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El UCAM se queda a las puertas de un triunfo histórico

Momento del partido./FIBA / UCAM
Momento del partido. / FIBA / UCAM

Los murcianos llegaron a tener el balón que podía dar la victoria a cinco segundos del final, pero no lograron avanzar

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAEnviado especial a Atenas

El UCAM no levantará su primer título. No al menos este año. Fue un auténtico partidazo, uno de esos a los que hay que engancharse varias veces. De los que después de caer exigen la fortaleza mental para volver a levantarse. Porque el AEK tuvo diferentes oportunidades durante el partido de dispararse en el marcador, pero el UCAM siempre contestó, nunca se dio por noqueado. Siempre hubo respuesta, pero tal vez dependiendo en exceso del acierto de Hannah y Benite, que anotaron 37 puntos entre los dos. No se quería entrar en el juego del AEK, una anarquía de aclarados y con el talento como elemento dictador del resultado, pero así fue, y aun así hubo balón para empatar o ganar.

77 AEK Atenas

Green (7), Harris (20), Larentzakis (3), James (6) y Hunter (0) –quinteto titular- Punter (16), Xanthopoulos (0), Sakota (15), Vasilopoulos (1), Atic, Mavroeidis (9) y Kavvadas (0).

75 UCAM Murcia

Hannah (17), Oleson (10), Rojas (8), Soko (12) y Tumba (5) –quinteto titular- Mutic, Urtasun (0), Antelo (0), Benite (19), Kloof (0), Faverani y Lima (4).

PARCIALES.
18-17, 22-17 (40-34), 15-20 (55-54) y 22-21 (77-75).
ÁRBITROS.
Srdan Dozai, Marius Ciulin y Tolga Sahin. Eliminados: Soko y Benite.
INCIDENCIAS.
OAKA Indoor Hall, 17.872 espectadores. Segunda semifinal de la 'Final Four' de la Champions League.

Después de un salto inicial para la historia del UCAM, llegaba por fin el momento del baloncesto. Mucho se había hablado en los días previos de la pólvora exterior del AEK, sobre todo con Manny Harris a la cabeza, pero Clevin Hannah, que por alguna razón no está entre los candidatos al quinteto ideal de la temporada, avisaba: «Estoy preparado». El duelo de cañoneros no defraudaba y ambos anotaban todas las canastas de su equipo salvo una en los primeros minutos (9-7, minuto 5), una igualdad rota por la prematura entrada de Benite en pista debido a las dos faltas de Oleson, y un triple suyo después de unos productivos minutos propiciaban el primer tiempo muerto de Sakota (11-17, minuto 9).

Y desde el tiempo muerto, y durante demasiados minutos, en el parqué solo existió el AEK Atenas. Harris había en estado de gracia, nos enseñaba a los murcianos por qué aquello de 'Super Manny', y con ahora los triples de Punter, el parcial de 13-0 encendía a un OAKA lleno hasta la bandera, con un ambiente espectacular donde la afición del AEK se ganó con creces el de ser una de las mejores de Europa. También la murciana, que aupó a su equipo cuando el parcial de los atenienses era de 26-5 y el marcador 37-22 (minuto 17), dando la sensación de que en tal atmósfera podía estar quedando decidido.

Con Hannah en pista es otro cantar

La realidad es que a algunos jugadores el partido le vino grande. El primero a Kloof, que bajó hasta el -7 de valoración y supuso un -13 para el UCAM en menos de diez minutos de tiempo en pista, viéndose penalizado también con el 1-6 en faltas que empezó el segundo cuarto. Hannah volvió antes del descanso para contrarrestar a un AEK que, cuando el UCAM contestaba, parecía no esperárselo y entraba en 'shock' durante algunos minutos (40-34, descanso).

