Naufragio después de avistar triunfo

Tumba se faja en la zona aurinegra. / ACBPHOTO / A. Pérez

El UCAM anota una sola canasta en juego en los últimos cinco minutos cuando lo tenía ganado y sigue sin vencer en Tenerife

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

Recibir 25 puntos en un último cuarto en que has puesto tu máxima ventaja a favor tiene poca excusa. Menos cuando solo se anota una canasta en los últimos cinco minutos y el rival captura catorce rebotes más. El UCAM se autodesconectó después de hacer un partido muy serio durante 32 minutos.

Dejar en 74 puntos a Unicaja no es ninguna vergüenza, todo lo contrario. El problema del domingo estuvo en el desacierto y nada urgía más que encontrar solución al despropósito. Con la primera canasta, un triple de Lukovic, el UCAM se ponía por delante de su rival por primera vez en esta nueva temporada.

El Iberostar juega con un único pívot, y aprovechando la cantidad de espacios que este esquema genera, circulaba con paciencia hasta encontrar el hueco por donde cercenar la defensa del UCAM (17-13, minuto 8), que en ataque sufría viendo cómo permitían hacer llegar el balón a Soko para ofrecerle el tiro y cerrar su penetración. Canastas atípicas, como un tiro a media distancia de Olaizola, restaban trascendencia al momento canario (21-17, final del primer cuarto).

Llueven los triples

La pizarra no funcionaba y los aurinegros forzaban al UCAM a agotar sus posesiones, pero Benite anotaba ocho puntos casi seguidos, ya fuese al límite de la posesión o un metro más lejos de la línea de tres. El UCAM ya estaba por delante (26-27, minuto 13), la lata de los triples ya estaba e Iberostar no encontró cómo cerrarla. Un parcial de 0-9 con tres triples disparaba al UCAM, que provocaba el tiempo muerto local a 41 segundos de un descanso al que Navarro se iba mientras mataba con la mirada a Hannah, que regalaba al Iberostar una canasta a placer, que antes había anotado un 2+1 y mantenía el marcador muy abierto (39-41).

Los 20 rebotes tinerfeños contrastaban con los 12 murcianos. Pero la pizarra de Ibon Navarro funcionaba mejor con un Kloof que dirigía con cautela pero acierto y tiradores como Oleson encontraban situaciones cómodas de lanzamientos.

El de Alaska era quien mantenía el tipo en la reanudación, en la cual ambos conjuntos volvieron al parqué muy aguerridos, destacando el pique entre Beirán y Rojas y, con los árbitros más del lado del español, los tinerfeños subían enteros para igualar 57-57 a un UCAM que quería correr. Los universitarios demostraban carácter, y con Tumba imponiendo su ley sobre Tobey y Vázquez, el viento parecía soplar muy a favor antes del último cuarto con 59-64 en el marcador.

Las sensaciones positivas no hacían más que ir en aumento. El Iberostar dejaba pasar segundos y segundos en ataque hasta encontrar un buen lanzamiento que no llegaba, Kloof dejaba la jugada del partido en un mate con falta adicional y Benite anotaba una suspensión que ponía la máxima ventaja favorable a los peninsulares, 61-69 a ocho minutos del final.

El UCAM se colapsa

No está muy contento Ibon Navarro con su base Clevin Hannah, y no es para menos. El americano, entrado en pista con 61-67 en el marcador, frenó el ritmo ofensivo y en defensa era superado primero por un White de 35 años. Tenerife percutía la zona cada vez que quería, cargaba muy fuerte el rebote en ataque y un parcial de 15-4 en seis minutos le daba medio partido ante un UCAM cuyo lenguaje corporal no inspiraba mucha confianza (76-73, minuto 38).

Desde el 61-69 que disparaba el optimismo, al UCAM pareció entrarle el miedo a ganar. Los ataques faltos de rigor se sucedieron uno tras otro, el rebote hizo aguas y Ponitka hacía mucho daño, especialmente con un triple clave desde ocho metros que daba cuatro de ventaja a 1:14 del final (81-77). Sin embargo, fue el UCAM quien lo entregó. Una histórica victoria estuvo en la palma de la mano y se escapó como arena entre los dedos.

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