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Recuerdos para Dámaso, el «rey del temple»

Los mulillas imitan a las bestias y el consejero Carrillo dice que cornadas se reciben en todos los terrenos

MANUEL MADRIDMURCIA

La afición a la tauromaquia parece no pasar de moda en La Condomina. Es curioso el murmullo previo al comienzo de la corrida. La gente está inquieta. Silba, se pone de pie, se abanica y protesta por todo incluso antes de empezar. Dice un crítico musical que el público murciano es «tosedor y aplaudidor a destiempo», y en el círculo ibérico no hay nada más democrático que la expresión libre de aprobación o de desaprobación. Descontando la muerte, es la sentencia más rápida. En Murcia es habitual que se confunda la condescendencia con la exigencia.

Uno de los 'mulillas' del coso es Ángel Hurtado. Desde 1991 hace el arrastre de las bestias y a la fuerza se sabe toda la gama de relinches. En plena conversación, con toda normalidad, se le escapan y, claro, uno no puede evitar la sorpresa. «¡Ojo al dato, que todo el mundo no puede hacer las voces de un toro!». Emocionadas estaban las hermanas Puche, Antonia, Loli y Paqui, porque se han tirado once días de feria trabajando «como burras» en los huertos del Malecón con la Hermandad del Rocío de Murcia. Antonia ha sido nombrada diputada de Caridad para los próximos cuatro años y asegura que donde haga falta allí que van a cantar la Salve. De hecho, prometían arrancarse en la corrida si se lograba un indulto. Y eso es echarle valor, porque sobre sus espaldas y sus piernas llevaban la 'Noche sin fin' y la romería de la Fuensanta. Esto es afición y lo demás no se sabe qué es. La matriarca del clan decía que el secreto de tanta fortaleza era la comida, «pero no la mía, porque hoy hemos pasado por un McDonald's».

A los picadores no los quieren en Murcia, no hay palabras amables para ellos. Le pregunto a Óscar Castro, decano del Colegio Oficial de Dentistas, si a los toreros también les preocupa la dentadura y sale al quite con predisposición: «Indudablemente, ten en cuenta que los hermanos Rivera [Francisco y Cayetano] llevaron ortodoncias de niños y luego se han cuidado muchísimo, eso es fundamental. Claro que les desasosiega, tanto a los confirmados como a los que quieren tomar la alternativa». El Fandi parecía darse por aludido. Estaba encantado en Murcia y su cara era un emoticono solar.

«Indudablemente, a todos los toreros les preocupa lucir una buena dentadura», dice el odontólogo Castro

De Alicante vienen muchos aficionados. Ayer coincidieron en Ronda de Garay una legión de la Peña Taurina del Pilar de la Horadada con Pepín Liria, uno de los tipos más buscados como compañero de selfis. «Siempre nos gustó su personalidad y su valentía, y estar aquí con él es un gran orgullo», decía Mariano Fernández Rebollo. Unos son inmortales y otros quedan inmortalizados. De la primera categoría era Dámaso González, que el día de su entierro llevó por delante del féretro un cartel portado por la peña que lleva su nombre en Alcantarilla con este titular de obituario: 'El rey del temple'. Así lo recordaba el funcionario José Carrillo, socio y admirador del maestro de Albacete. Su amigo Pedro Marín, que ha dedicado 44 años de su vida a la automoción, trajo en un Nissan un capote de briega firmado por leyendas.

El consejero de Hacienda y Administraciones Públicas, Andrés Carrillo, confesó sentirse abrumado por la compañía: Pilar Valero, secretaria general de la Consejería de Turismo, Cultura y Medio Ambiente; Míriam Pérez Albaladejo, directora general de Familia y Políticas Sociales; Verónica López, directora del IMAS; y Marta López-Briones, directora del Instituto de las Industrias Culturales y las Artes de la Región (ICA), que confirmaba que la tauromaquia es un arte de referencia universal. ¿Es posible recobrarse de una herida en el ruedo político?, le pregunto al consejero. «La política da también sus cornadas, pero no es más difícil que otras parcelas de la vida», decía con una franca e imborrable sonrisa. Era de relax.

El delegado del Gobierno, Antonio Sánchez-Solís, eligió para su burladero a José María Albarracín, presidente de la CROEM. Sus respectivas mujeres, Alicia Martínez y María Dolores Gonzálvez, no los dejaron solos. De la tertulia Amigos de Nimes de Alicante llegaron José María Jericó y Pepe Gómez con el locutor Pepe Castillo, todavía con una voz limpia pese a la veteranía.

Jesús Yelo,corresponsal de 'La Verdad' en Abarán, convidó a media familia, y bien contentos venían su hermano Juan Carlos y Richart, el propietario del restaurante Flamingo, que comentaron la mala pata -y la mano negra- de Talavante al matar al primero. Vaya lío armó. Menuda impresión debió llevarse el presidente de la Audiencia Provincial, Miguel Ángel Larrosa, que por primera vez se estrenaba en una corrida con Miguel Pasqual del Riquelme, presidente del TSJ, que acudieron como invitados de la Policía Local de Murcia, con la concejal Lola Sánchez al mando del burladero.

El cronista oficial de la ciudad, Antonio Botías, sin visos del madrugón por la Morenica, compartía asiento con Rafael Gómez, edil de Educación, que se rodeó de tres peces gordos en su sector: José Antonio Abellán, presidente de la Fapa de Murcia; Rubén Escavy, presidente de la Unión de Directivos de Centros Públicos, y José Francisco Parra, presidente de la Federación de Enseñanza Privada. El que más manda en el Cabildo Superior de Cofradías, Ramón Sánchez Parra, que entrega cada año el premio que lleva el nombre de su padre, que fue médico del coso 29 años, decía que en su casa de cuernos y rabos se ha hablado siempre y sus hijos, de hecho, son savia para el toreo en tendidos de sombra. Qué pena que Roca Rey entrara a matar tensionado por una parte ruidosa de la afición que no quería que acabara tan pronto o se afanaba con un inexplicable indulto; en la segunda estocada los que por prudencia se callaron ahora pedían, cabreados, el silencio. Así es la Murcia taurina. Ni contigo ni sin ti.

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