GP Japón

Honda o el fracaso del 'bushido'

Fernando Alonsos, en el McLaren-Honda. / Efe

La ruptura de McLaren y Honda deja a la firma japonesa en una posición muy compleja, en la que seguir en Fórmula 1 con Toro Rosso ha sido su única salida digna

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

El camino del guerrero, más conocido como 'bushido', es la filosofía samurái por excelencia. En Japón, hasta bien entrado el siglo XIX, fue de obligado cumplimiento en todos los estamentos de la sociedad, no sólo militar, pero especialmente ahí. La industria, la agricultura. todo se basaba en la idea de honrar el trabajo con el único objetivo de alcanzar la perfección: no intentarlo, o rendirse, era la mayor de las vergüenzas. Antes que ser deshonrado, era mejor morir. Antes que aceptar la derrota, era mejor desaparecer.

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Conforme pasaron los años, en Japón se fue matizando esa filosofía. Entendieron la idea de 'derrota útil', siempre que fuera para mejorar, y que rendirse, a veces, es el único camino posible. Pese a ello, la idea del 'bushido' está tan arraigada en la idiosincrasia japonesa que sólo entienden una manera de triunfar en cualquier aspecto de la vida. No vale ir poniendo parches, sino que la perfección debe alcanzarse en todos los puntos del camino. Ahí es donde Honda ha fracasado estrepitosamente.

La relación entre McLaren y Honda iba a ser el inicio de un nuevo imperio. Los británicos y los japoneses iban a hacer reverdecer la mítica época de los Senna y Prost, en la que la lucha entre ambos tapó lo profundamente desiguales que fueron aquellos campeonatos: eran los McLaren y, a mucha distancia, los demás. Nada más lejos de lo que en realidad pasó, como así se ha visto cada fin de semana de carreras desde 2015.

Ahí es donde chocaron las dos filosofías. En McLaren entienden la competición como una continua evolución. Si algo falla, se arregla. Si hay un pinchazo, se tapa. En Honda, en cambio, se empeñan en volver al origen. Si el MGU-H falla, por ejemplo, es necesario volver a montarlo desde el inicio. Es lo que dice el 'bushido': el camino del guerrero empieza en su casa y acaba en el campo de batalla, y cualquier paso intermedio debe tender a lo sublime para que al final llegue la victoria. No es una idea exclusiva de Honda. Otros fabricantes nipones, como su gran rival Toyota, siguen esta misma filosofía, y por eso se han encargado de ir perfeccionando cada paso de su cadena de montaje hasta convertirse en ejemplo que otras marcas han copiado (o versionado) para llevar a buen puerto sus creaciones.

Mejor Toro Rosso que la calle

¿Es la ruptura de Honda y McLaren un fracaso para los japoneses? Sin duda. No porque el resultado no haya sido el soñado, sino porque en cada paso no se ha trabajado en busca de la perfección. Cada fallo que han cometido en la creación de sus monoplazas junto a McLaren les ha ido sumiendo poco a poco en una vorágine de fango de la que no han podido salir, mas que con una cuerda que les han echado desde la misma FIA.

Honda no es un fabricante cualquiera. Para la Federación Internacional tener contentos a los responsables japoneses era una prioridad, no sólo por la Fórmula 1, sino por el resto de competiciones con licencia FIA en las que están involucrados. Así, tendieron un puente entre McLaren, Honda, Renault y Red Bull para contentar a todas las partes. Los británicos consiguieron quitarse de encima a una rémora que les ha dado como resultado sus peores años en la Fórmula 1; los japoneses, seguir en el 'gran circo'; los franceses, asociarse con una de las escuderías de más prestigio de la Fórmula 1; y los austríacos estudiar una nueva vía de trabajo pensando en el gran cambio normativo previsto para 2018. Toro Rosso servirá de conejillo de Indias para Red Bull, y además dejará sin presión a los propios japoneses: los de Faenza no aglutinan ni un 10% de los focos que están puestos en Woking, tanto desde los fans, como de la prensa.

Honda arrancará en 2018 un nuevo camino hacia el éxito. Mucho más largo de lo previsto, pero también mucho más seguro. Les dará tiempo a volver a equivocarse, a afianzar su idea e incluso a triunfar, si la suerte les acompaña. No hará falta volver a agobiarse por no ganar, ya que en la historia de Toro Rosso no se glosan grandes victorias, a excepción de la 'rara avis' de Monza 2008 con un imberbe Sebastian Vettel al volante. Honda reemprenderá desde la casilla de salida el camino del guerrero, y esta vez sólo puede conducir a la victoria. o al harakiri.

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