Entierro de la Sardina 2018

Entierro de la Sardina 2018

Extraterrestres en la marabunta

Los sardineros reparten pitos y regalos por las calles de Murcia. /Alfonso Durán / AGM
Los sardineros reparten pitos y regalos por las calles de Murcia. / Alfonso Durán / AGM

Los sardineros se afanan en desterrar los mitos e insisten en que los grupos están abiertos a la incorporación de nuevas generaciones

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

Treinta y dos años lleva el sardinero Pepe Mora gastando la broma del día del Entierro. Su grupo, Diana Cazadora, sabe que va por libre y no le atosiga. Mora es genio y figura, y este año anuncia que se corta la coleta. «Es que voy ya por los 78 años y mi cuerpo lo nota», decía este sábado, a modo de disculpa y de agradecimiento a todos los que han comprendido (y sufrido) a lo largo de estos años su vis cómica. Empezó dando el golpe con Bonache y esta vez las víctimas han sido los hermanos Paco y Antonio Espinosa, de otra confitería, la de Espinosa de la avenida Floridablanca (El Carmen). Las tarjetas que iba regalando con una sonrisa de cocodrilo a todo aquel que venía a su encuentro decían que podían cambiarse por un pastel de carne o por una empanadilla a poder ser entre las 11 y las 14 horas. Mora empezó haciendo esto como una ocurrencia, pero se ha institucionalizado y los hosteleros le temen ya que en algunas ocasiones se han presentado marabuntas de gente exigiendo el canje. Deja el testigo a su hijo, que también colabora en la fiesta del Entierro de la Sardina como hachonero. «Me encuentro bien, y podría aguantar unos años más, pero hasta aquí hemos llegado». Antonio Estaca, que era presidente de la Agrupación Sardinera el año en que fue reconocido el Entierro como Fiesta de Interés Turístico Internacional, se enorgullece de que haya ido a más, puesto que esto ya no se cirscunscribe al gran desfile del sábado sino que hay pasacalles multitudinarios el jueves y el viernes. «Y la gente espera muchas, muchas horas», dice, reconociendo la paciencia del espectador.

La ciudad estaba este sábado ocupada por completo; no había un solo metro de espacio libre en los lugares por donde tenía que pasar el pasacalles de los grupos sardineros, y el desfile de la Sardina, Alicia Hernández, protegida por los directivos de la Agrupación, José Antonio Sánchez y Gregorio González, y por el Gran Pez, el empresario caravaqueño Alfonso López Rueda (Postres Reina).

La indumentaria de los sardineros ha ido evolucionando, como recuerda Estaca, y al principio de los tiempos eran huertanos «medio disfrazados» con capa negra, «pero en 1899 se separó la fiesta de los carnavales y los trajes dejaron de tener ese punto romántico». El llamado Entierro de Día, que consiste para los murcianos en tomar el aperitivo contemplando la llegada de esos seres casi extraterrestres con sus estrafalarias vestimentas, es tan masivo que hasta los sardineros se las ven y se las desean para llegar a su destino. La llegada a la plaza de Santo Domingo y el paso por Alfonso X se hacen interminables, y ahí es donde la muchedumbre se afana en acercarse hasta estos hombres con capa -como el extremeño Raúl Moro Martín, expresidente del Real Murcia, fiel al grupo Selene- para pedirles un pito o lo que tengan a mano. Los sardineros gozan del cariño popular, aunque también les rodean toda suerte de maledicencias que la Agrupación trata de desarmar cada vez que puede. Ni tienen las puertas cerradas ni las tendrán nunca. De hecho, los 23 grupos, con sus nombres mitológicos, tienen los brazos abiertos para la entrada de nuevos socios. Cosa distinta es que los que vengan sean capaces de aguantar el tipo.

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