Baloncesto | Liga Endesa

Dolorosa derrota de los universitarios

Dolorosa derrota de los universitarios
Javier Carrión / AGM

Un inexplicable mate de David Navarro en el último segundo deja helado al Palacio de los Deportes

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

Ganó hace un año con una canasta a una décima del final y este lo ha vuelto a hacer, también por dos puntos y en el último suspiro. Esta vez con un espectacular mate de un David Navarro que anotó sus cuatro puntos del partido en los últimos seis segundos del mismo. Cruel derrota para un UCAM que cayó en la trampa de Moncho Fernández en un partido muy táctico.

Se le da bien al Obradoiro ser cruel con el UCAM. En la historia reciente entre ambos equipos algunas de las derrotas más dramáticas de los murcianos han sido a manos de los gallegos, y cuando se han salido con la suya, ha sido sufriendo desde el mismo inicio hasta el final. A Moncho Fernández se le da bien el 'scouting' y en ocasiones este es fácil contra el UCAM según qué jugadores hay en cancha.

60 UCAM CB Murcia

Hannah (9), Oleson (7), Rojas (3), Soko (0) y Tumba (3) –quinteto inicial- Urtasun (0), Martín (0), Benite (7), Kloof (12), Faverani (0), Delía (11) y Lukovic (8).

62 Monbus Obradoiro

Sàbat (0), Thomas (17), Bendzius (8), Radovic (7) y Llovet (6) –quinteto inicial- Simons (0), Pustovyi (8), Gómez, Navarro (4), Corbacho, Pozas (5) y Laksa (7).

PARCIALES.
10-16, 17-14 (27-30), 15-14 (42-44) y 18-18 (60-62).
ÁRBITROS.
José Antonio Martín-Bertrán, Sergio Manuel y Alfonso Olivares. Eliminado: Rojas.
INCIDENCIAS.
Palacio de los Deportes de Murcia. 7ª jornada de la Liga Endesa.

Porque el inicio de partido parecía, desde luego, bien estudiado por el cuerpo técnico gallego. Las malas puestas en escena volvían a Murcia, con ataques poco o nada fluidos en los que se suceden las malas decisiones. Y otras, las buenas, no funcionaban. Porque si Ovie Soko recibe el balón en el triple y su defensor está a dos metros de distancia, ha de tirar. Mismo para Lukovic. Y es que estos dos jugadores parecían las víctimas del estudio previo de los gallegos, que lograban hacer que el balón llegase a los jugadores universitarios más faltos de confianza, y entre inglés y serbio se combinaban en el primer cuarto para fallar sus ocho intentos de tiro. El Obradoiro, que no es uno de esos equipos que destaquen por su talento ofensivo, aprovechaba los rebotes largos de tantos triples concedidos para correr y anotar al contragolpe (5-11, minuto 8) ante un UCAM al que Benite le arreglaba mínimamente su horrible cuarto en ataque con un triple casi la bocina (10-16). En diez minutos, el UCAM había lanzado 21 veces a canasta y anotado solo tres.

No cambiaba demasiado el panorama con el segundo cuarto. El Obradoiro lograba negar la recepción del balón en los hombres más anotadores del UCAM y obligaba a buscar alternativas que no funcionaban. Hasta la irrupción de Delía. El argentino le dio una nueva dimensión al juego del UCAM, que ante el desafío visitante no salía de la trampa del triple. Pidiendo balón y anotando sobre el gigante Pustovyi o asistiendo a los triples de Hannah y Rojas cuando las ayudas le agobiaban, suyo fue un parcial de 12-2 del UCAM para ponerse por delante (25-22, minuto 18). Eran ahora los visitantes quienes lo pasaban mal para anotar. Cortado el reguero de contraataques, Matt Thomas tenía que tirar de sus exquisitos recursos de técnica individual y con diez de los catorce puntos de su equipo en este cuarto permitía al Obradoiro seguir por delante después de un segundo cuarto en el que los murcianos no volvían a meter canasta tras el triple de Rojas (27-30).

