Un autobús para protegerlos a todos

Los aficionados del UCAM en las calles de Atenas./E. S. B.
Los aficionados del UCAM en las calles de Atenas. / E. S. B.

El UCAM servirá de un autobús para el traslado de sus aficionados desde el centro de Atenas al OAKA después del incidente del viernes

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

Fue un caso aislado y desde la misma afición del UCAM no quieren que se criminalice a la afición del AEK. «No podemos tener ni una mala palabra contra los seguidores del AEK, solo sentir envidia sana», contaba un aficionado a la mañana siguiente a la derrota del UCAM contra el equipo ateniense.

El OAKA jugó como un factor más en favor del AEK, pero la espectacularidad y deportividad con que los fanáticos aurinegros apoyaron a su equipo estuvo cerca de quedar empañada por «una persona fuera de sus cabales», que después del partido quiso provocar a los aficionados murcianos, con quienes, mientras «chapurreaba algo de español», quiso ser apartado por un miembro jurado que fue agredido.

La policía griega quiso actuar de inmediato, pero tal vez su manera no fue la más adecuada. Escoltó a la grada de seguidores del UCAM a una salida donde estuvieron retenidos por un periodo aproximado de entre unos diez y quince minutos, tiempo tras el cual les permitieron iniciar su vuelta al centro de Atenas, pero ya sin los medios disponibles, pues los taxis que bordeaban el estadio habían sido ocupados y la única opción para la vuelta era salir a buscarlos a la calle principal al exterior del complejo olímpico, una opción que no era segura. Tampoco la alternativa propuesta por la policía de ir a la estación de tren, puesto que los murcianos habían sido puestos en advertencia de que allí podrían encontrarse los ultras del AEK.

Fueron momentos de miedo e incertidumbre, de «sentirnos solos». Un aficionado reconoce desconocer si fue un problema de la organización del evento o del club, pero que este último «pudo haber actuado mejor». También antes del incidente, pues otro aficionado cuenta que «nadie se acercó a nuestra grada ni antes, ni durante, ni después del partido, pese a que habíamos viajado a Atenas por nuestros propios medios dejando muchas cosas atrás para animar al equipo».

De todo se aprende, y para la jornada de hoy el club se ha puesto en contacto con sus aficionados para servir un autobús que les lleve desde el centro de Atenas al OAKA, y que a su vez también les lleve de vuelta a las calles de la capital griega una vez terminen los dos partidos de hoy, primero el de la disputa por el tercer puesto –partido para el que su victoria hay 60.000 euros en juego-, que disputará el UCAM contra el Riesen de Luisburgo a las 16.30 hora española, y tres horas más tarde la gran final, la del anfitrión AEK Atenas y el favorito Mónaco.

También se espera que algún miembro de la directiva se acerque a saludar a los aficionados, que ayer compartieron una jornada de convivencia con la plana mayor del UCAM en el Panathinaikó, y que los jugadores también agradezcan su apoyo una vez terminado el partido, pues después de la derrota del viernes se sucedieron los cánticos pidiendo el regreso del equipo a pista para dar ánimos, pero no se dio la ocasión. Tampoco antes, una vez terminado el partido, por la trifulca montada cuando Augusto Lima fue a por un árbitro y algunos jugadores del AEK le recriminaron su acción, desencadenando una pequeña tangana.

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