oliva, de 26 años, tras una llamada del personal alarmado por los gritos que salían de la habitación de la pareja. Temían que la bronca hubiera llegado a las manos. Sin embargo, los sanitarios comprobaron que ninguno de los dos sufría lesiones y, como tampoco presentaron denuncias, ahí acabo todo. «No hay ninguna denuncia y nadie le supo explicar (a su abogado) el motivo de este 'show' mediático. Estoy pasando por un gran momento. Que la cuenten como quieran...», escribió ayer el Pelusa en Facebook. Como si estar en un «gran momento» afectara a su querencia por las páginas de sucesos.

Maradona reinaba en el fútbol mundial cuando salió del Barça por la puerta de atrás después de dar un cabezazo a Chato Núñez y un rodillazo en la cara a Miguel Sola al término de la final de Copa de 1984 y que acabó en una tangana provocada por el argentino. Ya en el Nápoles, el club al que le vendieron los azulgrana, dio positivo por cocaína en 1991, lo que le apartó de los terrenos de juego quince meses. Tres años después, disparó perdigonazos contra los periodistas que le esperaban fuera de su casa en Buenos Aires y, poco más tarde, se quedó fuera del Mundial de Estados Unidos tras el primer partido al dar positivo en el control antidrogas. Otros quince meses al banquillo.

En 2006, en Polinesia, le dio un vasazo a una mujer que había discutido con su hija Gianina. Siete años después, detuvo su coche en una autopista argentina y la emprendió a pedradas con los fotógrafos que le seguían, y en septiembre de 2014 se peleó en Croacia con un hombre que le recordó al Kun Agüero, ex de su hija y padre de su nieto. Sumen al historial varios hijos ilegítimos, desintoxicaciones, más peleas y deudas con el fisco italiano por más de 34,2 millones.

Oliva y Maradona mantienen desde hace cuatro años una relación imposible de adjetivar. En abril de 2014, el exfutbolista denunció a su novia por robarle joyas de su casa de Emiratos Árabes Unidos. En octubre de ese mismo año, ella subió a YouTube un vídeo de una aparente agresión en la que, ante un furioso Maradona, se la oye decir «¡Pará! ¡Pará! ¡Dejá de pegar, Diego!». ¿Habrá vídeo de la discusión de ayer?