Baloncesto | Liga Endesa

El UCAM vuelve del parón con nota

El UCAM vuelve del parón con nota

El juego colectivo universitario pudo con el individualismo de Landesberg en una segunda parte que dominó por 18 puntos

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

Existía cierto respeto al partido por la incertidumbre provocada por unas ‘ventanas FIBA’ que no había permitido entrenar apenas nada al UCAM durante dos semanas, el segundo equipo que más jugadores cedía a sus selecciones y que además contaba con tres lesionados. Por eso, y por tener enfrente a un “impredecible” Estudiantes, tal y como calificaba Ibon Navarro a su rival. Sin embargo, la moneda salió cara.

79 Estudiantes

Cook (5), Landesberg (29), Vicedo (4), Brown (7) y Suton (5) –quinteto inicial- Cvetkovic (0), Hakanson (10), Brizuela (0), Peña, Savané (2), Caner-Medley (11) y Arteaga (6).

91 UCAM Murcia

Hannah (21), Oleson (11), Rojas (10), Soko (18) y Delía (3) –quinteto inicial- Urtasun (0), Martín (0), Benite (13), Kloof (6), Olaizola, Tumba (0) y Lukovic (9).

Parciales:
19-23, 24-14 (43-37), 16-23 (59-60) y 20-31 (79-91).
Árbitros:
Daniel Hierrezuelo, Óscar Perea y Víctor Mas. Eliminado: Alec Brown.
Incidencias:
WiZink Center de Madrid. 10ª jornada de la Liga Endesa.

Pero hasta rascar la victoria del WiZink Center madrileño, el UCAM se vio obligado a crecer durante el partido, aceptando entrar en la improvisación que pedían contexto y rival. El Estudiantes, con un partido menos que los murcianos hasta la fecha, por tener aplazada aún la primera jornada de liga, es el equipo que más triples tira por partido de la competición. Y en términos absolutos, quien más lanza es el UCAM, que era a quien le empezaban entrando, metiendo sus tres primeros intentos y con Soko, que mantiene su versión renacentista, anotando todo lo que venía desde dentro del arco, para así dar al UCAM ventajas de dos dígitos muy pronto (5-15, minuto 4).

Y ahí era cuando empezaba la primera ventaja perdida por el UCAM, tónica habitual de la primera parte. Descuidando mucho el rebote, el Estudiantes capturaba cinco rechaces ofensivos en solo el primer cuarto –promedia nueve por partido-, y con Soko en el banco como primer cambio, un triple de Cook culminaba un parcial de 11-2 que no iba a más tras la entrada de Kloof en el partido, que imponía su físico (17-23, final del primer cuarto).

Pero al UCAM parecía seguir sin sentarle bien ir por delante en el marcador. La disciplina táctica en el ataque había desaparecido por completo, y con posesiones largas que provocaban malos tiros y, en muchos casos, lejanos, el Estudiantes iba ganando en comodidad conforme corría la pista y el partido ganaba en revoluciones, para pasar del 17-23 al 28-23 y, después de que Benite igualara con una de sus acciones marca de la casa, endosar un nuevo parcial de 7-0 para el 35-28 mediado el segundo cuarto. Con el rival en tendencia ascendente y el UCAM atascado, a Navarro le daba por probar con Martín como único base en pista, situación que no ha probado en demasía esta temporada ya que cuando le daba entrada solía estar acompañado por Hannah o Kloof. No funcionaba, seguían perdiéndose balones fáciles en los dos contra uno colegiales nada más cruzar la media pista y con hasta nueve jugadores estudiantiles diferentes sumando en anotación, el UCAM iba al descanso con un 43-37 adverso en el marcador que pudo haber sido más de no haber sacado Rojas provecho desde el tiro libre de su virtud para sacar de sus casillas al rival, brecha de Hakanson en el labio incluida.

