
Varios jugadores españoles celebran uno de los dos goles de Xabi ante Francia. / Ap
España, que se impuso a Francia el sábado en cuartos de final de la Eurocopa (2-0), entró definitivamente en el Olimpo de las grandes selecciones al meterse por tercera vez consecutiva en semifinales de una gran competición internacional.
La Roja, hasta que en 2008 ganó la Eurocopa, era la eterna selección aspirante a un título internacional, pero nunca pasaba la cota de los cuartos de final de una competición continental o un Mundial.
"Jugamos como nunca y perdimos como siempre" era una de las frases más utilizadas por la opinión pública española para hablar de los repetidos fracasos de la Roja. Otra leyenda acuñada era la de "campeón del mundo de los amistosos".
Esas dos frases empezaron a caerse cuando España derrotó a Italia en cuartos de final de la Eurocopa-2008 en los penales, con lo que conseguía meterse entre los cuatro mejores por primera vez en 44 años en una competición internacional.
Antes de ganar en Austria y Suiza, España sólo había conseguido colarse entre los cuatro primeros en un gran evento con el título de la Eurocopa-1964, en que derrotó a la URSS en la final de Madrid (2-1) y en el Mundial de Brasil-1950, donde concluyó en cuarta posición.
El triunfo ante Italia, ante el que le perseguía una leyenda negra de derrotas en competiciones oficiales, fue un punto de inflexión. España se quitaba la pesada carga de no pasar nunca de cuartos. Una vez que se quitó esa presión, ganó a Rusia en semifinales (3-0) y a Alemania en la final (1-0).
En el Mundial de Sudáfrica llegó a semifinales, donde volvió a ganar a Alemania (1-0), para después derrotar a Holanda en la final (1-0).
A la Eurocopa-2012 llegó España con otro estatuto que el que tenía hace cuatro años. Los jugadores y los técnicos rivales le respetan y centenares de aficionados de otros países de pasean por los estadios de Polonia y Ucrania con la camiseta roja.
"Hemos dado un pasito más y lo hemos celebrado. Es verdad que ha habido momentos de júbilo porque el instante es para disfrutarlo. Entrar por tercera vez consecutiva en semifinales de una gran competición no está al alcance de muchas selecciones del mundo", afirmó el capitán Iker Casillas tras el triunfo contra Francia en cuartos.
Después de décadas de maleficios, mala suerte, árbitros y errores propios, España ha entrado en el club de las grandes selecciones junto a Brasil, Alemania, Argentina e Italia y tiene el respeto que antes no tenía de jugadores, técnicos, aficionados y hasta de colegiados.
España logró su tercera semifinal consecutiva, aunque ya no existe entre sus jugadores el júbilo y la algarabía que mostraron tras el triunfo ante Italia en cuartos de final de la Eurocopa hace cuatro años.
Los triunfos empiezan a ser algo normal para esta generación dorada española del 'tiqui-taca', liderada por Iker Casillas y Xavi Hernández.
Si eliminaran a Portugal y ganaran después la final se convertirían en el primer equipo de la historia en hace el triplete de triunfos Eurocopa-Mundial-Eurocopa. Con esta generación que ha metido a la selección española en el mapa de la historia del fútbol todo es posible.