Trabajadora y goleadora, la diferencia de las futbolistas

Carla Guerrero (i) y Carolina Armijo celebran un gol del Colo Coloa chileno contra el River Plate argentino. /Andrés Cristaldo (Efe)
Carla Guerrero (i) y Carolina Armijo celebran un gol del Colo Coloa chileno contra el River Plate argentino. / Andrés Cristaldo (Efe)

Los expertos reclaman una profesionalización del balompié femenino para mejorar las condiciones de las deportistas y el nivel del juego

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

En España, el número de licencias de jugadoras de fútbol federadas se cifra en torno a las 180.000 con un asenso de inscripciones de un 28% durante el último año, según los datos presentados en el Women's Football Summit. En esa reunión celebrada en septiembre diferentes miembros del engranaje trataron de dar con la tecla para la mejora del balompié femenino desde diferentes puntos de vista y la mejora laboral de las deportistas concentró algunas de las reflexiones.

Sarai Bareman, Directora de Fútbol Femenino de la FIFA, asegura que el objetivo es alcanzar los 60 millones de mujeres practicando este deporte en 2026, pero son cifras ambiciosas. «Necesitamos superar la barrera de los 23-24 años y que puedan dedicarse profesionalmente a esto», señaló Rayde Luiz Baez, director general de Weirather-Wenzel & Partner (agencia de marketing deportiva), en referencia a la precariedad de las futbolistas en un mundo con una profesionalización muy limitada en el campo y en los despachos que obliga al abandono de numerosas deportias. «El 85% de la gente es amateur, muchos países están en una fase prematura», confirmó Ebru Koksai, consultora en la FIFA y directora de 'Woman in Football'.

Conferencia en Women´s Football Summit.
Conferencia en Women´s Football Summit. / Women´s Football Summit

¿Por qué es tan importante que las deportistas se dediquen únicamente al fútbol y no tengan que compaginar los goles con otras tareas? «Si pueden vivir de ello será beneficioso para todos porque podrán dedicarse completamente a ello y que su profesión sea el fútbol. El fútbol femenino no será profesional mientras necesitan otro trabajo», ilustró Nuria Fernández, coordinadora de fútbol femenino en la Asociación de Futbolistas Españolas y con amplia experiencia en el mundo de la representación de deportsitas, especialmente en el baloncesto masculino. Detrás de la profesionalización existe la posibilidad de una dedicación plena que permitiría una mejora física, técnica e incluso social. «Necesitamos infraestructuras para que las chicas jueguen seguras», insistió Ebru Koksal.

En España, apenas unos pocos clubes pueden ofrecer salarios atractivos a las futbolistas y sólo después de la llegada de Iberdrola como patrocinador se han podido fichar a jugadoras de mayor nivel para reforzar a los clubes y mejorar. No obstante, todavía hay fugas de talento como la goleadora Jenny Hermoso, quien abandonó este verano el Barcelona para formar parte del París Saint-Germain, uno de los escasos clubes europeos con un gran presupuesto.

En Estados Unidos la visión es completamente diferente gracias a la reputación y seguimiento que tiene el fútbol femenino, pero es un oasis con el que ni siquiera sueñan en otros lugares con menos recursos que en España. «Que la mujer tenga otra figura y se pueda desenvolver profesionalmente en Colombia es muy improbable», reconoció Pilar Abella, Secretaria General de Dimayor, la liga del país cafetero en la que los problemas económicos reducen las posibilidades de desarrollo.

Futuro

Según los expertos, la profesionalización también daría respuesta a una necesidad de futuro. «Se necesita un respaldo para cuando se retiran porque ahora mismo el salario no es suficiente», señaló Gavin Makel, el responsable de fútbol femenino en el Manchester City. La centrocampista de la selección española Silvia Meseguer se afanó por terminar Medicina para una buscar una salida después del fútbol. La guardameta titular de España en el Mundial de Canadá, Ainhoa Tirapu se especializó en Toxicología y Contaminación Ambiental desde la carrera de Química y ya buscó un trabajo complementario de cajera antes de abandonar el fútbol. Es el camino habitual porque hasta ahora son pocas las que han conseguido abrirse camino en con el balón una vez retiradas. El ejemplo que más llama la atención es el de Lola Romero. Ha pasado del amateurismo del Atlético Féminas a Directora General del Atlético de Madrid femenino con la progresiva profesionalización del club al absorber a un equipo creado de la nada. «Desde la integración hace dos años he pasado de presidenta a estar en el Consejo. No es lo mismo ir de a mano que estar en la Comisión. (A las mujeres) Queda por entrar en los puestos de dirección porque aportamos sacrificio y perseverancia. Y podemos enseñar cómo funciona el fútbol femenino», ofreció la que fuera portera como deportista para intentar conjugar varios aspectos.

¿Cuál es la solución? Una mirada rápida apunta a la inversión, aunque con diferentes planteamientos de partida. Hay quienes apuntan a unirse a clubes masculinos para recoger algunos de sus beneficios. «Si convencemos para gastar más y pasar del 5% al 10% no se igualaría con los hombres, pero sería el doble para el femenino», planteó con prudencia Ebru Koksai, la directora de 'Woman in Football'. Otros prefieren optar por los modelos sostenibles diferenciados como Suecia -donde sólo dos clubes de la máxima categoría son masculinos y femeninos y hay registradas unas 61.000 mujeres federadas- o Inglaterra -con igual número-. Pero, por el momento, la mayor parte de las futbolistas deben optar por combinar su trabajo lejos del césped con sus habilidades con el balón.

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