«Vaya donde vaya, el UCAM será siempre mi equipo favorito»

Vitor Faverani realiza ejercicios en el gimnasio del Palacio de los Deportes, el pasado jueves.
Vitor Faverani realiza ejercicios en el gimnasio del Palacio de los Deportes, el pasado jueves. / Edu Botella / AGM

«Irme al Barça me hizo mucha ilusión, pero más me ha hecho volver. Ibon Navarro es uno de los motivos por los que estoy de vuelta», asegura el pívot brasileño Vitor Faverani

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMurcia

Pocos casos se encontrarán de un jugador que haya salido dos veces de un club, haya dejado con sus traspasos casi medio millón de euros y siga vistiendo su misma camiseta. De hecho, no se encontrará ninguno más que el de Vitor Faverani y el UCAM, que esta temporada vuelven a unir sus caminos por tercera vez, solo siete meses después de que el brasileño dejara el equipo murciano seducido por la llamada del Barcelona. Una inflamación en su rodilla derecha frenó en seco su aventura blaugrana, reactivando un proceso ya familiar: vuelta a Murcia, operación y rehabilitación junto a su círculo de confianza. Ha renunciado a sus vacaciones para recuperarse de la mejor manera posible, encerrarse en el gimnasio y convencer a quienes dudan de su fichaje después de su última salida. No elude ninguna cuestión y responde honesto y sereno, con la seguridad que da tener la conciencia tranquila.

-Lo primero, ¿cómo se encuentra su rodilla?

-Ahora mismo, después de la cirugía, bastante bien. He empezado ya con el trabajo de carrera en pista, llevaba todo el verano con horas y horas de trabajo en la piscina y en la playa, sin impacto. Ahora ya estamos poniéndole un poco y está respondiendo muy bien, no me duele, aunque es verdad que tenemos el periodo de adaptación para poder entrenar con el equipo, pero está bastante bien.

-Esta lesión propició su salida de Barcelona. De haberse mantenido sano, ¿cree que habría tenido la oportunidad de continuar allí?

-No tengo duda. Creo que con el nivel que puedo llegar a dar estando bien físicamente y con las dos rodillas sanas, seguro que todavía estaría allí. Pero igual que me hizo mucha ilusión ir al Barça, más ilusión me hace volver aquí. O sea que igual de feliz que estaba por irme a un club como el Barcelona, también estoy feliz por estar de vuelta.

-¿En algún momento al irse allí pensó que, si le salía mal, siempre podría volver, teniendo en cuenta que tanto el club como usted dicen que esta es su casa?

-No, para nada. Cuando me voy lo hago con todas las consecuencias, asumiendo todos los riesgos que tenga que asumir. Pero este año viene Ibon Navarro como nuevo entrenador, le tuve ya en Valencia como asistente y sé que le gusta mucho jugar con los pívots, que siempre son jugadores destacados en sus equipos, y me hacía ilusión jugar con él. Los pívots que tenemos tienen muchísimas cualidades, son muy atléticos y buenos defensores, pero no son jugadores de puro poste bajo, así que por mis características puedo encajar y ayudar al equipo en todo lo posible.

-Supongo que fue difícil marcharse en un momento en el que el equipo lo estaba pasando mal, pero usted no elige cuándo le llega la oportunidad y debe saber reconocerla.

-Sí, y entender esto es muy fácil. Tú tienes un trabajo, que es algo que mucha gente no tiene la suerte de tener hoy en día, pero llega una empresa más grande diciendo que te da el doble de sueldo y una oportunidad tanto profesional como personal de progresar. ¿Irías o no irías? El UCAM Murcia es mi equipo favorito. Me da igual si estoy en el Barça, en el Maccabi, en la NBA o donde sea. Es mi equipo de siempre. Pero mi carrera importa y tengo una familia que mantener, por lo que tengo que mirar por mí, aunque el UCAM siempre será mi equipo favorito. Y, si me tengo que ir otra vez, me tocará irme otra vez. Mi trabajo, por buena o mala suerte, es público y la gente puede opinar sobre él, pero estoy seguro de que a quienes opinaron mal sobre lo que hice les encantaría estar en mi situación, así como de que habrían hecho lo mismo que yo.

-¿Sintió el apoyo de sus compañeros cuando les dijo que se iba?

-Claro que sí. Los que vivimos de esto, tanto en el equipo como en las oficinas, sabemos lo difícil que es conseguir hoy en día estar en un equipo de la ACB o simplemente vivir del deporte. Con la llegada de esta oportunidad no recibí ni una sola crítica mala por parte de los entrenadores, los compañeros o el resto de trabajadores del club, nada más que felicitaciones y deseos de buena suerte.

