«No estoy jugando tan bien como la gente esperaba»

Brad Oleson, en el Palacio de los Deportes. /Edu Botella / AGM
Brad Oleson, en el Palacio de los Deportes. / Edu Botella / AGM

El ex del Barça sabe que aún no ha desplegado todo su potencial en el Palacio, aunque ya parece recuperado de sus problemas en un tobillo

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

Brad Oleson fue uno de los fichajes del verano. Reputado defensor y excelente tirador, sabe que en Murcia aún no ha desplegado todo su potencial, jugando con dolores desde el principio de la temporada. A sus 34 años, es uno de los jugadores más respetados de una Liga Endesa en la que cumple su décima campaña y en la que debutó en las filas del Fuenlabrada siendo el ‘Jugador Revelación’ de la temporada. Ha jugado en dos de los tres clubes más laureados de España, y cerca estuvo de hacerlo también en el Real Madrid. De hecho, estuvo fichado, pero en aquel 2009 llegó Ettore Messina a la casa blanca con ganas de hacer algunos cambios. "Me dijo que podía quedarme si quería, pero que no iba a jugar". Decidió salir y funcionó, porque su talento se lo llevó el Baskonia y ese mismo año ganó junto a Ibon Navarro la primera de sus dos ligas ACB, la otra en Barcelona. Ahora asume un papel diferente en Murcia, donde la primera vez que jugó batió su récord de puntos (29) y vomitó en el banquillo en pleno partido. "No sé qué comería, ha quedado como algo divertido". Con un complicado mes de diciembre por delante para el UCAM, le tocará ejercer de líder para que su equipo mantenga vivos sus objetivos de primera mitad de la temporada.

- ¿Un pequeño balance sobre la temporada del equipo y la suya particularmente? Parece que han ido de la mano: buen comienzo, problemas y repunte final.

- Sí, está siendo una temporada de subidas y bajadas. Obviamente no es agradable perder en finales apretados, creo que si hubiésemos ganados dos o tres de esos partidos la valoración de la temporada hasta ahora sería muy diferente. Sabemos que los podíamos haber ganado, porque son partidos en los que jugamos bien, nos hemos ganado la oportunidad de llevarnos la victoria en el 90% de los partidos que hemos jugado, aunque no hayamos finalizado algunos como nos hubiera gustado. En cuanto a mí, está siendo igual. Tuve la lesión de tobillo que me obligó a recuperarme más rápido de lo que necesitaba, y obviamente no estoy jugando tan bien como la gente esperaba, pero esto es deporte y es normal tener subidas y bajadas durante la temporada. Tengo mucha experiencia y sé de lo que va, solo tengo que mantenerme positivo y seguir trabajando, que es lo que realmente importa.

- Esta es la primera vez en nueve años que no juega la Euroliga, la anterior fue cuando estaba en Fuenlabrada, donde demuestra ser un gran anotador no solo en la LEB, también en la ACB. De vuelta a un club de nivel medio su rol vuelve a ser mayor, pero han pasado nueve años. ¿Cómo ha cambiado usted?

- Exactamente. Estando en grandes equipos durante nueve años aprendes a jugar mucho más para el equipo que para ti individualmente, y conforme te haces mayor aprendes mucho más sobre el juego y cuestiones grupales. En definitiva, aprendes que lo verdaderamente importante es ganar, porque cuando ganas todo el mundo es feliz. Meter veinte puntos y perder es muy diferente, aunque sí es cierto que tus estadísticas personales cuentan a la hora de conseguir un buen contrato, pero no logras la misma satisfacción. Ahora soy un jugador algo diferente a entonces, también he pasado por muchas lesiones, pero sé cómo aportar al equipo tanto dentro como fuera de la cancha.

