La Verdad

Celulitis

Celulitis. Ce-lu-li-tis... ¿Qué parte de esa palabra no acaba de entender la publicidad? Antes, el calendario Pirelli lo ilustraban chicas neumáticas, ahora la mayoría de las que salen ahí parecen haberse quedado en el chasis... En el último número del célebre almanaque, el fotógrafo Peter Lindbergh alardea de haber retratado la belleza «real y auténtica» huyendo, según explica, de la dictadura de perfección que imponen los medios hoy en día a las mujeres. No sé qué entenderá él por «reales y auténticas». Tal vez la operada Nicole Kidman o las musculadas Robin Wright y Julianne Moore le parezcan las mejores representantes de su género... Yo las encuentro excesivamente fibrosas como para erigirse en paradigma de las señoras de más de 40. Porque si esas son las reales y auténticas, entonces el mundo está lleno de féminas (con su barriguita y su celulitis) absolutamente irreales y artificiales, entre las que por cierto me encuentro. ¿Será que la mayoría hemos venido de otro planeta?

En el Pirelli de este año se hace una concesión a las pecas, los barros (algo hemos avanzado) y las imperfecciones del rostro. Pero ni una sola piel de naranja. Ni el menor asomo de la famosa textura de pelota de golf que soportamos en muslos, nalgas y caderas nueve de cada diez mujeres, ya seamos altas o bajas, jóvenes o viejas, gordas o delgadas. No digo yo que entre 'Las doce Gracias' de Lindbergh, el anti-Rubens de la estética femenina, no haya alguna flaca con las piernas y los brazos como sarmientos, porque esas también existen. ¿Pero todas, doce de doce, sin un triste agujerillo en la piel, sin una sola lorza...? Resulta sospechoso. Incluso indignante cuando esas imágenes se nos intentan vender como un canto a la realidad, un valiente homenaje a la autenticidad del físico femenino.

La autenticidad, la realidad del físico femenino, es que su propia biología lo predispone a la acumulación de tejido adiposo en distintas partes del cuerpo. Estaba a punto de decir que el calendario Pirelli debería encontrar su contrapunto en un 'Calendario Michelín'. Pero ya circula uno con ese nombre por internet con obesas descomunales... Está claro que el término medio, lo que de verdad abunda, no interesa. En publicidad, la realidad no vende.