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Ureña: «No quiero ser falso ni mentiroso, que de esos ya hay muchos»

Paco Ureña, concentrado y pensativo, antes de salir al ruedo.
Paco Ureña, concentrado y pensativo, antes de salir al ruedo. / Javier Carrión / AGM

El lorquino abre hoy la Feria de Murcia, junto a Castella y Perera, cuando disfruta de uno de sus mejores momentos profesionales

FRANCISCO OJADOS

El torero de Lorca está realizando una gran temporada. Ha puntuado en todas las ferias importantes. De ninguna de ellas se ha marchado de vacío. Ha cortado orejas en Madrid, Sevilla, Bilbao, Pamplona, Valencia... Y lo más importante, un año más, corrida a corrida, paso a paso, su carrera asciende con el reconocimiento de aficionados y profesionales. Esta tarde hará el paseíllo en Murcia, feria en la que viene siendo fijo en los últimos años, tras triunfar en una corrida en la que entró por la vía de la sustitución en 2014. Mostró su tauromaquia, su concepto, salió en hombros y desde entonces, sus actuaciones en la Feria de Septiembre se cuentan por puertas grandes. Ayer, en Bélmez, volvía a subir un puerto de montaña en su sinuoso caminar hacia la meta de convertirse en gran figura del toreo.

-Mano a mano con Pepe Moral y toros de Victorino, una ganadería que ya va unida a la historia de Paco Ureña.

-Una corrida de Victorino no es ninguna broma. Son muchas tardes de Victorino las que llevo. Este año cinco corridas y en sitios importantes: Sevilla, Madrid y Bilbao. Ahí es de verdad donde las corridas de estos hierros pesan y suponen una responsabilidad y un desgaste mayor.

«Soy consciente de que no puedo gustar a todo el mundo, ni lo pretendo» Personalidad

-¿Qué espera de este final de temporada?

-No espero nada. Uno no sabe si quiera cuándo será el final de temporada. Yo siempre me planteo mi carrera día a día. Es cierto que hay por delante tardes importantes y compromisos muy fuertes, sin necesidad quizás de haberme comprometido tanto [el día 1 de octubre vuelve a Madrid en un mano a mano con Ferrera con toros de Adolfo], pero es como yo entiendo mi profesión.

-Es bonito entonces estar en la Feria de Murcia con una corrida de Cuvillo y un cartel recompuesto con Perera y Castella.

-Son dos figuras del toreo. El empresario ha recompuesto el cartel con las máximas figuras que ha podido, que es difícil porque son días que las figuras del toreo tienen las fechas cubiertas. Por mi parte, estoy feliz por estar yo en el cartel, que es lo que me ocupa, con el máximo respeto de las dos grandes figuras que me acompañan, pero yo solo me preocupo de mí, de mis toros, y en estar yo lo mejor posible.

-Es difícil entrar en los carteles tan cerrados que acaparan figuras. El inicial contaba con Morante y Manzanares. ¿Con quién le hacía más ilusión torear?

-Ilusión me hace la misma. Para mí, la ilusión es que me voy a vestir de torero en mi tierra y lo voy a hacer con una corrida que 'a priori' me debe dar opciones para poder expresarme. Admiración le tengo a todos los toreros. Con algunos comparto más cosas que con otros, pero me hubiera gustado torear con los dos porque hubiera sido buena señal de que los dos maestros están bien y toreando.

«Los números son elocuentes. He cortado orejas en todas las plazas grandes» Regularidad

-Ha hablado de la tierra. La abandonó siendo un niño con el sueño de ser figura del toreo. ¿Ve el sueño más cerca?

-El camino hay que ir haciéndolo y se ha andado bastante. Queda mucho, por no decir casi todo, pero es cierto que de momento, lo poquito que estoy haciendo y consiguiendo en mi profesión está dejando la huella que yo quería, y para mí eso es lo importante.

-Sabe lo que es triunfar en las plazas importantes. En Sevilla lo ha bordado y con Madrid vive un idilio en el que solo falta la puerta grande.

-Estoy seguro que un día llegará, pero lo más importante es que por donde voy el aficionado y el público en general que no me conocía quiere volver a verme a torear.

-Además de esas plazas, su actuación en Valencia, en julio, donde resultó cogido por su primero y salió a matar a su segundo, al que toreó de maravilla, tuvo repercusión. La conexión con el público fue absoluta.

-Han habido muchas tardes buenas. Lo que quizás ocurrió es que esa tarde de julio en Valencia salieron las dos vertientes del toreo. Primero, con esa cogida que fue muy dura, apareció la épica, y luego tuve la suerte y la fortuna de torear al último toro como yo lo siento. Cuajar un toro es algo sublime, y no sé si cuajé ese toro, pero sí es verdad que pude torear de la manera que me gusta.

-Lleva una temporada jalonada de tardes que le han ratificado y lo afianzan en las ferias.

