La Verdad

Detienen a un anciano que atracó dos bancos fingiendo llevar una bomba que era un reloj

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  • El singular delincuente robó en cinco locales en dos días

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Dos bancos, tres farmacias y una perfumería han sido los lugares donde este hombre, un jubilado de 71 años, llevó a cabo sus golpes. El barrio de Hostafrancs, en Barcelona, ha sido el lugar de acción de este «abuelo pistolero», como lo describen en algunos medios.

Las alarmas de la existencia de este delincuente poco frecuente saltaron la semana pasada. El anciano asaltó una sucursal bancaria de CaixaBank con la cara cubierta y una pistola -que después resultó ser de fogueo; amenazó con disparar a los empleados de la oficina y se llevó 1.200 euros. Allí dejó un caja de plástico, que era una fiambrera, y en cuyo interior había un reloj que hacía tic-tac, el hombre había amenazado a todo el mundo con que aquello era una bomba.

Tras el disparatado asalto de la semana pasada, este jubilado volvió a actuar cinco veces más entre este lunes y martes. El vídeo de uno de estos robos, en una farmacia, ha sido publicado por el diario El Mundo. En él se pude ver al anciano empuñando un arma y amenazando al dependiente con dispararle si no le da el dinero de la caja: «Dame todo el dinero o te dejaré seco de un tiro» y «¿quieres probarla?», refiriéndose a la pistola, son las amenazas que usaba, al más puro estilo pistolero. Especialmente anecdótico en ese robo (si es que puede haber algo más todavía) es que el hombre, que él mismo cogió el dinero de la caja, dejó un billete de 100 euros porque «este es falso», dijo. Y lo era.

Según relatan las víctimas del asaltante, entraba a los locales y decía tranquilamente «que venía a robar». En una de las farmacias, no había más que 25 euros en la caja fuerte; después de que las dependientas le explicaran que todo el mundo había pagado con tarjeta ese día, el hombre pidió una caja de Viagra de 100 mg. y se marchó con su motín.

Los Mossos d'Esquadra sorprendieron al anciano al salir de uno de los locales donde no llegó a robar. Tras varios días detrás de su pista, los agentes estrecharon el cerco para pillar al escurridizo ladrón. Dos agentes se cruzaron con él por la calle y le informaron de que tenían que cachearle. Al hacerlo encontraron la pistola de foguero, una nota en la que ponía «esto es un atraco» (la usaba en algunos de los sitios donde robaba) y una pastilla de Viagra. Ahora, tendrá que explicar por qué sintió ese repentino interés por el delito, un jubilado de 71 años y que hasta hacía una semana nunca había delinquido.