«Deberíamos haber estado en la final»

Navarro felicita a los suyos, pero lamenta que «no estuviéramos a nuestro nivel» contra los anfitriones

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAEnviado especial a Atenas

«Está claro que no vinimos a jugar este partido», empezó Ibon Navarro, entrenador del UCAM, después del partido. Comenzó su intervención por la evidencia, pues ningún equipo con gen ganador se conforma con un tercer puesto en una 'Final Four'. El UCAM lo tiene. Y lo tiene porque el esfuerzo no es negociable. Por eso no tardó el entrenador universitario en cambiar evidencia por orgullo. «Pero los jugadores han vuelto a dar una exhibición de carácter, personalidad y dureza mental», siguió Navarro después de enumerar una serie de problemas para este partido tales como que «Oleson y Lima han jugado con muchos problemas, Antelo y Faverani no han podido jugar y nos hemos encontrado con la quinta falta de Lima».

Hasta el último problema de su lista, nada era evitable. Pero Lima no fue nada cauto dejándose llevar por la frustración después de serle sancionada una falta normal con su equipo nueve puntos arriba y la rotación interior más que lastimada, como su costilla, por la cual merece al mismo tiempo reconocimiento. Pero su expulsión obligó a un cansancio que hizo al UCAM «llegar a los últimos minutos muy justo, con poca energía». De nuevo, ese «carácter y personalidad nos ha dado lo necesario para sacar un partido que no nos da lo que perdimos el viernes, pero nos vamos con mejores sensaciones».

Como si de matemáticas se tratara, de nuevo el dominio del rebote había dado al UCAM gran parte de su fuerza en la victoria. Al término del primer cuarto aventaja en diez rebotes al Riesen, y al descanso, en catorce, más del doble (12-26). «Las pérdidas y el bajo porcentaje de acierto en ataque es lo que no nos ha permitido romper el partido antes», analizaba Navarro, pues la superioridad bajo tableros parecía poder dar para más y, sin embargo, el equipo alemán logró meterse varias veces en el partido. «Con un porcentaje más digno de tiros libres y sin esas siete pérdidas del primer cuarto yo creo que hubiéramos cogido mayor ventaja», insistía el entrenador universitario, que al mismo tiempo quería dar mérito al Riesen. Los de Luisburgo «han rotado mucho el banquillo esperando llegar a los seis últimos minutos para ganarnos por energía, y a punto han estado de hacerlo».

El tercer puesto da como para sentirse orgulloso, pero Ibon Navarro quería más y, dos días después de la decepción, era autocrítico. «Si hubiéramos jugado, no solo al mejor nivel, sino al nuestro, habríamos ganado al AEK, estaríamos en la final».

A los mencionados, el UCAM se encontró un problema extra. Y es que no pudo cambiar su descarte de la semifinal por otro para el tercer puesto. El jugador sacrificado fue el mismo que Navarro eligió como 'MVP' de su equipo: Marcos Delía. Era ya sabido de entrada que el descarte había de ser el mismo para los dos partidos. «No lo teníamos claro contra el AEK, pero sí que si la final era contra el Mónaco quien nos venía mejor era Tumba, y contra el Riesen, Delía».

La rotación interior quedó muy debilitada, no solo por el descarte, sino porque Antelo 'se rompió' contra el AEK, Lima fue expulsado en el tercer cuarto y Faverani no podía jugar, pese a que la semana pasada estuvo en Vitoria. «Tenía mucho líquido en la rodilla y no podía jugar». La mayor preocupación ahora, pasada la 'Final Four', queda en Antelo: «Hay que esperar a llegar a Murcia, pero lo que sabe ahora mismo no es nada bueno».

Para concluir su intervención ante los medios posterior al partido, a Ibon Navarro le fue solicitada una nota para su equipo: «Un 5». Aprobado raspado. «Si hubiéramos jugado como creo que podíamos haber jugado, aunque hubiéramos perdido, igual era un 7. Con todos los respetos al AEK, creo que éramos mejores».

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