Cinco claves para tumbar al AEK

Los jugadores del UCAM, a principios de abril, celebrando su clasificación para la 'Final Four'./Javier Carrión / AGM
Los jugadores del UCAM, a principios de abril, celebrando su clasificación para la 'Final Four'. / Javier Carrión / AGM

La semifinal del UCAM es este viernes, a las 20.30 horas, ante el equipo anfitrión en la 'Final Four' de Atenas

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

Mucho se ha hablado sobre el peligro de la clásica atmósfera griega que se espera para el partido de este viernes en el OAKA, el segundo de ellos, pues el primero entre el Riesen alemán y el Mónaco solo será el calentamiento antes de que llegue el momento en que los aficionados del AEK puedan confirmar o desmentir el mito de hinchada caliente que sobre ellos cierne –se rumorea que el club va a invitar a los seguidores de su equipo de fútbol para ayudar a llenar el OAKA y crear en este un ambiente irrespirable-, un infierno para el que el UCAM de Ibon Navarro debe estar preparado, pero aún más para lo verdaderamente importante, el terreno baloncestístico, que es al fin y al cabo quien será juez de qué equipo merece un puesto en la final.

Y estas son cinco claves rápidas para que el UCAM salga victorioso.

Marcar el ritmo desde el inicio

El UCAM es un equipo al que jugar a remolque los partidos no le molesta en exceso, pues sabe engancharse a estos vaya como vaya el marcador. Pero este viernes sí será fundamental empezar con fuerza, imponiendo el ritmo que interese al plan de partido de Ibon Navarro.

Si el AEK se encuentra cómodo en los primeros compases del partido, y si se cumplen las expectativas de más de 10.000 aficionados atenienses en la grada, el partido pasará a ser contra cinco jugadores llevados en volandas por uno de los pabellones más intimidatorios de Europa.

Freno a las estrellas

Una de las grandes claves del UCAM esta temporada para competir sus partidos siempre ha sido saber contener a los grandes referentes ofensivos del equipo rival. Sin embargo, en las últimas semanas esta otrora fortaleza se ha convertido en debilidad. En el último partido, ante el Baskonia, Tornike Shengelia firmó 28 puntos, 10 rebotes y 41 de valoración –su mejor partido de la temporada- ante los hombres de Ibon Navarro. Solo cuatro días antes, Nico Laprovittola se iba hasta los 27 puntos y 34 de valoración –también sus topes de la temporada- para dar la sorpresa con un Joventut de Badalona que pelea por la salvación en el Palacio de los Deportes. También en el Palacio Gary Neal, del Tecyconta Zaragoza, hizo de las suyas con 31 puntos y 32 de valoración, anotando incluso todos los puntos de su equipo en el segundo cuarto -16-, aunque en esta ocasión el UCAM sí doblegó a su rival.

En un AEK plagado de figuras de talento individual, donde destaca sobre todo un Manny Harris que ha sido 'MVP' de la Copa griega –primer título del AEK en 16 años- y de la ronda de octavos de final de la Champions League, en la que anotó 61 puntos entre los dos partidos -36 en la vuelta- para liderar la remontada de los atenienses sobre el Nymburk. En el exterior cuenta con la ayuda de Mike Green, que promedia 11,3 puntos por partido, pero también es mandatorio prestar atención a dos jugadores grandes que juegan de cara como Kevin Punter, el jugador con mejor promedio anotador de toda la Champions -19,5 puntos por partido- y Dusan Sakota, hijo del entrenador y capitán del equipo, candidato a mejor alero de la Champions y que no ha faltado a su cita con el triple en ningún partido.

Evitar la pájara del tercer cuarto

No es una clave exclusiva para el partido de este viernes, sino para cualquiera. Pero hoy lo es especialmente más, pues en partidos que van al todo o nada la consistencia a lo largo de los cuarenta minutos cobra especial importancia. Y aún más cuando, de los 18 partidos que el AEK ha jugado en esta Champions, ha ganado o al menos empatado 15 segundas partes de sus encuentros.

Así pues, tan clave el inicio del partido como su reanudación a la vuelta de vestuarios.

Una puntuación alta

Ibon Navarro no siente especial predilección por los partidos de marcador alto, no al menos en un equipo como el UCAM, pero tal vez esta sea una de las claves del partido de este viernes teniendo en cuenta que el AEK ha ganado siempre que, jugando como local, ha dejado a su rival en 74 puntos o menos.

Al mismo tiempo, el UCAM, pese a que guste de partidos igualados hasta el final, ha encontrado en este último tramo de la temporada el éxito no solo en una buena defensa, también en un efectivo ataque que se ha ido a más de ochenta puntos, como en la racha de cinco victorias de seis partidos entre las jornadas 24 y 29 de la Liga Endesa: en todos los triunfos anotó más de ochenta puntos, y en la única derrota, 71 (en Gran Canaria, 83-71).

También anotó en torno a los ochenta en los tres partidos ganados en la ronda de eliminatorias: 83 en Tenerife, 79 en Esmirna y 81 en Murcia en el segundo partido ante el Pinar Karsiyaka.

Dominar el rebote

Es otra de esas estadísticas que, cuando se ha ganado, ha contribuido mucho a la victoria. Y cuando se ha perdido, al contrario. En AEK y UCAM se da un curioso dato, y es que ambos promediaron el mismo número de capturas por partido en la fase de grupos: 37,4.

En las últimas dos derrotas del UCAM, esta última semana pasada ante el Joventut y el Baskonia, la sangría del rebote ha marcado el resultado final: 18 rebotes de déficit acumulado entre estos dos partidos.

Extra: Abstracción del ambiente

Está por ver que el segundo pabellón de Europa con más capacidad en sus gradas no vaya a tener calvas en sus asientos para la 'Final Four' de una competición que los propios taxistas atenienses reconocen no conocer, o de manera muy vaga. Pero en caso de que así sea, el UCAM, como resulta obvio, debe permanecer al margen.

En su caso, tiene la experiencia de su lado: dominó al Pinar Karsiyaka en la caja de cerillas que acogió el partido de ida de los cuartos de final en Esmirna, aquel partido de la vergüenza en que llovieron los objetos, se agredió a Sadiel Rojas e incluso se fumó dentro del pabellón.

Por no olvidar otros partidos de la fase de grupos, caso de aquel en Israel ante el Hapoel Holon en que el encuentro se tuvo que detener debido a que unos aficionados desplazaron la canasta en que atacaba el UCAM.

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