- En el baloncesto de hoy en día todos los equipos buscan ese doble especialista que mete triples y se encarga de la estrella rival en defensa. Benite dijo hace poco que usted es el mejor tirador puro de la liga, donde se ha ganado un respeto como defensor. ¿Es este su perfil de jugador actual, lo que los americanos llaman el ‘3&D’?

- Sí, aunque conforme envejeces es más difícil. No sé en qué estaría pensando Benite aquel día, pero agradezco su comentario y confianza. En un buen equipo siempre que entres en la pista tienes que garantizar una buena defensa, y mi rol en un equipo grande siempre fue ese: defender bien y anotar desde lejos. Aquí es un poco más difícil porque no se consigue el mismo número de tiros abiertos.

- Liderazgo es otro de los aspectos que el club esperaba de usted cuando le fichó. ¿Ha hablado mucho con sus compañeros durante ese bache previo a la victoria ante el Bilbao?

- Es una de las primeras cosas que me di cuenta que necesitaba este equipo cuando llegué. Tenemos muchos jugadores jóvenes que están siempre preguntándome cosas sobre la Euroliga, ganar campeonatos, cómo entrenan y aprovechan sus virtudes los diferentes jugadores con los que he compartido equipo, etc. Especialmente sobre cómo es Navarro, una leyenda con la que he tenido la suerte de jugar cinco años. Me gusta compartir con mis compañeros momentos especiales de mi carrera. En el deporte la gente no olvida lo que pasó hace cinco años, y hablar sobre mi carrera es positivo para mí.

- Dos de los problemas que más ha acusado el equipo hasta ahora son la falta de fluidez ofensiva y, como usted ha dicho, cerrar los partidos que se podían ganar. Habiendo perdido tanto jugador en las ‘ventanas FIBA’, ¿es optimista de cara a mostrar mejoría inmediata en estos aspectos?

- Tenemos que hacerlo, han sido seis o siete los partidos que hemos perdido por muy poco. De algún modo estas dos semanas me han gustado, porque aunque perdemos jugadores también nos han ayudado a otros a estar sanos, y a los entrenadores a evaluar qué estaba pasando y hacer algunos cambios. Estos años anteriores jugando Euroliga nunca había tiempo para esto, en dos o tres días estabas jugando otra vez y con viajes de por medio. El parón puede venirnos bien porque a un equipo con jugadores jóvenes como el nuestro le cuesta más hacer cambios sobre la marcha.

- Entran en un mes de diciembre muy difícil, con muchos partidos fuera de casa y mucho en juego para una Copa del Rey que va a estar muy cara. ¿Cuáles son sus sensaciones?

- Tenemos que ser positivos, porque ya hemos solventado bien algunos partidos difíciles fuera de casa. Hemos hablado sobre ello, y necesitamos dar todos un paso adelante, porque cuando todos aparecemos en el partido podemos ganar a cualquiera, pero cuando no lo hacemos también cualquiera nos puede ganar a nosotros. Cuando ganamos en Barcelona fue así, de modo que tenemos que ser optimistas.

- Algo de lo que se habla mucho es de la dificultad de que tanto usted como Benite y Urtasun puedan jugar juntos sin restarse minutos ni espacio en la cancha. Estando los tres sanos, ¿cree que será posible?

- No creo que vaya a ser ningún problema, los tres somos jugadores experimentados, sabemos lo que hace falta para ganar y eso pasa por tener a todos los jugadores disponibles. Muchos planes de partido al final pasan por saber jugar el bloqueo y continuación y dejar a otros jugadores abiertos, y cualquiera de nosotros puede jugarlo o esperar para el tiro. No tenemos ningún LeBron James, pero sí jugadores que pueden hacer varias cosas, es un pequeño ‘truco’ nuestro, pero tenemos que estar todos y, honestamente, los tres nos entendemos muy bien tanto dentro como fuera de la pista.

- Donde es más difícil verles juntos es en la Champions League. ¿Cómo lleva su situación personal? Cuando fichó, ¿sabía que sería considerado jugador extranjero o pensaba que contaría como cupo nacional?

