Lourdes, una campeona entre olivos

Lourdes Heredia entrena, ayer, en un parque de los Cantareros de Totana./Paco Alonso / AGM
Lourdes Heredia entrena, ayer, en un parque de los Cantareros de Totana. / Paco Alonso / AGM

Tiene 45 años, trabaja en el campo y ha ganado el circuito de carreras de montaña. «Cuando acabo de entrenar, me paro y me digo: 'Pero qué bien me siento'»

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANEROMurcia

«Me pilla recogiendo oliva», dice Lourdes Heredia, que tiene 45 años y corre desde los seis porque le ayuda a desconectar. «Los problemas siguen ahí y luego vuelven, pero cuando corres es como si no estuvieran, desaparecen». Lo hace de perlas. Acaba de ganar el circuito de montaña de la federación y va camino de embolsarse también el de Albacete, que compagina con el murciano. Y ambos los casa con trabajos en el campo, ya sea recogiendo oliva, pimiento o brócoli, según la estación. Ahora toca oliva para la mejor clasificada en la Running Mountain, que también limpia cuando puede y se las apaña para entrenar tres veces por semana, siempre con su marido. «Diego es quien me da ánimos, sin él no podría llegar tan lejos». Su marido es también su mejor pareja de baile en esto. A su lado suele empezar las carreras y a su lado suele finiquitarlas. Por eso, entre sus manías de corredora está siempre darle un beso antes de salir. La otra es santiguarse tres veces. Luego suena el pistoletazo y Lourdes parte para ser la mejor y amalgamar trofeos, trofeos y «jamones, que dan como premio en muchas. Hasta cinco o seis me he llevado este año. Luego hacemos una jamonada en casa y todos contentos».

Es lo que hay, muchos trofeos y poco dinero, «pero yo lo hago porque me gusta. Cuando acabo de entrenar, me paro y me digo: 'Pero qué bien me siento'». Este año al menos pilló un pellizco de 200 euros en Revolcadores. «Hay carreras con premios gordos en metálico, pero para esas llaman a corredoras de élite».

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puntos ha atesorado este año Lourdes Heredia, atleta almeriense de 45 años afincada en la pedanía de Paretón, en Totana, desde que tenía 12. Lourdes ha conseguido así el triunfo en el Running Mountain, el circuito de carreras de montaña de la Federación de Atletismo de la Región, que ha cumplido su tercera temporada, dividido en 16 carreras. Lourdes, del club La Ventanica, ha sido también la campeona en F-45.

Hace unos cuatro años un amigo les animó a participar en una carrera en Totana, donde viven en la pedanía de Paretón con sus dos hijos, y les gustó el ambiente. «Desde entonces vamos a correr todos los fines de semana». No suelen salir de Murcia y Albacete, aunque una vez estuvieron en los Pirineos «por disfrutar, más que nada», y les gustó tanto la experiencia que tienen en cartera la idea de ir al Mont Blanc en junio, «aunque está en el aire, pero nos gustaría. Es que correr en esos sitios es estupendo. Los paisajes son increíbles y es cuando más disfrutas corriendo. La de los Pirineos eran tres medias maratones en tres días. Íbamos embobados mirando a todas partes».

Apenas le dan dinero, «pero sí muchos jamones, en casa no faltan, este año me he llevado cinco o seis»

Lourdes dice que no se queja, que tiene buena salud, la vida le trata bien y ella es feliz trabajando y corriendo, corriendo y trabajando. «Mi marido se pregunta a veces cómo tengo ánimos para salir a entrenar después de varias horas de trabajo, pero los tengo. A veces vamos por aquí y a veces por las calas de Bolnuevo, y en ocasiones no tienes tantas ganas de salir a entrenar: 'Qué necesidad', te dices, pero luego llega el fin de semana y las carreras y tienes el gusanillo otra vez dentro del cuerpo». Por eso, mientras pueda seguirá corriendo, «aunque llegará un momento en que lo haga para disfrutar, no para competir, porque cuando compites, sufres, del primero al último. Eso es así y quien diga lo contrario, miente».

Cuando la cosa se pone chunga y la prueba avanza es Diego, zancadeando a dos pasos de ella, quien le da ánimos, quien la vitamina de alguna manera para llegar a la meta: «Vamos, Lourdes, dale, que queda poco», le dice y ella tira adelante con la gasolina que le queda.

Solo una vez tuvo un problema. Fue en Riópar, donde corrió con un esguince en el tobillo «e iba con miedo, pisé mal y me caí, pero no me hice mucho y ha sido el único percance en mi carrera», explica Lourdes, una campeona entre olivos estos días, que ayuda en la finca familiar y saca el aceite para el año entero. Aceite, dieta mediterránea -«en mi casa siempre fuimos de comida de cuchara»-, muchas ganas y una entereza que la empujan a entrenar, a zamparse los kilómetros, a correr después de la oliva, el pimiento, el brócoli o lo que sea. Así es Lourdes Heredia, feliz y agradecida a la vida, con salud y el gusanillo de correr, así es la reina de la montaña en la Región.

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