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«No entendemos el mundo sin música»

Un grupo de viento, en el balcón del Edificio Moneo, durante el pregón musical./Nacho García / AGM
Un grupo de viento, en el balcón del Edificio Moneo, durante el pregón musical. / Nacho García / AGM

Las bandas de Puente Tocinos, Guadalupe, Cabezo de Torres y Beniaján entonan un pregón multitudinario. La plaza de Belluga fue el punto de encuentro de la Murcia de Alfonso X con la ciudad del siglo XXI, con numerosas referencias a autores e instrumentos

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

¿Qué tienen en común la Murcia de ayer con la de hoy? ¿Qué se ha mantenido desde los tiempos de Alfonso X en su «bienamada» y cinco veces coronada ciudad? A estas preguntas trataron de responder anoche los pregoneros de la Feria de Septiembre. De nuevo, una intervención coral. En los últimos años deslumbraron Los Parrandboleros y el Orfeón Fernández Caballero; esta vez los escogidos para este arranque oficial de las fiestas fueron las componentes de cuatro bandas de música: la Orquesta de Plectro y Guitarra de Puente Tocinos, la Sociedad Musical Las Musas de Guadalupe, la Agrupación Musical Juvenil de Cabezo de Torres y la Agrupación Musical de Beniaján. El escenario instalado en la plaza Belluga -el más grande que ha ocupado este entorno BIC, para el que fue necesario retirar todas las terrazas- albergó a 250 músicos, que interpretaron conjuntamente al final de la velada 'La Parranda'. A lo largo de la noche se hicieron constantes alusiones al pasado esplendoroso de la ciudad, a través de un actor que interpretaba a Alfonso X, que recordó que su corazón se encontraba «henchido de felicidad» en este «suelo tan querido». «No sé cuál fue el embrujo que me atrapó. Quizá fuera el esplendor de la huerta que la rodea, quizá fueran sus calles y plazas, quizá fueran sus gentes, quizá fuera la explosión de color y sonidos que embotan los sentidos y producen agradable sensación de bienestar. Quizá fuera una de esas cosas o todas juntas, no sé», subrayó el rey Sabio.

Los compases de 'Coplas murcianas' sonaron para recibir al alcalde, José Ballesta, que en su intervención tuvo un recuerdo para las víctimas de los atentados en Cataluña, antes de que sonara el Himno de España. «Desde Murcia queremos decirles a los terroristas que con nuestra libertad y la de nuestros hijos no se juega», proclamó el munícipe, que animó a los murcianos a superar «la terrible falta de autoestima que hemos padecido desde hace siglos» y a esforzarse «para recuperar definitivamente la confianza en nosotros mismos y abordar el futuro sin complejos». El alcalde hizo referencia a la «identidad murciana» en una España que es «un mosaico de pluralidad, de orígenes multiétnicos, pero de afortunada unidad en la diversidad»: «Nadie avanzará ni progresará con refrendos ilegales ni saltos al vacío, con portazos a la historia y a la convivencia». El regidor, en su habitual tono evocador, hizo alusión a las raíces de Murcia, a la «sutil carnalidad» del aire que aquí se respira, y a su luz.

Los pregoneros de Puente Tocinos, durante su intervención, destacaron de Murcia su alegría de vivir y sus melodías inspiradoras, los sonidos de instrumentos tan arraigados en la huerta como la bandurria y la guitarra. En la calle Caldereros estaba el taller Ángel Ordax, que aprendió la tradición de generaciones anteriores desde el siglo XVIII. Esta orquesta, surgida en 2001, trabaja en aras de la calidad musical de sus jóvenes instrumentistas (guitarras, laudes, bandurrias, mandolinas). Cerraron su intervención interpretando 'Paradiso'.

Los pregoneros de Guadalupe recordaron sus 35 años llegando a los corazones de los espectadores en escenarios de todo el país y reclamaron más atención para iniciativas «un tanto dormidas» como el Certamen Nacional de Bandas de Música. Los representantes de Cabezo de Torres desgranaron parte de su proyecto (350 alumnos, banda escuela de aspirantes, joven orquesta de cuerda, agrupación coral y banda sinfónica): «No entendemos un mundo sin música, compartimos nuestro amor por la tradición y los autores murcianos que tan buena música nos dejaron».

Los músicos de Beniaján se remontaron al siglo XIX, cuando fue fundado este movimiento, y manifestaron sus respetos por las generaciones de intérpretes que les precedieron. «En Beniaján la música es una constante referencia y una auténtica seña de identidad». La agrupación hace gala de su consigna: «Renovarse o morir». Y también dejar creciente, mimar a la cantera, asegurar el futuro.

Todos ellos hicieron mención a los distintos atractivos de la Feria, desde la celebración de Moros y Cristianos -el lunes es el pregón y la apertura del recinto festero en El Malecón- a los Huertos, y las atracciones de La Fica, así como otras actividades que llenan puentes y plazas de la ciudad.

«Estamos convencidos de que actualizar la Feria a través de la música, más que con ninguna otra cosa, mantiene la conexión de algo tan antiguo con la juventud cada vez más plural».

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