Decía Ibon Navarro en la previa que le gustan más los partidos de tanteo bajo que aquellos en los que la anotación se dispara, como en la victoria en Barcelona (94-97), pero avisaba también de que el partido tendría una complejidad táctica muy alta. Y efectivamente, así era, pero para favor del Obradoiro, como bien mostraban los 20 triples lanzados por el UCAM al descanso, con solo cinco aciertos. Se había tirado más de tres que de dos, con unos porcentajes paupérrimos, pero aun así el UCAM estaba a una posesión de su rival.

Costaba horrores anotar una canasta. También por bando visitante, que en la segunda mitad volvía a conceder tiros liberados a los hombres con menos confianza del UCAM, pasando lo de Ovie Soko a castaño oscuro. El inglés, que parecía la única buena noticia del partido del pasado miércoles en Alemania, era la viva imagen de la amargura cada vez que recibía en la línea de 6,75 con su defensor un par de metros delante de él. Dudaba, botaba, volvía a dar y pasaba el balón. El rumor del Palacio era cada vez más fuerte y, tras varios errores por falta de concentración, era sustituido para no volver. Lukovic lo intentaba, y aunque con poco acierto, dejaba un gran mate en contraataque para empatar a 37 un partido en el que el Obradoiro parecía poner tierra de por medio a poco que hacía (31-37, minuto 24).

Pero no era el día en que el ataque se desatascaba después de unas canastas que despegaran la confianza. Urtasun no solucionaba como en días anteriores, era difícil encontrar a Benite y tres cuartos de lo mismo con Oleson. Y los cambios de Hannah por Kloof y viceversa, con muy poca continuidad en pista de los bases, hacían imposible que una buena acción fuera sucedido con otra. Nuevo parcial visitante (37-44, minuto 28) y nuevo acercamiento local (42-44, final del tercer cuarto).

Los gallegos se iban y los murcianos se acercaban. Era la tónica que seguía un partido en el que los visitantes seguían un plan de partido que pasaba por ofrecer oportunidades ofensivas a los hombres con peores porcentajes del UCAM, pero claro, alguna tenía que entrar, y entre Lukovic y Kloof contrarrestaban un gran comienzo de último cuarto de Pustovyi (45-49, minuto 32). Un toma y daca pero, en contra de la frase hecha, nada constante. Era difícil más de una canasta en un mismo minuto, y la apuesta por el triple seguía sin funcionar (8/38 en el partido). A falta de tres minutos Delía anotaba un palmeo que ponía el 55-55, un marcador que no se movería hasta el último minuto.

Fue entonces cuando Hannah, desaparecido desde la primera canasta del partido, anotaría un gran 2+1 sobre Pozas en una de las pocas ocasiones que tuvo de jugar el uno contra uno. Respondido rápidamente con otra jugada de canasta y adicional de Thomas sobre Benite, a 60 segundos del final el electrónico seguía en tablas, 58-58. Tras varios ataques fallados desde el triple tanto de UCAM como de Obradoiro, David Navarro lograba ser objeto de falta 6,6 segundos del final. Con dos tiros libres, dos eran los puntos de ventaja de su equipo, e Ibon Navarro pedía el tiempo muerto para sacar en campo de ataque pizarra mediante.

El dibujo del técnico universitario funcionaba, recibiendo Delía a escasos centímetros del aro el pase de Hannah desde la banda. Canasta rápida y nuevo empate a 4,7 segundos del final, pero con el 60-60 era ahora Moncho Fernández quien solicitaba planificar la última acción. El balón llegaría de nuevo a Navarro, que desbordó a Oleson y logró machacar el aro ante la ayuda de Lukovic a seis décimas del final y sin más tiempos muertos. Solo anotó estos cuatro puntos en todo el partido, pero fueron los que lo ganaron.

El Obradoiro lo había vuelto a hacer un año después de que Pustovyi ganara a una décima del final aquel partido que todo aficionado del UCAM recuerda. Hoy lo había hecho David Navarro, pero el jarro de agua sentaba igual de frío. Cruel derrota para un UCAM que venía de asaltar el Palau Blaugrana por primera vez en su historia y que quería resarcirse del centenar de puntos encajados ante el EWE en Champions.

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