«Jugando al golf soy una persona feliz»

Carlos A. Garre en la actualidad, con 16 años./Mª Jesús Peñas
Carlos A. Garre en la actualidad, con 16 años. / Mª Jesús Peñas

El murciano Carlos Alejandro Garre vive en Estados Unidos la experiencia de formarse como jugador

MARÍA JESÚS PEÑASMURCIA

Ocho años separan una imagen de otra. Muchos cambios visibles tratándose de un joven, aunque con la misma herramienta entre las manos: un palo de golf. Carlos Alejandro Garre Simón (Murcia, 2000) siempre supo que su vida estaría ligada a algún deporte, porque «tengo una familia muy deportista y competitiva». La primera foto -vestido prácticamente por completo de rojo- se remonta a 2008; por aquel entonces su profesor de la escuela de la Federación de Golf de la Región de Murcia, Javier de Lope, le recuerda «como un niño revoltoso». Carlos puntualiza delante de su antiguo maestro: «¡Muuy revoltoso!», y añade: «Aún recuerdo aquellos 45 minutos de calentamiento que nos hacías hacer, y cómo con el 'driver' le pegabas duro y hacías que la bola pasara todo el campo de prácticas». Comentario este último al que De Lope responde con una larga sonrisa: «Eso que cuentas sucedía desde la perspectiva de un niño pequeño». Ambos ríen.

De Carlos es fácil encontrar fotos suyas por casa con un palo entre las manos. Las conserva su padre, del que dice haber aprendido «a ser perseverante y a no rendirme. ¡Ah! y a jugar bien, porque si no luego me da el follón». Y ya más en serio resalta que «a mi padre le debo la base de mi 'swing'», recordando tantas horas de golf juntos, y a las que sumó otras tantas de fútbol como centrocampista. Golf y fútbol. «Normal -señala Garre- teniendo en cuenta que mi padre fue jugador del Betis y del Sevilla, en Primera División y mi tío Jose está en el Extremadura». Pero curiosamente el 'maltrato' del golf en los medios televisivos ha hecho que este murciano de ahora 16 años 'repudie' el balompié. «En el tiempo de Deportes solo se habla del fútbol y poco o nada de golf, a excepción de alguna curiosidad. Le dan más tiempo a la última fiesta de Neymar que a este deporte o a cualquier otro. No cuentan nada más. En los EE UU en cambio uno tiene la posibilidad de ver muchos tipos de deporte».

«En televisión solo se habla de fútbol. Le dan más tiempo a la última fiesta de Neymar que a cualquier otro deporte»

«Cualquier jugador de golf español que se precie debe respetar a Seve, y si así lo decide, admirarlo»

Desde niño

Los primeros recuerdos de Carlos ligados a los palos de golf se remontan a los cuatro años «cuando vivíamos en Marbella; por aquel entonces ya tenía unos de plástico, jugaba con mi padre y mi tío y me subía al 'buggie', que era lo más divertido». El plástico pronto fue sustituido por unos palos de verdad. «Tuve unos Snoop Dog que ahora usa mi sobrino». A los cinco años regresa a su tierra de nacimiento y su incipiente inquietud por el golf queda ligada a Golf Altorreal. Luego llegarían un par de años jugando con la federación murciana. De aquellos tiempos le vienen a la memoria los interautonómicos que disputó con 12 años, «frente a chicos de 16», y el cambio posterior a la valenciana. En aquella época reconoce tener «un hándicap bajo -hoy es plus 0.5-, pero no era un jugador consistente. Más bien uno discreto porque no llegué a ganar un gran torneo». Carlos no tiene ningún reparo en diseccionarse con honestidad como jugador. Porque ha aprendido y entendido que «ser el número uno en una prueba, solo lo puede llegar a ser uno. Pero hay que trabajar todos los días para poder serlo en algún momento. Y yo no soy de rendirme», aduce Garre que continúa diciendo: «Hay mucho nivel ahí fuera; es muy difícil y, también soy consciente de que no eres peor jugador por no ganar uno u otro torneo. Y a ti mismo te tienes que decir que has hecho un top 5 o top 10 y que solo puede ganar uno. Que todo forma parte de un aprendizaje, de una experiencia para llegar al triunfo. (...) Solo tengo 16 años y nunca se sabe. Puedo llegar lejos».

Adaptado a EE UU

Tras su paso por varios torneos en Sudáfrica y Colombia donde Carlos conoce a otros jugadores que se están formando en Carolina del Sur, toma una importante decisión. Él también entrará, como ellos, en la Academia de Greg Norman. Y da el salto. «No me dio vértigo. Sabía que era bueno para mi». Así que en septiembre de 2015 hace las maletas con «mi ropa de golf, mi ropa de salir y mis palos». Allí le han equipado completamente «pero sigo conservando mis 'wedges' y mi 'putter' Taylor Made spider rojo, como el de Jason Day», puntualiza.

Garre había tenido un mal año académico y el cambio fue todo un revulsivo. Un buen entorno para él teniendo en cuenta que «quiero ser profesional de esto, te lo digo honestamente. Pero quiero serlo como, por ejemplo, Jon Rahm. Terminando unos estudios universitarios, probablemente dirigidos a los Business. No como Jordan Spieth que los dejó tras ganar un buen torneo».

El joven murciano es feliz en los EE UU y no se plantea regresar -lo hizo solo para las vacaciones de verano y aún no sabe si lo hará en Navidad-. «Me gusta este país»-confiesa-, al que solo le reprocha su racismo e inseguridad que en ningún caso él ha sufrido. «No, no tengo miedo. Y a pesar de sus problemas, sigo pensando que los EE UU son el futuro». El país donde quiere llevar a cabo su desarrollo personal y académico. «Mi inglés ahora ya es nativo. Puedo mantener cualquier tipo de conversación, hablar de cualquier cosa. Pero cuando llegué ¡no entendía a nadie!». Su experiencia le dice que «el inglés de las escuelas de España no te sirve de nada (estudió en colegio bilingüe). No es que yo fuera malo, lo que era bajo era mi nivel de inglés».

A sus 16 años

Carlos recuerda lo frustrante que era no entenderse, pero ahora lo ha asumido «como parte de un proceso, que te puede llevar lejos». Una máxima que Garre aplica al resto de los aspectos de su vida. Incluida la manera de afrontar su juego, las competiciones, su espacio en el mundo el golf. «He tenido momentos malos, pero no me he cuestionado nunca dejarlo, sino hacer algún cambio». Entre su jugadores favoritos no puede faltar Sergio García y Severiano Ballesteros. De este último opina: «Cualquier jugador de golf español que se precie debe al menos respetar a Seve, y si así lo decide, admirarlo». Ese es su caso.

Y volviendo a los EE UU si algo le gusta también a Garre de allí, es que no prima el hándicap. «Allí es a pelo. Todo 'scratch'. Lo importante para ellos es que juegues bien». Y con respecto al triunfo destaca: «Una vez escuché al padre de un amigo decirle: 'Estás a un corazón roto de un amor verdadero'». Y Carlos Alejandro Garre Simon tiene un corazón dispuesto a bombear hasta que llegue ese momento. Sin estridencias, sin ruido. Sin ostentación. Con la tranquilidad de estar haciendo las cosas bien. Porque como él sabiamente dice, solo tiene 16 años.

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