-¿Cómo va a reconquistar a la parte de la afición que no lo entendió de esa manera?

-Lo primero, y vuelvo a decir, el UCAM Murcia es mi equipo favorito. Y por supuesto, demostrando en la pista cada domingo por la mañana y los miércoles por la noche mi trabajo diario.

-¿Y para dar esa mejor versión de usted mismo es Ibon Navarro el entrenador ideal?

-Sí, para mí es uno de los mejores entrenadores que van a pasar por aquí y es uno de los grandes motivos por lo que estoy de vuelta. En Valencia trabajé mucho individualmente con él y siempre me encantó, tanto la persona como el entrenador. A la hora de trabajar es muy duro, pero el jugador sabe que siempre que quiera hablar con él o necesite cualquier cosa fuera del trabajo, lo tiene. Y ese creo que es un contraste muy bueno para lo que necesita el UCAM este año.

-Su parte del trato ya ha comenzado. ¿Cómo ha sido su trabajo de recuperación y entrenamiento estos meses?

-Han sido tantas horas que ya ni me acuerdo de lo que hice. La única semana que tuve de tranquilidad fue la que llevé muletas, que fue la que me dejó libre Paco Martínez [traumatólogo del club]. Después de eso ha sido trabajo por la mañana y por la tarde, visitas a la clínica y estar en manos de Manu Marín [preparador físico] y Rogelio Diz [fisioterapeuta], que se han portado súper bien a pesar de que les dejé todo el verano amargados y sin vacaciones, como yo, que me he tenido que traer a mi madre porque hasta el año que viene no podré volver a Brasil, si estoy bien. Ha sido muy duro, pero el trabajo tiene sus frutos y espero poder ayudar al equipo y que la gente pueda volver a confiar en mí.

-Cuando estuvo en Boston 'se rompió' por un exceso de trabajo. Entrenaban muchas horas y en su tiempo libre volvía al gimnasio. En este punto de su carrera, con su historial de lesiones, ¿es asumible dar siempre el 100% de energía o es un peligro?

-Yo siempre soy un peligro. Me río, pero si no me controlan, no tengo límites. Si fuese por mí, hace un mes que estaría entrenando, porque pienso que no me duele pero al final me hago daño. De hecho cuando vi a Ibon y me preguntó por la rodilla le dijo a Manu que llevase cuidado conmigo, que si me decían que hiciese diez repeticiones y no miraban, me hacía veinte. En Boston me hice daño porque antes de los partidos hacía tres horas de trabajo físico, hasta que 'me rompí'. Y no aprendo, no hay manera.

-Con la NBA, algunos de los mejores equipos de Europa y algún título en el currículo, ¿qué ambiciones le quedan en su carrera?

-La ambición que tengo es poder llegar a los 35 años jugando sin que me duelan las rodillas. Dolor voy a tener siempre, porque cuando no es una cosa es otra, como todos los jugadores, pero me refiero a poder jugar tranquilo, porque llevo arrastrando ya dos lesiones de rodilla que, si bien no son graves, por mi forma de trabajar, aguantar el dolor y volcarme con el equipo en el que estoy al 100%, al final me pasan factura. Este verano me dije: «Tengo la rodilla izquierda bien, me acabo de operar la derecha para que esté bien también. Voy a ser inteligente por una vez en mi vida». Trabajé muchísimo este verano pero respetando siempre las pautas, recomendaciones y tratamientos que me ponían, para que así los años que me queden jugando al baloncesto sean sin más lesiones.

-Logrando ese objetivo, y estando en un punto de su carrera en el que aún es joven pero también veterano, ¿piensa en la selección brasileña?

-[Pausa antes de responder]. Eso depende mucho de cómo esté físicamente. Nunca he ido y me encantaría jugar con ellos, pero siempre hay algún problemilla físico o de familia. La gente se piensa que la selección nacional está por encima de todo, pero yo no. Pienso que mi familia está por delante de la selección, del deporte y del dinero, y tras un verano como este en que no he tenido vacaciones y no he podido ver a mi hermano, a mi sobrina que acaba de nacer, ni viajar a mi país, pues si el año que viene tuviese que elegir entre ir a la selección o pasar más tiempo con mi familia, tengo claro qué haría.

-¿Qué hay de los objetivos a corto plazo del UCAM esta temporada?

-Miro a muy corto plazo y creo que lo primero es volver a entrenar con el equipo y a partir de ahí ya veremos qué es lo que podemos dar, tanto el grupo como equipo o yo individualmente.

Más

Fotos

Vídeos