Hora de dar la talla en casa ante un rival propicio

Ibon Navarro felicita a Tumba en un encuentro./EFE
Ibon Navarro felicita a Tumba en un encuentro. / EFE

El UCAM recibe a un colista Betis contra el que no pierde desde el año 2013

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMURCIA

El UCAM ha alcanzado un nuevo pico en la montaña rusa que está siendo su temporada, a la que después de cuatro victorias seguidas entre Liga Endesa y Champions en octubre, triunfos obtenidos en el barro y sin brillo, siguieron siete derrotas en ocho partidos. La gráfica volvió a subir con la victoria contra el Bilbao Basket, bálsamo para Ovie Soko, desde entonces con estadísticas de estrella. Solventado con nota el parón de selecciones, el equipo de Ibon Navarro está manteniendo la buena sintonía en un diciembre clave para los primeros objetivos, con una Copa del Rey a la que se mira de reojo y para la que el UCAM tiene el billete muy caro.

De los cuatro partidos lejos de Murcia con que abría el mes el UCAM ha ganado tres, dejando escapar el que menos se le podía exigir ganar, pero que dolió especialmente por ser una oportunidad histórica de ganar al Real Madrid. Tras caer en una prórroga que se pudo haber evitado en una aún difícilmente digerible decisión de no hacer falta para no recibir un triple, el UCAM está aunando por fin fluidez ofensiva con entereza mental.

Pero la felicidad no es plena en Ibon Navarro. «Tenemos un problema y es que el equipo compite más tranquilo fuera de casa». Los números le dan la razón: de los nueve partidos que el Palacio ha acogido esta temporada, solo en uno el UCAM ha ganado el primer cuarto. «Esto es por la necesidad de cumplir unas expectativas irreales, no podemos estar obligados a ganar nunca fácilmente». Cierto es que en la Liga Endesa el equipo más humilde puede sorprender al más poderoso, pero no vale como excusa para no dar la talla en casa, pues es la realidad que vive cada conjunto de la competición. «El equipo está más sólido fuera por esa necesidad de agradar, que a veces nos supone empezar mal», dice el técnico.

Convertir esa supuesta debilidad en fortaleza estará en su mano ante el Betis en un partido con muchos alicientes, como la vuelta de Óscar Quintana, quien empezara la temporada pasada su segunda etapa como entrenador del UCAM para dejar de serlo en enero de este año, cuando su equipo era decimocuarto clasificado a cinco victorias de la Copa del Rey, solo una por encima de los puestos de descenso, con muchos jugadores anclados en un rendimiento irregular y, como losa más pesada, una afición que le venía despidiendo con música de viento del Palacio por costumbre.

Quintana, que llegó a Murcia en 2012, logró cambiar la dinámica del UCAM para conseguir una permanencia culminada con aquel partido del drama en pista del Estudiantes. Sin embargo, no hizo crecer al equipo como el proyecto pedía y en su tercera temporada, con los jugadores más veteranos y parte de la afición en contra, llegó su destitución. Dos años sin entrenar después, sería el elegido para lidiar con la alargada sombra de Fotis Katsikaris, que había clasificado al UCAM para el 'playoff' y la EuroCup. Un fichaje impopular que desde su vuelta ya tenía a la afición dividida.

Ahora Quintana entrena al Betis, al que llegó para sustituir a Alejandro Martínez tras las seis derrotas con que los verdiblancos abrieron la Liga, racha extendida cuatro partidos más hasta la pasada jornada, cuando se impusieron al Obradoiro.

El Betis, peor ataque y segunda peor defensa de la Liga Endesa, compite esta temporada en ACB gracias a que un juez ordenó su readmisión en pos de una competición con un número par de equipos, pues había descendido a la LEB, y creyendo que disputaría la segunda división es como empezó a armar su plantilla, a la que poco antes de empezar la temporada, o con esta ya en liza, se unieron grandes nombres como Ryan Kelly, ex NBA, Schilb o Draper, pero que también cuenta con sonadas decepciones, caso de Anosike y Donnie McGrath.

El UCAM tiene ante el colista el reto de cumplir ante su afición y dar continuidad a una racha de ocho enfrentamientos seguidos ganados ante el Betis, contra el que no pierde desde 2013.

El enfrentamiento de hoy también traerá de vuelta a Josep Franch. El base, otrora una de las grandes esperanzas para dar relevo a la más exitosa generación de baloncestistas españoles en la selección, fue el gran fichaje del UCAM en su vuelta a la Liga Endesa en 2011, pagando incluso traspaso al Joventut.

El jugador firmó con el UCAM un contrato por tres temporadas. Dados los evidentes problemas de dirigir con 20 años a un equipo que se jugaba la supervivencia, y despedido su valedor Luis Guil, fue perdiendo importancia y sintonía con Óscar Quintana hasta ser superado en su puesto por los teóricos suplentes y jugadores que actuaban como base sin ser su posición natural, caso de Andrés Miso. No cumplió la tercera temporada de un contrato que nunca justificó y salió al Cajasol -hoy Betis- pero no dio la talla como suplente del ahora NBA Satoransky. Un año después descendería con el Gipuzkoa Basket en otra temporada en que fue de más a menos, y decidió buscar en LEB el baloncesto que había perdido en ACB. Ahora, otra vez con Quintana, ha quedado relegado a cuarto base del Betis tras Draper, McGrath y Uriz.

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