Juan José Méndez: «Soy un cabezón con ganas de vivir la vida»

Juanjo Méndez, en un entrenamiento junto a su preparador, Bernat Moreno./Paolo Martelli
Juanjo Méndez, en un entrenamiento junto a su preparador, Bernat Moreno. / Paolo Martelli

En 1992 se desmayó sobre la moto y chocó de frente contra un coche. Perdió un brazo y una pierna, pero se levantó y hoy es uno de nuestros mejores paralímpicos. Esta tarde contará su experiencia en Murcia

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANEROMurcia

Juan José Méndez (Barcelona, 53 años) sufrió un accidente de moto en 1992. No se mató, pero estuvo 20 días en coma y cuando despertó su cuerpo no era el mismo: tenía guadañados un brazo y una pierna. Pesa 59 kilos, pero llegó a los 100 con la convalecencia y se subió a la bici. Cuatro años más tarde ganó su primer Campeonato de España y hoy, casado y con una hija, es campeón del mundo y medallista paralímpico, y se ha convertido en uno de los deportistas de más relumbre en su especialidad. Esta tarde, en Murcia, hablará de su experiencia y recordará el día del accidente, cuando iba con su hermano, sufrió un vahído y se pasó al carril contrario, chocando de frente contra un coche.

-¿Te despiertas un día y dices: 'Joder, si me faltan un brazo y una pierna'?

-No ocurre así. Yo me desperté y noté que la pierna me bailaba por cinco sitios, pero luego me indujeron el coma para soportar mejor el dolor y, a los veinte días, desperté hasta las trancas de morfina. Estás como drogado y realmente no te enteras de nada. Un día mi mujer me dijo: '¿Pero sabes que no tienes brazo ni pierna?', y fue entonces cuando dije: 'Hostia, pues es verdad'. No me había enterado hasta entonces.

-¿Mala suerte, capricho del azar, culpa de alguien o algo?

-No, te toca y ya está. Tenía que pasar y punto. Agradecí al menos que a mi hermano, que iba detrás, y a los cinco que iban en el coche no les pasara nada. Eso fue lo mejor.

-El año pasado lo atropelló un coche, algo de mala suerte sí parece.

-Un coche me vino de cara y me rompió la clavícula y varias costillas, pero es lo que hay. No paró.

¿Quién es?
Juanjo Méndez, catalán de 53 años, es un ciclista paralímpico ganador de tres medallas en los Juegos de Atenas y Pekín, en persecución y contrarreloj. El ciclista estuvo a punto de morir en un accidente de moto en el que perdió el brazo y la pierna izquierdos. Sin ambos miembros, Méndez es conocido por ser uno de los protagonistas del documental 'Imparables'. Fue, además, campeón del mundo en contrarreloj en 2013 y subcampeón de la misma especialidad en 2015.
Charla.
Juanjo Méndez ofrecerá hoy una charla en Aspaym Murcia (calle Infanta Cristina, 21), asociación sin ánimo de lucro de lesionados medulares y discapacitados físicos. La charla comenzará a las 18.00 horas.

-Usted era ciclista, empezó en el mismo equipo que Melchor Mauri. ¿Pensó que volver a la bici le ayudaría a encontrar la normalidad?

-Estando en plena recuperación, vi los Juegos Paralímpicos de Barcelona y me dije: 'Pues si ellos pueden, yo también'. Además, necesitaba adelgazar, porque llegué a los cien kilos, pero la verdad es que no pensé en hacerme ciclista paralímpico hasta tiempo después del accidente.

-¿Se reduce mucho la lista de cosas importantes tras algo así?

-Sí. Hay muchas pequeñeces a las que dejas de dar trascendencia. Lo que sí puedo decir es que yo monto a caballo, como antes, conduzco y voy en bici como antes. Quiero decir que he conseguido todo lo que me he propuesto, todo lo que he intentado lo he logrado. Son estas ganas que tengo de hacer cosas lo que me ha ayudado.

-El accidente en moto, ¿qué le enseñó a valorar?

-Pues las pequeñas cosas, el simple hecho de ir a un bar a tomar un café, por ejemplo. Al principio te tienen que ayudar en todo. Es cuando te das cuenta de que una tontería tan grande como bajar de la cama, vestirte, salir a la calle, entrar a un bar y pedir un café es estupendo cuando puedes solo y un mundo cuando dejas de poder. Pero es que los principios son duros. Luego, con ganas, se logra todo. Ya no necesito ayuda para esas cosas y es magnífico poder hacerlas. Eso es lo que no valoras antes de un accidente como el mío.

-¿Qué es Génesis?

-Es el club que creé junto a mi entrenador. Tenemos niños con problemas físicos y a veces echamos la bronca a los padres, porque tienden a la condescendencia cuando lo mejor es que exijan a sus hijos lo mismo que si no tuvieran problemas.

-¿Usted sufrió la compasión del entorno?

-Si hay algo bueno en lo que me pasó fue descubrir el pedazo de gente que tenía a mi alrededor. Mi mujer, por supuesto, que pensaba que me iba a dejar y con la que me casé, sin embargo, un año después, pero también mis amigos, y otra gente que no me mostró compasión, sino admiración de ver cómo me levantaba y tiraba hacia delante.

-¿Mira atrás y se arrepiente de algo, de ir en moto, por ejemplo?

-No, pasó porque tenía que pasar. Es más, si pudiera, pillaría la moto de nuevo. Me encantaba.

-¿Siempre fue tan positivo?

-El accidente cambia tu forma de ver las cosas, pero en general sí. Busco las cosas buenas de la vida, que es maravillosa y hay que vivirla. Cuando voy a los Juegos no pienso en cómo estoy, sino en que hay gente que compite y está peor que yo. He hecho lo que me gustaba y quería. Qué le vamos a hacer si soy un cabezón con ganas de vivir la vida. Si alguien me dice que no puedo beber de algo, yo tomo dos tazas.

-¿Cómo es su bici?

-Tiene lo que yo llamo el cucurucho, donde va el muñón, y solo hay una maneta para los dos frenos, además de un cambio electrónico.

-¿Qué hacía antes?

-Parece de chiste, pero era transportista de objetos ortopédicos, qué cosas, ¿eh?

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