LA LUPA DE IBARRA

UCAM y Real Murcia, al acecho

Juanma Bravo, ayer./LOF
Juanma Bravo, ayer. / LOF

JUAN IGNACIO DE IBARRA

La de ayer fue una jornada espaciada que inició el Real Murcia, desde las distancias más cortas que recuerdo en una clasificación de cualquier categoría. Un triunfo, solo 3 puntos, era fruto suficiente para marcar distancias o igualarlas. En la cabeza, Cartagena y Marbella, con 27, solo estaban a una victoria del Écija que, con 24 puntos, ocupaba el 10º lugar de la tabla. Con tan estricta igualdad, los minutos de juego se iniciaron a las doce del mediodía, con el Real Murcia, y concluyeron a las siete y cuarto, con la victoria, sufrida, en La Condomina, pero importantísima del UCAM.

Los goles, escasos y apretados, tuvieron que esperar a la tarde para ubicarse en los marcadores. Porque el partido del Real Murcia, en su triste comparecencia en un campo de entrenamiento, concluyó sin goles. Y no porque no hubiera ocasiones o se jugara con intenciones defensivas. Porque este Real Murcia, el que vimos ayer (en un campo quizás acorde con los propósitos del Betis, pero inadmisible para un partido oficial de un club de la categoría del Real Murcia) manifestó, desde el primer instante, su propósito de victoria. Y pudo alcanzarla hasta tres veces en el primer periodo, en dos acciones de Chamorro y una de Elady, que se frustraron en la errónea ejecución del disparo, al precio de los riesgos que, para la propia seguridad, implica un planteamiento ambicioso.

Con la expresada igualdad de la tabla, la distancia entre el empate y la victoria colmaba las aspiraciones de una decena de equipos. Y en Sevilla, el Real Murcia valoraba en toda su dimensión lo que significaban 3 puntos. Y los buscó. Por eso, cuando inició la segunda parte sin que el marcador se moviera, asumió riesgos que la dinámica juventud de su rival tenía ocasión de crear. Así las cosas, quedaba claro que cualquiera de los dos equipos podían hacer un tanto, y que un gol bastaría para sentenciar el encuentro. De ahí que cuando el partido concluyó sin goles, y el Murcia sumó un punto, me sumiera en la duda de su relativo valor, que quedaba a la espera de lo que hiciesen los otros nueve equipos, que podían asumir los puestos de cabeza.

El empate podía alojar a los grana en el cupo de aspirantes, o reducirlo a las posiciones de espera. La victoria del Marbella en Melilla afianzaba a los de la Costa del Sol, al aumentar su ventaja sobre el Real Murcia. Para la apretada jornada de la tarde, era preciso fijar la atención en Lorca, donde el Cartagena estaba obligado a ganar también. Y lo hizo, mostrando su eficacia fuera de casa. La distancia en la tabla entre estos dos equipos de la Región terminó manifestándose en el resultado. Los portuarios, con su triunfo, igualaban la obra del Marbella y se iban a los 30 puntos, garantizándose la permanencia en el lugar más alto del podio. Fue un partido en el que se vio el trabajo que viene realizando el Lorca, que incluso pudo alcanzar el 2-1 pocos minutos antes de que llegara el 1-2 definitivo. José Luis Ortín, el expresidente del Real Murcia, que sigue los diversos partidos del fútbol regional con verdadero entusiasmo, me comentaba:

-Cualquiera pudo ganar. El Lorca tiene un jugador, Javi Saura, que no comprendo por qué no está en el Murcia. El Cartagena terminó imponiendo su más alta calidad, ganando con un penalti justo, contando con el apoyo de más seguidores que el propio equipo anfitrión.

Era el duelo regional de la jornada. Y concluía a la par del Jumilla que, en La Línea de La Concepción, conseguía un punto que no le sirve para salir del pelotón de los torpes.

Media hora más tarde, el UCAM concluía su compromiso, siempre difícil, en La Condomina, donde el frío redujo la asistencia a poco más de 2.000 espectadores, que, por fín, vieron ganar a su equipo.

La jornada dio de todo. UCAM y Real Murcia, al acecho.

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