Los de Ibon Navarro habían salvado su primer 'match-ball'. Una máxima de quince puntos había sido reducida a apenas dos posesiones en solo cuatro minutos, y el partido ahora era nuevo. Eso significaba que el factor OAKA podía redefinirse, y con un UCAM que iba hacia arriba, convertirse en presión para su propio equipo. Los murcianos saben jugar en ambientes adverso, lo han demostrado varias veces y esta noche así volvió a ser.

Hannah volvía a hacerse dueño del partido, lo hacía a la antigua usanza, sin la necesidad del base por anotar. Involucraba a sus compañeros, su lenguaje corporal era de saberse el jugador con más talento en el parqué, y con Soko como mejor socio, un parcial de 0-8 culminado con 'alley-oop' de la pareja de moda ponía un 46-45 que Sakota detenía (minuto 25). Pero seguían los murcianos, Benite tomaba el testigo de Hannah para tapar las carencias de Kloof y el UCAM incluso se pondría por delante en dos ocasiones (50-51 y 52-53), aunque de manera efímera (55-54, final del tercer cuarto). La peor noticia, que Antelo se volvía a lesionar. Jugaba sin estar preparado, pues desde la fila más alta del pabellón se le veía que aún no estaba listo, y en una lucha por el rebote tenía que pedir el cambio. No volvería y abandonaría el partido cojeando.

Volviendo al baloncesto, la realidad era que cada minuto que Hannah pasaba en el banquillo era un minuto más cerca que se situaba el UCAM de la muerte. No había ningún rigor táctico en la ofensiva, las sensaciones bajaban y el AEK –con el OAKA entero- se crecía, y una doble jugada de triple y mate de Punter ponía tierra de por medio (63-56, minuto 33). Pero Benite. Vitor Benite. El capitán, el que lo es cuando no está Antelo, es un jugador de enorme personalidad. En los momentos delicados busca el balón. Lo quiere y de él debe ser. 'Bombas' a media penetración, despistes atenienses, triples. Daba igual. Él era el UCAM. Tanto, que los catorce puntos del UCAM en el último cuarto hasta su eliminación por faltas eran suyos.

Pero de Benite fue el primer error de los clave que pagó el UCAM. Con 65-61, un mal pase a Tumba buscando el 'alley-oop' dio con pérdida y triple de Sakota. De ponerse a dos, a estar a siete. Y luego a nueve, con dos más del hijo del entrenador del AEK (70-61, minuto 35). Volvió a ser Benite quien quería salvar los muebles, pero la zona que plantearía Navarro con 70-66 en el marcador a la vuelta del tiempo muerto local no funcionaba, y Harris, diluido desde su inicio, anotaría fácil.

Al AEK le entra el miedo escénico

El UCAM no daba pie con bola: Hannah perdía el balón, Rojas se despistaba en un rebote fundamental, y cada canasta del AEK valía como si contara más de dos puntos. Pero aún había esperanza. Los aurinegros estaban tan cerca que no contaban con que el UCAM siempre se levantara. Hannah robaría el balón con 76-72, pero a falta de 32 segundos solo metía un tiro libre (76-73). Misma escena de nuevo: pérdida de AEK, Hannah a los libres. Esta vez los dos entraban. El UCAM, que parecía muerto, estaba a uno cuando restaban solo 6,9 segundos.

Sakota pediría tiempo muerto para sacar desde pista delantera, y Tumba haría lo que dictaba la lógica, hacer falta para detener el reloj. James, que previamente se había comido a un Lima sobreexcitado durante el partido y que se centró demasiado en los árbitros, anotaría el primero… pero fallaría el segundo. 77-75, 5,3 segundos y rebote entre Tumba y Rojas. No se entendieron para dar el balón a Hannah, el UCAM no avanzó apenas ni dos metros y Rojas lanzaría con James encima en una acción que algunos jugadores del UCAM reclamarían como falta.

Terminaba ahí el partido. El UCAM, en estado comatoso durante varios tramos del partido, algunos muy delicados como el inicio del cuarto periodo o un último minuto de infarto, había tenido balón para incluso buscar la victoria. Pero la moneda quiso salir cruz.

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