Cataclismo del UCAM ante un colista Betis

Benite intenta progresar con el balón ante la presión de un jugador del Real Betis Energía Plus./Edu Botella / AGM
Benite intenta progresar con el balón ante la presión de un jugador del Real Betis Energía Plus. / Edu Botella / AGM

Segunda parte para olvidar de los de Ibon Navarro, que después de obtener una máxima ventaja de 13 puntos entraron en 'shock'

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMurcia

Otra derrota de las que duelen, y mucho. Pero a diferencia de la semana pasada, cuando se perdió una oportunidad histórica de vencer al Real Madrid a domicilio, perder contra el colista de la Liga Endesa en un Palacio que volvía a ver a su equipo un mes después del último partido no entraba en los planes. No al menos en los de un equipo que año a año se queda a las puertas de la Copa del Rey y tiene la cita de febrero como primer objetivo. Y si los billetes ya estaban caros, ahora para los murcianos están a un precio prohibitivo, pues desperdiciar una renta de trece puntos en la segunda parte en casa contra el colista se paga muy caro.

63 UCAM Murcia

Hannah (17), Oleson (4), Rojas (4), Soko (6) y Delía (7) –quinteto titular- Urtasun (7), Martín, Benite (9), Kloof (0), Olaizola, Tumba (2) y Lukovic (7).

70 Real Betis Energía Plus

Draper (2), Nelson (2), Schilb (13), Kelly (21) y Anosike (6) – Sánchez (6), McGrath (3), Cruz (2), Úriz (7), Blanco, Franch y Golubovic (8).

Parciales:
14-16, 25-15 (39-31), 11-23 (50-54) y 13-16 (63-70).
Árbitros:
Benjamín Jiménez, Jordi Aliaga y Andrés Fernández. Eliminado: Ovie Soko.
Incidencias:
Palacio de los Deportes de Murcia, 5.120 espectadores. 12ª jornada de la Liga Endesa.

Quería Ibon Navarro empezar mejor los partidos en casa, un debe del UCAM esta temporada que se repite prácticamente jornada tras jornada y que, llegado el primer choque en el Palacio después de casi un mes, era el momento de solventar. Esas «ganas de agradar» que el entrenador consideraba la explicación a los malos porcentajes parecían seguir jugando en contra, pues pasados cuatro minutos de juego el marcador era un pírrico 5-4. Mal inicio pero que, cuando el rival está en las mismas, no resulta tan negativo, y tras un primer cuarto de ritmo plomizo en que solo los triples que se intercambiaban Clevin Hannah y Alfonso Sánchez rompían con la monotonía de ver tirar los guarismos se mantenían en unos poco prometedores 14-16.

No es la primera ni la segunda vez esta temporada que un partido del UCAM en casa se convierte en la antítesis de lo que uno mostraría a un amigo al que quiere aficionar al baloncesto, y menos cuando el equipo local es quien peor lo pasa, sin ideas en ataques que ceden ante el empuje de un rival colista que se ve en el partido y toma las primeras rentas después del segundo tapón ilegal de Tumba, que volvía a ser más exuberante que efectivo (17-22, minuto 14).

Cuando la pizarra no funciona hay que apostar por el ingenio, el talento desatado. En el UCAM eso significa apostar por Hannah, y con la vuelta del base en pista el equipo iba liberándose de sus cadenas, empezando por una circense acción de canasta y adicional para traer de cabeza a los bases béticos, que se turnaban sin éxito para frenar a Hannah, ya con 20 de valoración al descanso gracias a 13 puntos y tres asistencias, la chispa necesaria para un UCAM que anotó 20 de sus 25 puntos en el segundo cuarto en la segunda mitad del mismo, desde la entrada del base, bien acompañado por un Lukovic que no desentonaba en ataque y cumplía en defensa, pues en los cinco minutos previos al descanso el marcador parcial fue de 20-7 para un prometedor 39-31 alcanzado el intermedio.

El UCAM solo anotó 24 puntos en una segunda parte en la que tiró con un 25% de efectividad

La entrada de Hannah, por causa o casualidad, coincidió con unos ridículos minutos en ataque del Betis que servían para explicar su mala clasificación, con una única victoria en once partidos pese a llevar una retahíla de nombres ilustres en su plantilla, con pasado NBA y en fuertes equipos de Europa, pero que, como en los compases previos al descanso, quedaba visto que la falta de entendimiento no acompaña a la calidad individual de los mismos.

