BALONCESTO

Una Champions para seguir creciendo

Oleson entra a canasta en un partido de pretemporada. / D. G.

Oleson partirá como extranjero, Faverani será convocado pero no jugará y la obligada subida de canteranos conlleva descartes

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMURCIA

No llega en el momento más oportuno, pero la Champions League ya está aquí. La competición europea organizada por la FIBA, la elegida por el UCAM por su mayor rentabilidad económica, aparece caprichosa en el calendario de un equipo que, si ya se estaba viendo con problemas para organizar su plantilla y cumplir con el mínimo de jugadores de formación local exigidos por la Liga Endesa, ahora ve encarecida su tara con el arranque de una competición que exige alinear un mínimo de cinco jugadores nacionales.

La cuestión es que no se trata solo de añadir una pieza nacional más, sino dejar de contar con dos extranjeros de la primera plantilla. Desde que el UCAM se hiciera el pasado julio con Bard Oleson ha intentado que la FIBA considerara al jugador nacionalizado español en 2009 como cupo, dadas las contradicciones de su normativa -Oleson podría jugar con España en una competición de selecciones organizada por la FIBA- pero la respuesta ha sido siempre negativa.

La baja de Antelo, la incógnita de Faverani y la inoportuna lesión de Martín dejan en solo dos el número de españoles disponibles para este arranque, Urtasun y Olaizola. A ellos se suman el base Emilio Martínez, jugador del equipo de EBA en dinámica ACB, y el alero Lazar Mutic, también del filial y que pese a haber nacido en Bosnia cuenta como jugador de formación local, tras su paso por la cantera del Real Madrid y el Torrelodones. Para ocupar el quinto cupo, un Faverani que se sentará en el banquillo, pero no jugará.

Navarro quiere utilizar la competición europea «como un estímulo competitivo»

Complicada papeleta

Un «encaje de bolillos», como lo definió Ibon Navarro, que impone hacer dos descartes. ¿Quiénes? Aún no se sabe, y la papeleta no es sencilla. Martínez no ha debutado aún en Liga Endesa y sus minutos en pretemporada han sido escasos, y aunque ni Hannah ni Kloof terminan de dar con la tecla, dejaría la dirección coja. En el puesto de escolta, tanto Oleson como Benite se antojan fundamentales por cualidades y liderazgo. Rojas viene de hacer uno de sus mejores partidos y Soko, aún por adaptarse a la posición de ala-pívot, podría dejar muy solo en estas lides al debutante Lukovic y viceversa. Mismo caso de Delía y Tumba, imprescindibles en un equipo al que le cuesta rebotear y que vienen de reivindicarse. De una manera u otra, Navarro deberá afrontar la primera jornada de Champions con solo nueve jugadores reales de la primera plantilla.

Dado lo dificultoso que ha sido siempre para equipos de media tabla en la competición doméstica compaginar estar con Europa, más si cabe en tales circunstancias, Navarro quiere utilizar la Champions «como un estímulo competitivo, pero también como una vía para que el equipo pueda seguir creciendo no solo a través de los entrenamientos».

Aunque contaba con la dificultad que supondría la consideración de Oleson como español, el principal motivo del UCAM a la hora de escoger esta neófita Champions es pecuniario, y es que el retorno económico es de más del doble que la EuroCup, empezando por una primera fase que, de superarse, brinda 50.000 euros -30.000 más que la EuroCup- y que continúa exponencialmente hasta el millón que se embolsa el campeón. Deportivamente se encuentra un peldaño por debajo de la competición disputada la pasada temporada y eso no solo facilita la compaginación con la Liga Endesa, sino que permite soñar más alto, ya que el vigente campeón es el parejo Iberostar Tenerife.

El Hapoel, una «anarquía organizada»

Quien empezará poniendo a prueba a un UCAM forzado a los tejemanejes para la apertura será el Hapoel Holon, conjunto israelí que el año pasado lideró la fase regular de su liga pero que pereció prematuramente en el 'playoff'. De ese equipo quedan pocos jugadores, por lo que el desenfadado estilo de los de Holon ha encontrado razones para agudizarse en una búsqueda por encontrar el orden dentro del caos que pretenden instaurar esta misma tarde en el Palacio, intención que quiere cortar de raíz Ibon Navarro, que busca un partido estático, sin espacio para correr ni ofrecer situaciones de uno contra uno a un equipo «diferente, con un punto no de desorden, sino de anarquía organizada».

El Hapoel no presenta referencias interiores, permitiendo a sus hombres altos jugar desde fuera y así aprovechar sus virtudes atléticas, caso de TaShawn Thomas o el ex NBA Joe Alexander, participante en el 'casting' para elegir al último participante del concurso de mates de la mejor liga del mundo en 2009, honor que recayó en Rudy Fernández tras votación popular. Entre el resto de nombres conocidos del Hapoel destaca el alero Pnini, clásico del baloncesto israelí, que estuvo ocho temporadas en el Maccabi de Tel Aviv, con quien ganó la Euroliga de 2014. Aquel equipo campeón lo dirigía David Blatt, uno de los entrenadores más laureados del continente y padre de Tamir Blatt, base de 20 años y que este verano ha llamado la atención de más de un grande.

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