La hora de la ilusión

Aficionados del UCAM, ayer, en el OAKA./FIBA
Aficionados del UCAM, ayer, en el OAKA. / FIBA

El UCAM acertó al elegir un torneo que ha llevado al club a su momento cumbre

SÁNCHEZ-BOLEAEnviado especial a Atenas

Hasta aquí ha llegado la segunda experiencia europea del UCAM, que el club escogió, pues su noveno puesto en la pasada temporada de la Liga Endesa así se lo permitía, cambiando la EuroCup por la Champions League, que solo llevaba un año de vida. Esta competición, organizada por una FIBA en plena guerra con la Euroliga por el control del baloncesto europeo de clubes, entre otras cosas, no era la más atractiva del mundo en cuanto a su nivel. Ni qué decir tiene que está por detrás de la Euroliga, como también está unos cuanto escalones por debajo de la EuroCup.

Pero había dos grandes factores que jugaban a su favor: el desgaste físico que tanta factura pasó la temporada pasada sería presumiblemente menor y, sobre todo, el retorno económico. Máxime cuando la Champions elevaba hasta el millón de euros el premio de campeón.

A pesar de ser una competición europea de nivel inferior respecto a la que se llegaba, ha acabado con el momento más ilusionante de la historia del club, en una ciudad como Atenas y un pabellón como el OAKA.

El tercer puesto no era lo que se había venido a buscar a Grecia, pero las palabras de orgullo y agradecimiento a la afición, desplazada por cuenta propia, se sucedían de boca de las caras visibles del UCAM. «Esto es un premio especial que se merecen todos los aficionados venidos hasta aquí, todos a una voz se oían con una potencia impresionante», dijo ayer el presidente José Luis Mendoza. Ibon Navarro estaba con él: «Han hecho un esfuerzo increíble y, aunque esta no es la mejor alegría, es la que les podemos dar».

«Esto es un triunfo para Murcia, su nombre está hoy en los cinco continentes del mundo y el baloncesto murciano también», seguía un Mendoza henchido de orgullo, pero con cierta resignación, pues revelaba que el presidente del Mónaco «me decía que nos perjudicaron gravísimamente en el partido de semifinales», pero no solo estos, «también gente del AEK. Pero hoy celebramos este triunfo enorme para el baloncesto murciano». ¿La última? Para los suyos: «Estos jugadores y su gran entrenador merecen un monumento, como Alejandro Gómez y todo el equipo, desde el primero hasta el último».

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