La Verdad

Amal Clooney defiende a Armenia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Amal Clooney.
Amal Clooney. / Efe
  • La letrada, cuya intervención fue seguida por más de 60 periodistas, habló durante unos seis minutos en representación del Gobierno de Armenia

La abogada Amal Clooney compareció hoy ante la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos para defender al Gobierno armenio en el caso Perincek contra Suiza, relativo a la libertad de expresión sobre la negación del genocidio armenio. La presencia de Clooney estuvo rodeada por una gran expectación, con más de 60 periodistas acreditados en la vista.

La letrada, especialista en derechos humanos, habló durante unos seis minutos en representación del Gobierno de Armenia, pero fue apercibida por el presidente del tribunal, Dean Spielmann, por superar el tiempo de palabra concedido a ese país. Clooney entró en la sala de vistas del Palacio de Derechos Humanos, sede del tribunal, acompañada por el abogado australiano-británico Geoffrey Robertson, que defendió en 2010 a Julian Assange, al igual que ella.

En sus palabras, Clooney aseguró que para ella "es un honor comparecer en nombre del Gobierno armenio". Mostró su desacuerdo con la sentencia de Sala, que había dado la razón al demandante turco, Dogu Perincek, quien acudió a la corte después de ser condenado en Suiza a una multa de 2.500 euros sustituibles por 30 días de detención y a una indemnización de 850 euros por negar el genocidio armenio.

Clooney expresó en dos ocasiones su confianza en que la Gran Sala cambiara el sentido de la sentencia de Sala y concluyera que Suiza no vulneró el artículo 10 (relativo a la libertad de expresión) del Convenio Europeo de Derechos Humanos. "La Gran Sala está obligada a corregir la sentencia de Sala", dijo. Para la abogada nacida en el Líbano, existen numerosas pruebas de "las atrocidades cometidas contra los armenios" en 1915 por el Gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio Otomano, como imágenes de la marcha de la muerte y testimonios.

Recordó además las declaraciones de dirigentes turcos de que "no había sitio para los cristianos en Turquía" y la denuncia que realizaron en aquella época Alemania, Francia y Rusia. Mientras se celebraba la vista, un centenar de ciudadanos turcos y armenios con banderas de sus respectivos países se intercambiaron insultos, bajo control policial.