Feria de Murcia

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Lleno hasta la bandera en las barracas

Atendiendo a las clientes, ayer a mediodía, en la barraca de la peña huertana Los Güertanos, instalada en los jardines del Malecón. / Nacho García / AGM

Varias peñas exhiben entornos huertanos en El Malecón y otras, como La Crilla, realizan demostraciones artesanales cada noche. Arroces, morcillas y paparajotes fueron los manjares huertanos más demandados en los 42 ventorrillos

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOSMurcia

El tiempo puede ser el mejor aliado o el peor de los enemigos de las barracas, y ayer ofreció su mejor cara en Murcia con un luminoso cielo azul y un sol radiante en el estreno de las Fiestas de Primavera. Con un domingo de Resurrección tan espléndido no es de extrañar que las barracas registraran un lleno hasta la bandera en su primer día. Antes de que terminara la procesión ya había gente haciendo cola para coger mesa en muchas barracas. Así fue en la peña El Ciazo, en la plaza de la Universidad, donde a las dos de la tarde ya estaban cubiertas las 240 plazas mientras decenas de personas aguardaban en la puerta su turno. Mientras tanto, las mujeres de la peña, llegadas desde Torreagüera, echaban el arroz en las paelleras y daban el último hervor a los michirones.

Una imagen similar se repitió en otras plazas y jardines, como El Salitre, la Circular, Cruz Roja, Díez de Revenga, La Fama o La Flota. Otro de los lugares más concurridos fue, sin duda, El Malecón. El hecho de que en sus jardines se instalen casi una decena de barracas anima a murcianos y turistas a visitar alguno de los ventorrillos para degustar los platos típicos de la gastronomía murciana. Además es uno de los lugares claves para que niños y mayores revivan cómo eran las antiguas casas de huerta y cuáles eran los utensilios y aperos de labranza. Todo ello gracias a los entornos huertanos recreados por las peñas que realizan un trabajo impagable para conservar las tradiciones.

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Carretas huertanas, pozos de agua con su caldero, pequeños huertos, muebles de época, botijos de barro, bastidores y costureros, artesas para amasar el pan... constituyen un pequeño museo costumbrista al aire libre que llama la atención de cualquier visitante.

«A mediodía, los arroces de verdura y conejo son los más solicitados aunque hay muchos comensales que aprovechan estos días para comer un buen guiso de trigo, un mondongo y unas migas aunque no llueva». Así lo indica Juan Egea, presidente de la peña La Picaza, que tiene instalada la barraca en la plaza de la Universidad. «Tenemos muchos clientes fijos, que repiten todos los años».

Miembro de la directiva de la Federación de Peñas Huertanas, considera que la pequeña subida de los precios en la bebida -entre 10 y 50 céntimos- y el redondeo a un euro del paparajote está justificado por la incremento del coste de la vida «y nosotros llevábamos varios años sin modificar los precios».

Platos de cuchara

Juan García Serrano es el presidente de la peña La Crilla, con sede en Puente Tocinos, aunque en las Fiestas de Primavera montan su barraca en Ronda de Garay, entre el hotel 7 Coronas y el Palacio de Justicia. «Nosotros establecemos dos turnos de comida a mediodía, el primero a las dos y el segundo sobre las tres y media». Las perspectivas para este año «son halagüeñas si el tiempo favorece». García Serrano calcula que solo en morcillas servirán 250 kilos a lo largo de la semana y más de 1.000 kilos de 'crillas' (patatas) con su concha de ajo. De postre, el rey es el paparajote, del que calculan que servirán entre 8.000 y 10.000 unidades. Cada día de la semana de fiestas tienen previsto preparar un plato de cuchara: hoy, lunes, será el guiso de pavo con pelotas; mañana los arroces con conejo y verduras; el miércoles, guiso de trigo; el jueves, de mondongo de cordero; el viernes, de albóndigas de bacalao, y el sábado, día del Entierro de la Sardina, gazpacho jumillano. Tendrán, además, todas las noches, a las 21 horas, demostraciones artesanales. Hoy, de modelado en barro de figuras tradicionales, de Loli Sanz; mañana, de reciclado de papel y cartón en muñecos, de Eugenia de Alba; el miércoles, pirograbado en tabla, de Antonio Pérez Bayonas; el jueves, bordado tradicional de Ana María Baeza; el sábado, de fibra natural por Florencio Camarero, y el domingo, de instrumentos tradicionales de la huerta, por José Antonio Campos.

La semana no ha hecho más que comenzar y los miembros de las 42 peñas que montan ventorrillo -37 en plazas y jardines y cinco en sus sedes- tienen que dosificar sus fuerzas para el día grande, el del Bando de la Huerta, aunque abrirán a mediodía y por la noche hasta la clausura que será el próximo domingo, a mediodía.

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