Baloncesto | Liga Endesa

El despertar de Soko es el del UCAM

El despertar de Soko es el del UCAM
Javier Carrión

El UCAM rompe su racha de cinco derrotas seguidas en un Palacio del que se despide hasta dentro de un mes

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMurcia

Siete derrotas seguidas en los últimos ocho partidos y cinco de ellas en el Palacio de los Deportes ante una afición murciana que tras este partido tendría que esperar hasta el 17 de diciembre para volver a ver su equipo en vivo. Una mala racha que, por tratarse de un rival directo, podía adquirir una dimensión mucho mayor de volver a dar con la de arena.

Con ese peso sobre la espalda parecía saltar el UCAM a la pista, pues nuevamente quedaba demostrado que los comienzos de partido no son lo suyo, aunque Ibon Navarro sigue apostando por el quinteto habitual de inicio, y con el Bilbao cediendo tiros desde el exterior que no entraban. El 2-12 en el marcador pasados cinco minutos provocaba el primer tiempo muerto en un Palacio crispado con el arbitraje por tres personales a Rojas en tres minutos; faltas que, por dudosas que fueran, eran responsabilidad de su entrenador por mantenerle en pista. Pero por él salía Benite, que anotaba la primera canasta en juego de un equipo que después de llegar a perder por once puntos (12-23, minuto 9), se podía permitir seguir mirando de cerca a su rival gracias al tiro libre, pues doce de los 17 puntos anotados por el UCAM llegaban desde la línea de personal.

82 UCAM CB Murcia

Hannah (6), Oleson (19), Rojas (5), Soko (20) y Tumba (2) –quinteto inicial- Martín (0), Benite (11), Kloof (12), Olaizola, Delía (7) y Lukovic (0).

71 RETAbet Bilbao Basket

Tabu (5), Redivo (5), Tomàs (17), Hervelle (5) y Gladness (8) –quinteto inicial- Fischer (0), Mendia, Hammink (4), Salgado (1), Mumbrú (17), Todorovic (7) y Vucetic (2).

PARCIALES.
17-23, 23-19 (40-42), 20-8 (60-50) y 22-21 (82-71).
ÁRBITROS.
Fernando Calatrava, José Ramón García-Ortiz y Alberto Sánchez.
INCIDENCIAS.
Palacio de los Deportes de Murcia, 5.389 espectadores. 9ª jornada de la Liga Endesa.

El equipo bilbaíno se cargaba de faltas, pero con Mumbrú abusando de Lukovic y Gladness poniendo la contundencia bajo aros, la renta seguía siendo demasiado amplia tan prematuro momento de partido (19-30, minuto 13). Algo debía cambiar. O alguien. Porque viendo que a Lukovic la papeleta le venía grande, Navarro no tardaría en dar entrada de nuevo en pista a Soko. Pero uno distinto al visto hasta ahora. El inglés, que le ponía las cosas más difíciles a Mumbrú, se destapaba también en ataque, donde pasaba de ser un jugador al que se le marginaba en el triple a ser otro capaz de leer la espalda de su defensor cuando iba a hacer una ayuda, remontar la línea de fondo o ir al rebote ofensivo para sumar puntos. Muchos puntos. Y es que ocho seguidos suyos sin respuesta del Bilbao llamaban al tiempo muerto visitante (27-30, minuto 15). Soko estaba desencadenado, incluso el triple le sonreía, y con el UCAM contagiándose del nuevo espíritu de su alero, la remontada era un hecho tras tres puntos de Oleson (40-38, minuto 19).

Ovie Soko despertó con una versión de sí mismo aún no vista esta temporada, con 20 puntos y 23 de valoración

Sin embargo, volvían los errores. Ibon Navarro llevaba un rato caliente –aunque el Bilbao se marchara al descanso con nueve faltas más-, contagiado seguramente por una grada que siempre va a pedir más para su equipo, y después de protestar muy airadamente una posible infracción de tres segundos en zona de Hervelle, acción que terminaba en canasta, le era sancionada técnica. En una misma jugada, el Bilbao sumaba una canasta, un tiro libre y una posesión extra de la que obtenía otro punto más desde el tiro libre para irse al descanso por delante cuando mejor parecía estar el UCAM (40-42).

El conjunto universitario volvía a encontrarse un partido disputado. Se mantenía en el marcador, ofrecía lucha y el rival no terminaba de estar cómodo en el partido. Pero esta película tiene un guión tan trillado en el Palacio que como para fiarse. Sin embargo, las sensaciones eran otras. Hoy se podía ser más optimista que en días anteriores, en los que el UCAM peleaba para terminar perdiendo.

El tercer cuarto, clave

Aunque Oleson y Benite empezaban juntos el tercer cuarto, la primera canasta de la reanudación se resistía. Por suerte, este era el momento que elegía el Bilbao para demostrar por qué un equipo como el suyo estaba metido en un bache de cinco derrotas seguidas en Europa y su entrenador más discutido que nunca. Una vez Oleson abriera la lata con un nuevo triple, el UCAM abriría la incisión de la que el Bilbao no se recuperaría: parcial de 17-3 que con un triple esquinado de Rojas, de vuelta en la pista, ponía dos dígitos en la ventaja local (57-47, minuto 28).

Un aspecto táctico a corregir en el equipo de Navarro era el sistema de ayudas defensivas, y aunque a veces se volvía a caer en el error de aparecer desde el lado fuerte, la intensidad de las mismas era sin duda el factor más determinante para el 3/14 en tiros de campo de un Bilbao que había perdido la indecente cantidad de diez balones en solo en el tercer cuarto, mismo número de puntos en que el UCAM le aventajaba con idéntica suma de minutos por jugarse en el partido (60-50).

Las diez pérdidas de balón del Bilbao en el tercer cuarto desnivelaron el choque en favor de un UCAM que trasmitió mayor seguridad

El UCAM había estado por delante en el último cuarto en seis de sus siete derrotas en el último mes, por lo que tocaba hacer frente a los fantasmas del pasado, que pululaban por el Palacio con el 62-56 a falta de siete minutos. No fallar en los ataques que podían permitir al Bilbao meterse más de lleno en el partido era fundamental, y Oleson –hacía falta un partido como el suyo de hoy- con un triple calmaba los ánimos (65-56, minuto 34), como volvía a hacer para, en un contraataque culminado en 2+1 tras robar él mismo el balón poner la máxima ventaja del partido (72-60) a menos de tres minutos del final.

Pero este equipo no sabe vivir en paz, y cuando el partido parecía roto ante un Bilbao al que daba lástima ver en algunas acciones, un parcial de 0-8 con triples de Mumbrú y Tomàs en tan solo un minuto de juego anudaba más de una garganta en la grada (72-68). Pero esta vez no, hoy no podía volver a pasar lo mismo, no era justo. Y entre una defensa que cerraba la repentina facilidad anotadora visitante y permitía correr, y la certera muñeca de un Kloof al que retaron con el tiro, el UCAM y su afición pudieron volver a sonreír un mes después.

Un final de partido que, esta vez sí, se amarró a tiempo y que permite, tanto al UCAM como equipo y a Ibon Navarro como entrenador, tomar aire antes del parón por las 'ventanas FIBA', al que seguirán cuatro partidos lejos de Murcia, con dos jornadas consecutivas tanto en Liga Endesa como en Champions League como visitante, antes de recibir el 17 de diciembre a un Betis al que se le han ganado los ocho últimos enfrentamientos y que traerá la por primera vez como rival al siempre discutido Óscar Quintana.

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