La
sardina llegó pasada por agua. Apenas
en el cielo, a ochocientos metros de altura,
se perfilaban los paracaídas abiertos
de los cinco hombres de la Patrulla
Acrobática de la Base Aérea de
Alcantarilla (PAPEA), unos goterones de
lluvia se estrellaban contra el suelo. El
chaparrón no pudo ni con los
sardineros ni con el público, que
salió a la calle y no tuvo
inconveniente en sentarse sobre sillas
mojadas o aguardar el paso de los grupos y
charangas sobre suelos encharcados.
12/4/2007 - JAVIER CARRIÓN y
GUILLERMO CARRIÓN <br/>La
sardina llegó pasada por agua. Apenas
en el cielo, a ochocientos metros de altura,
se perfilaban los paracaídas abiertos
de los cinco hombres de la Patrulla
Acrobática de la Base Aérea de
Alcantarilla (PAPEA), unos goterones de
lluvia se estrellaban contra el suelo. El
chaparrón no pudo ni con los
sardineros ni con el público, que
salió a la calle y no tuvo
inconveniente en sentarse sobre sillas
mojadas o aguardar el paso de los grupos y
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Alcantarilla (PAPEA), unos goterones de
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Alcantarilla (PAPEA), unos goterones de
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Alcantarilla (PAPEA), unos goterones de
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