Un divorcio con daños colaterales

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

El pasado 3 de noviembre, en una reunión del Consejo de Administración del club grana, comenzó a cimentarse un divorcio en el órgano de gobierno del club que ha tenido consecuencias a medio plazo. Dos de sus miembros, Enrique López y Stefan Settels, pidieron en aquella cita la cabeza de Deseado Flores, consejero delegado del club grana y persona de confianza de Moro. El motivo: no estaban de acuerdo con la gestión económica de Flores, que según López y Settels, no era la apropiada para un club tan endeudado.

En la votación para quitar poderes a Deseado Flores, Moro y Miguel Martínez se aliaron con el albaceteño y dejaron sin efecto la propuesta de los dos exaccionistas minoritarios. Acabaron siendo tres contra dos. Eso sí, fue el principio del fin de la presencia de López y Settels en el Consejo. De hecho, ambos pactaron con Moro su salida y la llegada de dos nuevos consejeros para sustituirlos. En los días siguientes Moro se puso a trabajar para buscar dos profesionales. Ya en el mes de diciembre, Moro tenía preparado el relevo.

La prueba más evidente de que quería seguir al frente del club es el hecho de que en el acta de nombramiento del nuevo Consejo, que aún no está firmada, Moro sigue siendo el presidente y uno de los dos nuevos consejeros que van a entrar es persona de confianza del actual propietario del club. Si a principios de mes Moro se posicionó en el nuevo acta como presidente y buscó a una persona de confianza para entrar en el club, nada hace pensar que, apenas quince días después, su intención sea marcharse del Murcia.

Ni dinero, ni imagen

Otra cosa distinta es que el núcleo formado por Deseado Flores, Miguel Martínez y Pedro Contreras, profesional independiente que trabaja para la entidad desde la llegada de Moro, entienda que el extremeño ya no aporta dinero, imagen ni influencias, y que se plantearan buscar otro inversor para que el Murcia pudiera terminar la temporada.

Raúl Moro, que no obstante ha estado informado de los movimientos a su alrededor y que no ha puesto dinero en el club desde el pasado mes de abril, no ha dado muestras de que quiera abandonar la nave grana a media temporada, a pesar de que ha perdido la confianza en algunos de sus colaboradores. De hecho, posee el 84% de las acciones que adquirió el pasado verano por 150.000 euros. Ahora falta que, tras poner un millón de euros, quiera abandonar el Murcia, así como así.

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