Había un equipo que iba hacia arriba y otro hacia abajo, y la tendencia era favorable para los que vestían de rojo, que cuando Delía anotaba la canasta que ponía el 44-31 en el marcador al poco de iniciarse la segunda parte conseguían su máxima ventaja. Resultado y sensaciones que, ante un rival hundido en el pozo de la clasificación que había desperdiciado los malos primeros quince minutos del UCAM, no podían augurar el cataclismo que estaba por venir.

Inexplicable pájara

Dos de los mejores hombres que tiene el Betis en su plantilla son Ryan Kelly, ex NBA, y Blake Schilb, aterrizado con la temporada ya en marcha. Entre ambos anotarían todas las canastas de su equipo en el tercer cuarto, solo acompañados por dos tiros libres de Anosike. Dos jugadores, 21 puntos. Un despegue anotador que comenzó con dos triples librados que no parecían muy preocupantes pero que, conforme el UCAM se daba de morros contra el muro verdiblanco en defensa, iban creciendo en importancia, pues con dos jugadores de sumo talento ofensivo sintiéndose cada vez más cómodos en la pista, la consigna de los de Quintana estaba clara: balones a los buenos.

El UCAM veía cómo un equipo al que estaba dominando se venía arriba y le entraba el miedo escénico. Fallos en tiros abiertos, balones perdidos por falta de comunicación y posesiones que se iban a los 24 segundos por no obtener ventajas eran la constante. En el otro lado, los aclarados para Kelly y Schilb no podían ser más predecibles, pero tampoco había manera de pararles.

Los nervios se adueñaban del Palacio, que cargaba contra los árbitros algunas decisiones controvertidas pero en su mayoría acertadas en este tramo del encuentro, en especial dos faltas de Rojas sobre Anosike. Tras dos tiros libres fallados por Kloof, a quien Navarro dio solo ocho minutos de juego después de ser los más destacados en la victoria del martes en Israel, Schilb culminaba la remontada con el cuarto triple bético en el tercer cuarto (48-49, minuto 28), que antes de dar paso al último acto daba con una técnica a Ibon Navarro por protestar de manera muy airada una falta a Kloof en el rebote ofensivo. Las tornas habían cambiado y el Betis era quien llegaba en mejor estado a los diez minutos finales (50-54).

Reacción baldía

Nada más reanudarse el partido, Úriz anotaba un triple que sentaba como una cuchillada, poniendo la máxima ventaja visitante (50-57, minuto 31). Estaba claro que hoy no iba a ser el día en que el UCAM resolviera su falta de constancia en el juego cuando actúa como local, así que tenía que darse a lo mínimo exigible, el coraje.

El endurecimiento defensivo daría resultado, pues después del triple de Úriz el Betis tendría que esperar cinco minutos hasta volver a anotar una canasta en juego, y entre un Delía muy voluntarioso y un triple de Urtasun llegaba el empate (57-57, minuto 34). La nueva entrada de Hannah traía de nuevo un efecto positivo, y después de robar un balón en primera línea de pase y recibir la antideportiva tendría la oportunidad de igualar el partido y volcarlo de lado local en caso de aprovechar la posesión extra. Pero ni lo uno, ni lo otro. Fallaría su segundo tiro libre y el UCAM perdería el balón después, circunstancia que dejaría tocado a un jugador que venía haciendo un gran partido pero que protagonizaría dos tiros que no tocaban aro y alguna crítica pérdida.

La derrota deja muy tocados a los de Ibon Navarro en la lucha por la Copa del Rey

Si había alguien que tenía algo que perder, ese era el UCAM. El Betis jugaba con mayor aplomo los minutos finales del partido, y sabiendo sacar ventajas de los cambios defensivos del UCAM en los bloqueos indirectos, mostraba una entereza acompañada de la fortuna tras un enorme triple de McGrath al límite de la posesión (58-64, minuto 36). Los jugadores universitarios seguirían peleando, aunque no podían ofrecer más que corazón, pues las ideas parecían bloqueadas.

Una canasta de mucha clase de Kelly sobre Soko pondría una diferencia de ocho puntos a menos de tres minutos del final, una renta clave en un partido de marcador tan escaso y un UCAM desconectado (60-68, 2:47). Los fallos seguirían sucediéndose, doliendo especialmente una pérdida de Oleson en un contragolpe a 55 segundos del final que pudo haber puesto a su equipo a cinco puntos, y el Betis no necesitaría de más.

El UCAM cerraba así una segunda parte indigna, en la que solo anotó 24 puntos con un 25% de acierto en el tiro y diez pérdidas de balón. Derrota que deja al equipo de Ibon Navarro muy tocado en sus opciones por la Copa del Rey, y que estará por ver cómo sienta anímicamente después de suponer la segunda derrota consecutiva después del tropiezo en Madrid.

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