La FIBA abre expediente al Karsiyaka

Benite, el martes./FIBA
Benite, el martes. / FIBA

El rival del UCAM en cuartos podría ser sancionado tras la lluvia de objetos y las artimañas sufridas por los de Navarro

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMURCIA

En Esmirna parece que no van a quedar impunes tras el espectáculo montado el martes por parte del Pinar Karsiyaka ante el UCAM. Es difícil aún creer que situaciones surrealistas como la que le tocó vivir el martes al equipo murciano, que ya en la primera parte del choque de ida de cuartos que acabó ganando 65-79 tuvo que soportar en su banquillo la caída de bolígrafos, monedas y chicles.

Con el partido encarrillado, 30-49 al descanso, lo peor estaba por llegar. La avería del pabellón no había iluso que se la creyera, más bien obedecía a artimañas de las que dieron tan mala como merecida fama al baloncesto turco a finales del siglo XX. El parón del descanso fue tal que dio tiempo para todo. Es imposible mantener un calentamiento ordenado durante una hora, menos con la incertidumbre de cuándo será el momento de volver a jugar, una desesperación que dio lugar a la interacción entre jugadores de uno y otro equipo, momento en que algunos jugadores del Pinar confesaron a los universitarios que no era la primera vez que el marcador daba problemas, pero que casualmente esto nunca ocurría cuando los locales iban ganando.

El objeto de la dudosa avería apuntaba claramente a querer enfriar el ritmo murciano. Y de hecho, el Pinar lo consiguió durante algunos minutos en los que el tiempo de posesión era cantado por un 'speaker' que parecía no saber inglés y al que se le olvidaba avisar cuando los murcianos atacaban, llegando a reducir su desventaja a un solo dígito.

Vuela una bota

Pero el UCAM se volvió a despegar. Y ese fue el momento en que los turcos quisieron dar un nuevo golpe de efecto. Mientras Berk Ugurlu se retorcía de dolor por una mala pisada, sus compañeros en pista prefirieron ir a por un Rojas al que ya tenían ganas antes que asistir al base turco. El dominicano recibió un claro empujón por parte del aficionado de un sector de la grada que comenzó la, segundos más tarde, generalizada lluvia de objetos en la que incluso llegó a caer una bota de tamaño militar que por fortuna no impactó con Rojas, como sí hizo un útil de menor volumen sobre uno de los árbitros, totalmente superado por el irrespirable ambiente.

Tanto que en la trifulca se tomó por 'malos' a los del UCAM, dando con las expulsiones de Rojas, Hannah, Soko y Faverani, los tres últimos por entrar a la cancha para ayudar a su compañero procediendo del banquillo, algo no permitido.

La Champions vive su segunda temporada desde su creación, una competición de clubes como la FIBA hacía años no organizaba y con la que tiene pretensiones de crecimiento, por lo que el director general del UCAM, Alejandro Gómez, pedía que la FIBA «piense muy seriamente en estos acontecimientos para no volver a épocas del pasado».

Y ayer la Champions anunciaba pque «han sido abiertos procedimientos disciplinarios contra el Pinar Karsiyaka tras los incidentes». Mientras entre los seguidores y periodistas turcos se reaccionaba con sorpresa por considerar que lo que había hecho la grada era responder a las provocaciones del UCAM, lo esperado es que al menos le sea impuesta una sanción a un club y una afición con un largo historial de incidentes, que no soportaron la idea de que el imberbe equipo murciano en estas lides les superara en su pista.

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