-Ha habido tardes muy importantes. No solo esa de Valencia. El otro día hubo una tarde de mucho contenido en una plaza de las importantes de Francia, como Bayona, donde pude expresarme. En el mes de agosto ha habido muchas cosas que me han aportado. La tarde de Málaga, que solo corté una oreja, fue tarde de tres orejas. La verdad es que la suerte también influye en esta profesión.

«Hay tres toreros que para mí han marcado una filosofía de vida: José Tomás, Juan Mora y Dámaso González» Sus referentes

-Y también el presidente con el que tope. Porque le han tangado varias puertas grandes este año.

-No es por quejarse uno, pero sí es verdad que te encuentras con presidentes que no saben medir el esfuerzo o simplemente no son buenos aficionados. A veces no se valora en su justa medida lo que verdaderamente es torear y la pureza del toreo.

-No se arruga. Tres tardes en Madrid, con todo lo que ello significa y además dejando huella, como dice que le gusta.

-Las tardes de Madrid han sido de las importantes de la temporada. Comentaba usted antes que está cerca la puerta grande y la verdad es que la he rozado en dos ocasiones este año. La tarde del día de la Comunidad, el Dos de Mayo, corté una oreja y en mi segundo toro estuvo cerca. Y en San Isidro, la faena mía a mi primer Victorino, al que le corté la oreja, se dio la circunstancia de que, con una buena estocada, el toro tardó mucho en echarse, porque si no hubiera aguantado tanto se hubiera pedido la segunda oreja. Son tardes que para mí han sido importantísimas.

-En las plazas grandes ha habido regularidad, ¿no cree?

-Los números son elocuentes. En todas las plazas de primera que he actuado este año he cortado orejas. Eso no lo puede decir todo el mundo. En algunas, como decía antes no es queja, han sido los presidentes los que no me han permitido salir por la puerta grande.

-¿Es el tributo de no tener aún el caché de gran figura y un nombre popular?

-No lo sé. Lo que sé es que, por ejemplo, lo que pasó en Málaga fue de vergüenza y debí salir a hombros, lo de Valencia ya lo dijo todo el mundo que fue una aberración, y ha pasado algo parecido en algunas tardes más. Pero mi misión es no quejarme y hacer el camino. El no quejarme no significa que no pueda contar la verdad, y lo que cuento es lo que ha pasado. Esto ha sido así, pero hay que seguir.

«Un día triunfaré en Madrid, pero lo más importante es que el público que me ve quiere volver a hacerlo» Su gran reto

-Es muy serio con su profesión.

-Yo estoy comprometido al cien por cien con mi profesión. Delante del toro estaré más o menos acertado, pero estoy muy comprometido con el toro y cuando me pongo delante lo hago sin ningún tipo de trampa, facilidad o ventaja para mí. Intento hacerlo todo a favor de lo que el animal quiere elegir. Lo que consiga será así y por eso mi camino posiblemente será más difícil que para otros, pero yo lo siento así, es mi filosofía de vida y también es como yo soy como persona.

-¿Transparente, guste más o guste menos?

-Por supuesto. Soy consciente de que no puedo gustar a todo al mundo, ni lo pretendo. Pero sí quiero estar tranquilo conmigo mismo y sobre todo no ser falso ni mentiroso, que de esos ya hay muchos, y eso es lo que más odio en este mundo.

-Aunque vive fuera, su compromiso también es con su tierra. Sus capotes llevan inscrita la reivindicación '¡Sutullena ya!'.

-Soy murciano, soy de Lorca y es mi tierra. No puedo pasar todo el tiempo que quisiera porque tengo mi vida profesional, mi preparación y mi mundo fuera, pero siempre estaré comprometido con mi ciudad y con mi Región y con todo lo referente a ella porque soy de aquí y porque me siento muy murciano.

«No puedo pasar aquí todo el tiempo que quisiera, pero siempre estaré comprometido con mi región» Amor a su tierrA

-¿Por qué un niño llamado Paco Ureña un día quiso ser torero? Porque en su familia no había tradición de este oficio.

-En mi familia nadie. A mi padre incluso tengo que amenazarle muchas veces para que vaya a verme torear. Pero yo he crecido con un torero que para mí es un referente y lo seguirá siendo, que es José Tomás.

-¿Y en quién se ha fijado también para forjar su personalidad como torero?

-Luego tengo dos o tres toreros que para mí han marcado una filosofía de vida, como Juan Mora o el maestro Dámaso González. Esos tres toreros han marcado una línea, uno por su forma de torear, otro por la manera de dirigir su carrera y otro por englobarlo todo y son en los que más me he fijado. Sobre todo el maestro José Tomás, que ha cambiado mi vida.

-Como Tomás, Ureña se mete en los terrenos del toro para abandonarse.

-Yo todavía no le llego a la suela de los zapatos, pero sí que la filosofía de comprender la profesión es muy similar. Igual.

-Se le ve tranquilo y consciente de lo que quiere.

-He pasado por muchos momentos en mi carrera y por muchas circunstancias, y ahora tengo las cosas muy claras. Sé lo que quiero y sí estoy tranquilo, sobre todo en paz conmigo mismo, que eso para mí es clave.

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