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Las otras polémicas en las concentraciones de La Roja

Con Reyes. Luis desata la polémica en 2006. «Dígale al negro (Henry) que usted es mejor./
Con Reyes. Luis desata la polémica en 2006. «Dígale al negro (Henry) que usted es mejor.

El anuncio del fichaje de Lopetegui por el Real Madrid no es la primera noticia que altera un stage de la selección: De Gea en la Eurocopa de 2016, Cesc en el Mundial de Brasil, Luis Aragonés...

JAVIER MUÑOZ

Cuando se acercan una Copa del Mundo o un Europeo, los seleccionadores no solo eligen a los jugadores más en forma, sino a los que hacen piña. Ello no impide que surjan voces discordantes y que estallen polémicas, pero de los técnicos se valora que sepan ponerles sordina. Lo que nadie espera es que sea el entrenador quien protagonice el bombazo de la concentración, como hizo Julen Lopetegui este martes, a tres días del partido de La Roja contra Portugal. ¿Sorpresa? Relativa. Repasando las hemerotecas se puede decir que la suya es una traca más que añadir a las que han sacudido a la selección en anteriores citas mundialistas y continentales, un petardeo periodístico que de un tiempo a esta parte convierte las convocatorias del combinado español en el hotel de los líos.

El último de esos entuertos se produjo en vísperas de la Eurocopa de 2016 en Francia, cuando un medio digital publicó que David de Gea, el portero titular, aparecía implicado en una denuncia de presuntos abusos que los jueces dejarían en nada. Las ondas sísmicas agitaron de lo lindo a la selección, como ocurrió con el anuncio de que Lopetegui irá al Madrid, pero entonces se planteó si el guardameta del Manchester United tenía que marcharse precipitadamente a casa. De Gea no se lo pensó y decidió comparecer ante la prensa. «No se me ha pasado por la cabeza abandonar la concentración», zanjó.

La tormenta que descargó sobre De Gea, un aldabonazo a las puertas de la competición, marcó un Europeo en el que España quedó segunda de su grupo por detrás de Croacia y cayó en octavos de final ante Italia (2-0), resultado que certificó el adiós de Del Bosque a La Roja.

Se repetía la decepción que la selección había conocido en el Mundial de Brasil de 2014, cuando ni siquiera superó la fase de grupos y quedó tercera en el suyo, después de Holanda y Chile. En aquella concentración el protagonista fue Cesc Fábregas, aunque por razones diferentes. Había anunciado su marcha del Barça y el fichaje por el Chelsea un día antes del ominoso 1-5 que Holanda le endosó a España. Y luego se enfrentó a Del Bosque, quejándose de que este no le concedía minutos de juego.

Cruce de reproches

El asunto trascendió cuando en un entrenamiento, el seleccionador se cansó del centrocampista y lo despojó del peto de los titulares. El gesto desembocó en una tensa conversación entre ambos, en la que el jugador acusó al técnico de tener algo contra él, mientras que este, habitualmente poco dado a las expresiones del mal humor, reprochó a Cesc su egoísmo.

Para encontrar en la selección otras estridencias de aquel calibre hay que remontarse bastante más atrás de 2014, puesto que en los dos grandes torneos que precedieron al de Brasil, es decir, la Eurocopa de 2012 en Polonia y Ucrania, y el Mundial de 2010 en Sudáfrica, el combinado español solo dio que hablar por ganar ambos títulos, que sumaron tres consecutivos si se cuenta el logrado en el Europeo de 2008 celebrado en Austria y Suiza.

El médico de la selección consuela a De Gea en la Eurocopa de 2016./ Efe. A continuación, Luis y Raúl acabaron enfrentados en 2006. Finalmente, Cesc se quejó de su suplencia con Del Bosque en Brasil.

Fue aquel año cuando Luis Aragonés, al tiempo que sentaba los cimientos de La Roja, sembró la polémica antes de que empezara siquiera la competición continental: «¿Cómo vamos a ganarla si estamos entre los puestos siete y catorce? ¿Qué vamos a conseguir así?», se preguntó en un programa de radio que acabó en un toma y daca con el periodista Alfonso Azuara a propósito de Raúl, la estrella madridista a la que el 'sabio de Hortaleza' dejaba de convocar y por la que el informador preguntó, desatando la caja de los truenos.

«Estás mintiendo. Estás tratando de equivocar a tu audiencia. Eres un cobarde, tú eres un cobarde, el único que falta a la verdad eres tú», insitió Aragonés. La entrevista se fue calentando y entrenador y periodista se tildaron de «cobardes y mentirosos». Nada nuevo en la trayectoria de Luis, a quien el escándalo perseguía desde 2006, cuando en un entrenamiento de la selección arengó a Reyes con una frase que resonó como un trueno. «Dígale al negro (por Thierry Henry, compañero del jugador en el Arsenal) que usted es mejor».

Pero la polvareda la solventó Aragonés con su carácter habitual. «No soy racista -dijo-, me considero un ciudadano del mundo y tengo muchos amigos negros». Luego vendrían muchos más follones.

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