Thomas Johansson: «Los niños son el principio de todo»

Thomas sujeta el más preciado de sus trofeos,e l que le entregó una alumno: un 'Oscar' al mejor profesor./Mª J. P.
Thomas sujeta el más preciado de sus trofeos,e l que le entregó una alumno: un 'Oscar' al mejor profesor. / Mª J. P.

Desde su llegada a dirección de la Academia de Golf de La Manga Club, muchas cosas han cambiado de la mano de Thomas Johansson

MARÍA JESÚS PEÑASCARTAGENA

Se ha rodeado de buenos profesionales y nutrido de otros locales -«contrato sobre todo buenas personas»-, ha flexibilizado los precios en la academia, ha llegado a acuerdos específicos con diferentes grupos de jugadores adultos, pero sobre todo, ha habilitado más y mejor espacio para los niños: el Par 47. La instalación de 18 hoyos 'pitch and putt' de La Manga Club (Los Belones - Cartagena), que ha encontrado en este profesional de golf sueco, el mayor aliado posible para convertirse en una pieza clave del aprendizaje de los menores. «Los juniors», como el dice. El mayor punto de atención de Thomas Johansson (Gotemburgo, 1973), que ve en ellos el principio de todo. Y a los que pretende llevar «al siguiente nivel»; el lema del Golf Training Centre, la academia de golf de La Manga Club (LMC) que dirige Johansson desde octubre del año pasado.

Thomas recuerda perfectamente como llegó a este deporte. Fue de niño, «con unos 8 años y al grito de '¡Soy Ballesteros!'». Sucedió tras llevarle su madre a un club de golf, donde el director les recibió con los brazos abiertos y «que directamente me dijo: 'esto es un palo' -y me puso uno entre las manos-. Y así empecé a darle». Fue un tiempo feliz compartiendo bolas con un amigo con el que también jugaba. Después llegó lo de hacer en el jardín de casa diferentes salidas y agujeros para conseguir múltiples hoyos. Aunque su amor por el golf lo compartió con otras disciplinas; el tenis, el ping pong, el esquí, el balonmano, el voleibol... Todos ellos, una plataforma perfecta de conocimiento sobre el deporte y de «entendimiento del movimiento». Algo que le ha facilitado enormemente la enseñanza y, a detectar lo más adecuado para cada persona, sea o no deportista. Aunque «un jugador de tenis tenderá a hacer un 'swing' más plano, mientras que será más vertical el de un jugador de bádminton (...) y el desarrollo del tren inferior de alguien que haya practicado fútbol, le ayudará mucho en la rotación del cuerpo», afirma.

Clases
Todos los sábados del año (por trimestres).
Edades:
A partir de los 6 años.
Horarios:
Desde las 10 horas hasta las 16 horas (Se pueden tomar clases sueltas).
Precios:
Las tarifas por trimestre varían desde los 90 euros por niño, a los 225 euros.
Y además:
Las clases se imparten en inglés, se enseñan valores propios del deporte y del golf (compañerismo, puntualidad, honestidad, etc.) y existen ofertas complementarias para los padres.
Como extras:
Golf ilimitado para jugar en los tres campos y uniformes del club (el denominado Junior Team 47).

Thomas asegura que «en Suecia se cuenta con una buena organización deportiva, basada en el voluntariado. Con padres que ejercen de entrenadores y de ayudantes, sin percibir un sueldo. Así se consiguen precios bajos», concluye, y por lo tanto, mayor accesibilidad de los jóvenes a múltiples disciplinas deportivas. Otra diferencia que percibe con respecto a Suecia, es un plan de trabajo anual. En el caso del golf se utiliza el invierno (cuando no se puede jugar en el exterior por la adversa climatología) como un tiempo para el entrenamiento físico, el 'putt' corto y largo y la técnica. «En esa estación tenemos tiempo para cambiar un 'swing', por ejemplo», asegurando que:«Es mucho más fácil hacerlo así que en temporada de juego». Y las estadísticas les dan la razón. Los jugadores suecos mejoran más en los meses de octubre a marzo, según refleja un estudio de la propia selección sueca de golf.

Cómo mejorar a un jugador

Con un alumno Johansson se plantea de inicio, hacerle una entrevista. «Es la clave para saber lo que quiere realmente. Le pregunto por qué juega o cuál es su objetivo; pegar a la bola, ganar torneos, bajar hándicap y, a partir de ahí, podemos organizar un plan de trabajo para conseguir el resultado que pretende». Unas posteriores y sencillas pruebas físicas ayudan a sopesar a Thomas qué 'swing' puede llegar a tener el jugador. «Si no hago esa entrevista no se cómo llegar al alumno y conseguir un resultado óptimo para ambos». Lo que Thomas busca seguro y sobre todo, es un 'swing' saludable; «no puedo ir en contra del físico de un jugador». Y tiene como máxima una frase inglesa que traduce a un castellano, que por cierto, habla bastante bien: «'Mejora no para pegar la bola más larga, sino para jugar más años».

Un hombre de sueños

Parte de la filosofía sueca ha entrado en funcionamiento en la academia de LMC. Thomas aconseja a los padres «que los niños jueguen a todos los deportes que puedan hasta los 12 años y después, se centren en tres, ¡si ellos quieren, claro!». Esos juniors sobre los que Thomas ha puesto sus ojos. Los jóvenes de este deporte a los que quiere enseñar que si juegan bien al golf, incluso pueden llegar a conseguir becas de estudios o tener una mejor educación. Johansson es una prueba de que el deporte le ha abierto diferentes puertas. Muchas laborales. Todas aquellas que ha soñado, y sueños que ha cumplido con creces.

A él el golf le ha llevado a muchas parte del mundo. Tras sus estudios en Economía de Negocios y un año de Turismo, la enseñanza del deporte ya fuera esquí o golf le brindó la posibilidad de viajar. Noruega, Grecia, Austria, España... y dar clase desde a la princesa de Suecia, hermana del rey, como a Frida una de los componentes del grupo Abba. Pero los alumnos que le han emocionado son otros. Nicolas Payas, un joven llanito con síndrome de Down del que ha sido profesor de golf. Se prepararon para las Olimpiadas Especiales de los Ángeles de 2015, y allí Paya consiguió una plata. Tres años de preparación para llegar al preciado metal. Con Paul Appleyard, un golfista 'amateur' inglés ciego de San Roque (Cádiz), Thomas trabajó para afrontar «lo lejos que podía llegar», como declararía Paul, presentándose a los Mundiales para Ciegos de 2014. Dos años de trabajo previo para esta primera cita. Appleyard es a día de hoy tricampeón mundial de golf para ciegos. Payas le regaló a Johansson el trofeo que el sueco tiene como el premio más preciado. Una estatua de 'Oscar' en la que se lee 'best coach' (mejor entrenador), que guarda con mucho cariño y que es capaz de hacerle llorar.

Lo que tiene que ofrecer

España le encanta. «La gente de aquí, la comida y la cultura. Aquí sois más ruidosos y no usáis mucho los intermitentes (ríe al mencionarlo), pero me encanta este país». Le gusta Cartagena y Cabo de Palos, donde este soñador quiere probar el buceo. En San Roque mejoró el 95% los ingresos de la academia de golf y realizó un impecable trabajo con los juniors. LMC es ahora su nuevo sueño. Y piensa quedarse para cumplirlo. Y comenzado por los niños, «que son el principio de todo».

Más información en el 968 331 234

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