Irán 'pincha' como mercado emergente para Murcia

Dos trabajadores se cruzan en una refinería iraní./Reuters
Dos trabajadores se cruzan en una refinería iraní. / Reuters

Las ventas se han desplomado más de un 40% por problemas de financiación y el temor a las represalias de Trump

Juan Carlos Hernández
JUAN CARLOS HERNÁNDEZMurcia

Irán ha decepcionado al sector exportador regional. El año pasado proporcionó una facturación de solo 17.588.820 euros, un 43,7% menos que en el ejercicio anterior. La rigidez económica del régimen de los ayatolás, su proteccionismo y la dificultad de financiar operaciones comerciales en el país persa están detrás de este desplome. Eso sí, ya se ha convertido en el tercer proveedor de crudo del complejo petroquímico de Escombreras, solo superado por México y Arabia Saudí, con un saldo de 632.314.490 euros, un 400% más que en 2016. El desequilibrio de la balanza comercial es más que abrumador.

Parecía un mercado perfecto. Una nación de sesenta y cinco millones de habitantes con una pujante clase media y necesitada de inversiones y artículos de consumo. Todo ello respaldado por un torrente de liquidez proporcionado por petróleo y gas liberados de embargo. Ya 2016 -año del levantamiento de sanciones por parte de la Unión Europea- resultó prometedor, con 31.238.940 euros facturados por medio centenar de empresas murcianas. En comparación, en 2012 no pasaban siguiera de los 4,5 millones de euros, con las sanciones en su punto álgido.

69 empresas murcianas
comerciaron con Irán el año pasado. todas solo sumaron 17,5 millones de euros de facturación, un 43,7% menos que en 2016.
632,3 millones
ingresó Nioc, la empresa petrolera pública de Irán, durante 2017 con sus ventas de crudo a la refinería de Escombreras, un 400% más respecto al año anterior. Fueron 2.044.932 toneladas, equivalentes a la carga de una docena de petroleros de la clase Suezmax.
440,3 millones de euros
es lo que facturaron unas 2.000 empresas españolas con sus ventas a la nación persa durante el año pasado, un 20,8% más.

El año pasado fueron 69 firmas de la Región las que probaron suerte y los resultados fueron pésimos. La venta de alimentos cayó un 46% y solo proporcionaron 6,5 millones. En bebidas, el descenso fue del 38% y se quedó en 2,3 millones. En productos industriales, sustancias químicas y tecnología, el desplome alcanzó el 45,3%, con 8,1 millones. Solo aumentaron los pedidos de productos de consumo, pero con ingresos ridículos... apenas sumaron medio millón.

Visita de Dastis

Las relaciones comerciales entre España e Irán son modestas. En dicha nación operan dos mil empresas españolas. A partir del pacto con la comunidad internacional tras la llegada al poder de Hasán Rohaní se produjo un repunte. Así, las importaciones españolas pasaron de representar 85 millones en 2013 a 1.325 en 2017. Un aumento centrado en la adquisición de petróleo, principal fuente de riqueza del país.

En el caso de las exportaciones, el escenario es más estable, teniendo en cuenta que el volumen es minúsculo. En 2017 España vendió bienes por valor de 440,3 millones a Irán, lo que representa un 0,15% de las exportaciones españolas en ese ejercicio.

«Hay potencial en muchos sectores para que se desarrolle la actividad económica», señaló la semana pasada el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, en la visita que realizó a Teherán. Allí se reunió con empresarios españoles presentes en el país y escuchó los problemas a los que se enfrentan. Y el principal escollo reside en la financiación bancaria, informa David Valera, enviado especial a Irán. Y es que ninguna entidad está dispuesta a prestar dinero para realizar una inversión u operación en Irán por miedo a las repercusiones que pueda tener en sus intereses en Estados Unidos. Las restricciones bancarias sobre el régimen iraní se mantienen y, además, la administración de Donald Trump ha mostrado su rechazo al pacto nuclear hasta el punto de amenazar con retirarse.

Por ese motivo, los empresarios solicitan al gabinete de Mariano Rajoy que se involucre más en las relaciones comerciales, algo que ya hacen Alemania o Italia. «El Gobierno tiene instrumentos de financiación y los ponemos a disposición de los empresarios», explicó Dastis durante su visita. En concreto se trata del Fondo para la Internacionalización de la Empresa (Fiem) y del Cesce, un organismo con participación pública que se encarga de cubrir riesgos crediticios.

«Irán es complicado y penaliza. Cuesta mucho mover a la banca española allí», señala un empresario, que admite que apenas Aresbank -una entidad financiera hispanoárabe- se atreve a sufragar inversiones en la nación persa. Por eso el respaldo financiero del Gobierno es clave.

«Alemania e Italia crean 'lobbies' y ayudan a que los proyectos sean ágiles. En España nos queda un largo trayecto», indica el director de exportación de Ibertest, Óscar Barroso.

Dentro del país

La distribución comercial en Irán ha tenido escaso desarrollo a causa de la política restrictiva aplicada hasta hace poco sobre la importación de bienes de consumo. Es un sector atomizado, con gran número de intermediarios (los bazaríes tienen enorme peso). Con todo, el Instituto de Fomento (Info) resalta que existen empresas que han creado sus propios canales logísticos con un nivel de calidad equiparable a los estándares europeos.

Otro problema al que tienen que enfrentarse los exportadores murcianos es la falta de transparencia y la aplicación poco homogénea de normas comerciales.

A eso se suma el hecho de que Irán protege mucho su industria, por lo que mantiene fuertes restricciones arancelarias (tasas del 50% al 200% en algunos casos), si bien concede exenciones a la importación de maquinaria y equipos industriales, así como a productos destinados a proyectos públicos.

Regateo

El aspecto esencial de cualquier operación con Irán es el precio, resalta el Info. El regateo se considera esencial y es habitual que los clientes iraníes cambien de opinión en el último momento pero, una vez se cierran acuerdos, se da un alto grado de fidelidad que genera relaciones duraderas.

La exportación de maquinaria y productos industriales se realiza directamente al cliente final, que es el encargado de gestionar la financiación a través del sistema bancario local, si bien hay empresas que tienen cuentas bancarias en el extranjero para agilizar las operaciones.

La comercialización de bienes de consumo se realiza a través de agentes importadores situados en Teherán y de empresas de Dubái que tienen redes de distribución en el país.

Otra posibilidad es la zona franca de la Isla de Kish, un centro de 'turismo comercial' visitado anualmente por un millón de iraníes.

Las rutas logísticas son dos. Por barco, al puerto de Bandar Abbas, o por camión, a través de Turquía. Los tráilers extranjeros que transportan mercancías por el país deben pagar el 10% del valor de la carga. Por este motivo, las exportaciones desde Europa se suelen hacer con camiones iraníes que cargan en Alemania e Italia.

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