Un día más, parecía que al equipo de Ibon Navarro le costaba mantener el rigor táctico, sobre todo ofensivamente, durante varios minutos seguidos, pues habían sido dos las ventajas perdidas muy fugazmente y diferentes las pruebas no habituales, como dar entrada a Tumba a un minuto de terminar el primer cuarto cuando había venido siendo el titular, o dejar a Martín solo en la subida del balón cuando el Estudiantes estaba presionando a toda pista con dos contra uno al cruzar la mitad. No se jugaban balones al interior y se permitía al Estudiantes correr.

Pero algo positivo que tampoco ha cambiado tras el parón es el buen momento de forma de Ovie Soko. Navarro sí ha encontrado en él la manera de ‘taparlo’ fuera de la línea de tres, y logrando atacar el rebote y penetrar, el inglés volvía a ser el faro anotador de su equipo en la reanudación, con los ocho primeros puntos de un UCAM que, después de varios minutos de tú a tú con el Estudiantes, materializaba la remontada de la mano de un Hannah estelar en el tercer cuarto –once puntos- (54-56, minuto 27) y entrar con uno de ventaja a los diez minutos finales del partido (59-60).

Vivir y morir de Landesberg

Conforme el partido iba avanzando, ambos equipos parecían seguir sumando actores al reparto ofensivo de su actuación, tal era el caso de Hannah o de un Lukovic que había sumado algunos puntos importantes. En el Estudiantes quien erigía era el más temido, el protagonista absoluto, Sylven Landesberg, uno de los grandes cañoneros de la Liga Endesa. Pero subió al escenario para montar un monólogo y no dejar espacio para nadie más.

Tal fue la aparición de Landesberg en el ataque estudiantil, que entre el final del tercer cuarto y el inicio del último encadenó siete acciones seguidas de tiro libre, ya fuesen de dos, de tres o de canasta y adicional. Parecía como si Maldonado hubiera prohibido que nadie que no llevara el número 15 en su camiseta se levantara para tirar, pues las muñecas se encogían en jugadores que renunciaban a tiros librados o fallaban otros fáciles, para darse enteramente al monólogo del americano. Lo cierto es que su calidad daba para seguir sumando, pero en el Estudiantes el rol de protagonista pasaba como un testigo en una carrera de relevos, y ahora era Benite, discreto hasta el momento, quien aparecía como problema para volver a remontar y estirar la diferencia con dos triples seguidos de bella factura (67-72, minuto 34).

Navarro había probado varios defensores sobre Landesberg, y después de los físicos Rojas o Soko era turno para el veterano Oleson. Opción correcta. El de Alaska, que venía realizando un mal partido, supo, no solo secar al escolta rival, sino sacarle de sus casillas para, tras estar cuatro arriba, poner nueve de ventaja a 1:08 del final (77-86) metiendo un contraataque que Landesberg no bajó a defender para quedarse protestando una falta y después anotando un triple providencial. Además, otra queja sobre Oleson le había sido sancionada con técnica.

Después de remontar ventajas murcianas a lo largo del partido, el Estudiantes lo había vuelto a hacer por medio de Landesberg. Pero pareció que no había ningún as más bajo la manga, y con su estrella mentalmente fuera del partido y la pólvora mojada, el UCAM solo tuvo que administrar su ventaja en un último minuto en que el Estudiantes apenas ofreció lucha hasta el 79-91 final.

El equipo de Ibon Navarro logró así, de una manera colectiva, retomar el rumbo de un partido que empezó dominando pero no supo mantener en varias ocasiones hasta que todas sus figuras pusieron su marca en la segunda parte. Hannah primero, Benite después y Oleson en última instancia fueron las caras más visibles de un encuentro en el que siempre se pudo contar con el nuevo Soko, la garra de Rojas o el trabajo en silencio de Delía. Un éxito grupal de mucho mérito después de apenas haber entrenado dos días con todo el grupo al completo en las dos últimas semanas, igualado el balance de victorias y derrotas (5-5) y manteniéndose agarrados a una lucha por la Copa del Rey que se prevé apasionante en un diciembre tan clave como difícil.

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