- No, yo vine aquí pensando que jugaría dos partidos a la semana. Es una situación realmente confusa. Vine de jugar durante años la primera competición europea, con dos partidos a la semana, y pensé que sería igual en la Champions League. Es malo para el equipo, porque tener que descartar a dos jugadores corta el ritmo, sobre todo cuando el equipo se va de viaje y tú te quedas aquí. Algunas veces puede ser bueno para descansar, pero lo que te apetece después de estar entrenado varios días para ese partido es poder jugarlo. Es difícil para todos nosotros.

- ¿Cambia mucho el trabajo diario entre un club de primer nivel europeo como el Barcelona a otro de nivel medio como el UCAM?

- Realmente no. Sí los viajes, porque Barcelona es una ciudad muy importante y desde allí se puede volar a cualquier parte, en cambio desde Murcia los viajes son un poco más complicados, más largos por tener más escalas. Pero es algo que afecta a todos los equipos, no es algo de lo que uno se pueda quejar. El trabajo sobre la pista es bastante similar, las diferencias dependen de los entrenadores.

- Hablando de diferencias, usted e Ibon Navarro ya trabajaron juntos en el Baskonia. ¿Cambia su relación con él ahora que es entrenador jefe a como lo era cuando era asistente?

- Nuestra relación es muy comunicativa. Tengo un gran respeto por él, fue asistente de Dusko Ivanovic, un entrenador muy duro, y pude ver la cantidad de trabajo que ponía de su parte. Era el encargado de vídeo, de los que hacen el trabajo que nadie ve, y en él puedes notar que es de esas personas que realmente se preocupan por aquello que hace. Después de coincidir en el Baskonia seguimos teniendo contacto en nuestras carreras, este verano surgió la opción de volver a trabajar con él y creo que es una gran oportunidad en este punto de mi carrera. Ambos intentamos ayudarnos mutuamente y estamos contentos de estar aquí.

Impredecible regreso del UCAM a la competición en Madrid

Bajo un manto de incertidumbre, el UCAM retoma la Liga Endesa visitando al Estudiantes, en el primer partido de un diciembre en el que los murcianos se jugarán gran parte de sus opciones de Copa del Rey, objetivo que no obsesiona a Ibon Navarro, que prefiere «acabar la primera vuelta con nueve victorias y fuera de la Copa que con ocho y dentro», en referencia a lo caro que está el billete para una cita en la que «se han metido dos equipos que nadie pensaba que estuvieran, Fuenlabrada y Obradoiro», que suman siete victorias.

En cualquier caso, la principal preocupación del UCAM es el partido de hoy. Las ‘ventanas FIBA’ se han llevado a seis jugadores y otros tres han debido emplear el parón en recuperarse de sus lesiones. Oleson ha sanado su tobillo y Urtasun ha mejorado de sus problemas de isquiotibiales, aunque su participación no es segura, pero Faverani sigue sin estar listo. La situación del brasileño es desconcertante, pues en un principio pareció que empezaría el curso, después hubo que esperar un mes para verle en acción y, cuando parecía que entraría en ritmo, debió parar de nuevo. Tras dos semanas de descanso en las que se esperaba que reapareciese, sigue tocando tirar de paciencia.

Dado el poco tiempo de entrenamiento de que ha dispuesto Ibon Navarro, no sería de extrañar ver a un UCAM entregado a la improvisación, papel que sin embargo sabe interpretar su rival. «Lo que más me preocupa de los jugadores del Estudiantes es lo imprevisibles que son a veces, son capaces de tener minutos impresionantes», analiza Navarro.

Con un Estudiantes contra el que «tienes la sensación de que lo que pasa depende más de ellos que de ti», el UCAM necesitará ofrecer una versión descarada para llevarse el triunfo de una cancha donde los últimos años se alternan victorias y tropiezos.

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