El MVP de oro que pasó por Murcia

Dragic, el domingo, en la final del Eurobasket./V. VICÉNS / AGM EFE
Dragic, el domingo, en la final del Eurobasket. / V. VICÉNS / AGM EFE

Goran Dragic, que jugó en el Polaris World hace once años, llevó a Eslovenia a dominar el Eurobasket de principio a fin

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMURCIA

Con 20 años, la radiografía de un silbido, la bandera eslovena en las lengüetas de sus zapatillas y mucho futuro. Así llegó Goran Dragic a Murcia en 2006.

Potencial enorme pero más verde que la huerta de su nueva ciudad. De gesto despistado y una insolencia tan grande como atractiva con el balón en las manos, el Baskonia fue el más rápido en hacerse con aquel tirillas que había llevado a Eslovenia al oro europeo sub 20 de 2004 y dos años después debutaba con su selección absoluta en el Mundial de Japón, aquel que ganó España.

Nada más se supo del interés del equipo vitoriano por la perla eslovena, el Polaris Murcia fue el club que más en serio pujó por su cesión, pese a que su primer fichaje para el retorno a la ACB había sido el base eslovaco Anton Gavel, también debutante y de 21 años. Ambos formarían la pareja de bases más joven de la ACB en la temporada 2006-07, de entrada no el timón más adecuado para un entrenador como Manuel Hussein, algo falto de mano izquierda con los jugadores que viven de la improvisación.

Vino en un contexto difícil, en su primer año fuera de casa y con la responsabilidad de la permanencia

Ha ganado más de 60 millones de dólares en la NBA en nueve temporadas y su estatus es de estrella

La falta de sintonía entre Dragic y Hussein fue evidente. Al canario le gusta el talento bajo control, un baloncesto sin sobresaltos, pero el esloveno quiere reinar dentro del caos, llevar el partido al estado de excepción y erigirse como su anárquico líder. Piensa rápido, actúa aún más rápido y confía en los impulsos que dicta su instinto. Dragic y Hussein, eran como el día y la noche.

Dragic era un imberbe suicida que montaba contraataques en inferioridad numérica, su jugada favorita. Sigue haciéndolo, pero sabe aprovecharse de la incertidumbre defensiva y cuenta con un control de su propio cuerpo como nadie en Europa. En 2007 la historia era diferente, y su toma de decisiones, insensata. El contexto no ayudaba. Era un joven extranjero que salía por primera vez de casa y en su debut en la ACB tenía que dirigir a un equipo que, de no lograr sus objetivos, era víctima del dramático descenso.

Con 4,6 puntos por partido, su partido más recordado fue el del triunfo sobre 'su' Baskonia, con 14 puntos marca de la casa. Sin embargo, y sin darse cuenta, se fracturó el pulgar izquierdo. Cuando mejor venían dadas se perdió un mes y medio de competición, momento en que arribó el griego Nikos Vetoulas, mucho más del gusto de Hussein, de quien aquellos que le vieron jugar recordarán su particular modo de correr, y que en ocasiones sacó de la convocatoria a Dragic, ya recuperado y con la permanencia en peligro.

Fuera de la pista era todo lo tímido que no lo era dentro. Su mayor apoyo en aquella plantilla fue el ex NBA Marcus Fizer, siempre muy pendiente de un Dragic a quien en sus días libres le gustaba ir al Palacio para hacer sesiones de tiro, especialmente cuando su hermano Zoran, que estuvo cerca de venir cedido a Murcia en 2013, se encontraba de visita.

Dragic volvió a su país, cedido al Olimpia de Liubliana, donde coincidió con Sasa Doncic, padre de Luka, el mayor fenómeno de Europa y colíder del oro esloveno con 18 años. Cuando en 2008 parecía que por fin vestiría de baskonista, a unos Phoenix Suns que quedaron impresionados por sus entrenamientos privados, tras el 'draft' de la NBA le entraron las prisas por contar con él.

Desde entonces, son nueve temporadas en la mejor liga del mundo y más de 60 millones de dólares en un salario que la próxima temporada se va hasta los 17, a los que sumar su patrocinio con Adidas. Goza de estatus de estrella en los Miami Heat, ganó el premio de Jugador Más Mejorado en 2014 y rozó el 'All-Star'.

Por fin, llega el reconocimiento en Europa. Eslovenia, con una población medio millón de habitantes mayor que la de la Región de Murcia, es el país con más jugadores NBA por metro cuadrado del mundo -diez eslovenos han jugado allí-, pero nunca había ganado una medalla. Ahora, Dragic ha llevado a su selección a ganar su primer Eurobasket, siendo el MVP y anotando 22,6 puntos por encuentro y 35 en la final, una de las mayores exhibiciones anotadoras vistas en semejante escenario. A sus 31 años, El Dragón, como es apodado, vuela tan alto como nunca. El talento venció a los grilletes.

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