Fútbol | Segunda B

Empate sin goles en el Artés Carrasco

Imagen del encuentro ante el Melilla. / Paco Alonso / AGM

Los de Palomeque se mantienen como colistas tras otro ejercicio de impotencia

LA VERDADLorca

Después de siete jornadas disputadas, el Lorca Deportiva sigue sin conseguir su primera victoria y sumó un solo punto ante el Melilla. Los de Palomeque se quedaron con las ganas de marcar, aunque el empate sabe a gloria después de lo ocurrido en un encuentro en el que la sensación fue mala. El partido fue penoso y si algún equipo mereció sumar los tres puntos fue el norteafricano. De esta manera, los lorquinos siguen en el pozo de la clasificación y el panorama, visto lo visto, no resulta muy alentador.

El entrenador del equipo lorquino sigue haciendo pruebas después de siete jornadas y en el partido de este domingo realizó hasta cinco cambios con respecto al jugado la pasada jornada ante El Ejido. Así, todas las líneas del equipo sufrieron cambios, empezando por la portería en la que el recuperado Alberto Hortal ocupó el puesto de Simón. Otras novedades fueron las de Urzaiz, que jugó por delante de la defensa, Lincoln, Mauricio Alonso y el centrocampista David Álvarez.

Otro de los problemas de este equipo es la falta de espectadores cuando juega como local, ya que se dieron cita solo unos 250 aficionados en el Artés Carrasco.

Con estas premisas y este negro panorama arrancó ayer el choque, que comenzó con demasiadas dudas por parte del equipo lorquino, que en las primeras acciones cometió errores de bulto, sobre todo en defensa. Los laterales eran piezas clave para sujetar a los jugadores del Melilla, pero estos campaban a sus anchas por ambas bandas. En una de las jugadas pudo marcar el equipo visitante. Fue en un pase de Lolo a Rubén Martínez que se quedó solo y no anotó por poco.

Demasiados espacios

Es cierto que el Lorca lo intentaba, pero sin el suficiente acierto para poner en dificultades al guardameta Dani Barrio. El equipo lorquino seguía en su empeño de dejar espacios al rival, mientras que el Melilla no terminaba de profundizar cuando llegaba al área. El problema era que el mando del centro del campo era para los jugadores de Manolo Herrero, que una y otra vez se hacían notar en campo contrario. Así, llegados al minuto quince, el juego era visitante, mientras que el Lorca hubiera estado encantado de pedir un tiempo muerto.

Los fallos de comunicación en los locales eran evidentes, tal vez por el nerviosismo ante la importancia de los puntos y la urgencia por sumar. A los jugadores de Palomeque les costaba un mundo llegar, ya que no lo hacían ni por el centro ni por las bandas, y así era imposible batir el portal contrario. Confiaba el Lorca en los hombres punta, Pedro y Juan Arcas, pero los balones no se prodigaban por el área del Melilla. No tenía el Lorca Deportiva un jugador con jerarquía, y eso se hizo notar en un partido en el que nunca tuvo el control.

A todo eso se sumaba la mala defensa del Lorca, que una y otra vez daba facilidades al rival. En el otro lado, por contra, Dani Barrio se sentía cómodo en su portería, los atacantes no llegaban y su feudo estaba a buen recaudo. De esta manera, los melillenses no se sentían amenazados por un Lorca Deportiva que no tenía más argumentos que correr detrás del balón. Finalizó el primer tiempo sin tarjetas, sin goles y con el Lorca cerrado en su área para no encajar. Lo mejor para el equipo lorquino fue el resultado.

Tras el descanso, más de lo mismo: buenas intenciones pero juego nulo de cara a puerta en el Lorca. Las fuerzas se igualaron pero el que más tenía que arriesgar para lograr la victoria era el conjunto de la Ciudad del Sol, al que no le servía el punto. Los melillenses tampoco estaban demostrando su posición en la tabla, conformes ante un equipo que cerraba la tabla clasificatoria. Es cierto que los locales estaban mejor colocados, pero eso no era suficiente.

Mejor en defensa

La mejor acción lorquina llegó a los 60 minutos, con un balón al área que remató el central Lulu dentro del área, pero se encontró con el guardameta Dani Barrio que se hizo con el balón. El Melilla empezaba a darse cuenta de que había desaprovechado la oportunida de sentenciar en el primer tiempo y el Lorca empezaba a responder, por lo menos en la zona defensiva, pero los intentos de los dos eran nulos y el tiempo pasaba sin que el marcador se alterara.

El paso de los minutos hizo que los equipos se conformaran con el punto conquistado, porque las acciones en ataque no tenían la solvencia suficiente para pensar en otro resultado. Palomeque lo intentó con la última bala, sacando a Víctor Fenoll, jugador que tampoco le dio el resultado que esperaba. Así, el partido fue muriendo y el resultado no se alteró, un empate sin goles justo por los méritos de los dos equipos a lo largo de los noventa minutos.

Fotos

Vídeos