Análisis

Bale cae en desgracia

Gareth Bale, caído, durante el partido ante el Valencia. /Reuters
Gareth Bale, caído, durante el partido ante el Valencia. / Reuters

La irrupción de Asensio y los pitos al galés en el Bernabéu hacen que el Real Madrid se replantee negociar su traspaso al Manchester United

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

Ha bastado un empate en el Santiago Bernabéu ante un gran Valencia para que ya no sea oro todo lo que reluce en el Real Madrid e incluso se filtre desde el club que se escucharían ofertas por Gareth Bale hasta el cierre del mercado. Si es cierto, como publica el Daily Star, que el Manchester United de José Mourinho pagaría 105 millones de euros por el fichaje del galés, en la zona noble del club blanco se lo pensarán, ya que se trata de un jugador que ha colmado la paciencia de la afición madridista y recibió una sonora pitada al ser cambiado por Lucas Vázquez en el minuto 74.

El choque que cerró la jornada del domingo dejó traslucir que el joven Marco Asensio puede ser «un jugador de época» en el Real Madrid, tal y como dijo el técnico valencianista Marcelino García Toral, que sin Casemiro en el centro del campo el campeón se desequilibra, que sin Cristiano Ronaldo acusa cierta falta de pegada y que la zaga pierde potencial aéreo sin el capitán Sergio Ramos y sin Raphael Varane. Pero, sobre todo, este tropiezo dejó tocados a Karim Benzema y a Bale.

En el caso del ariete francés, que erró media docena de ocasiones muy claras, su futuro no se discute porque le respalda sin fisuras su entrenador y, además, Álvaro Morata fue traspasado al Chelsea. «A Karim no se le puede reprochar nada. Creó ocasiones, que es lo más difícil, y trabajó. Fallar es parte del fútbol», insistió Zizou tras un encuentro espectacular. Sobre Bale, en cambio, el técnico no es tan explícito y siempre repite lo mismo: «Gareth es Gareth, vamos a seguir trabajando». Y añade que la progresión meteórica de Asensio no cambia nada la situación del galés.

Pérdida de protagonismo

La explosión del ex del Mallorca, no obstante, hace que Bale haya perdido protagonismo en este comienzo de temporada, muy lejos de ser ese jugador explosivo que maravilló en el Tottenham y en determinados partidos en el Real Madrid, donde las lesiones le han lastrado, aunque ya se ha recuperado de la dolencia de tobillo que le mantuvo en el dique seco durante buena parte del ejercicio pasado.

Ha marcado sólo un gol en los primeros cinco partidos oficiales de esta temporada y apenas tiene influencia ahora en el juego colectivo del equipo. Sus cifras son menguantes. Fichado en el verano de 2013 por unos 100 millones de euros, lo que le convirtió en el traspaso más caro hasta la fecha, su primera temporada en el Madrid sumó 22 goles, cinco más que en la campaña siguiente. Hace dos cursos se quedó en 19 y el pasado sólo anotó nueve dianas.

Se mantiene como titular por la sanción de Cristiano pero, si no es traspasado, habrá que ver lo que decide Zidane cuando regrese el portugués si Asensio sigue a este nivel. Marcelo, uno de los jefes del vestuario, le lanzó un aviso a Bale tras el duelo ante el Valencia: «Cuando te pitan tienes que trabajar para que no te piten», expresó el lateral brasileño. A su llegada a concentración con España, el capitán Sergio Ramos confesó que «los silbidos no son agradables, pero añadió que «lo importante es irse a casa con la conciencia tranquila por haberlo dado todo. Los toques de atención nunca están de más» Bale estaba llamado a ser el relevo natural de Cristiano Ronaldo, pero a sus 28 años se le sigue esperando. A medida que la hinchada pierde ilusión en la BBC, cada vez jalea más a jóvenes como Asensio e Isco.

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