Octavos | Vuelta

Sueño de invierno sevillista en Mánchester

Ben Yedder marca el primer tanto del Sevilla. /David Klein (Reuters)
Ben Yedder marca el primer tanto del Sevilla. / David Klein (Reuters)

El Sevilla se clasificó para los cuartos de final gracias a dos tantos de Ben Yedder en la segunda mitad y ajustició el juego defensivo de Mourinho pese al poderío económico de su equipo

LUIS F. GAGO

Aterrizó el Sevilla en Old Trafford con el corazón en un puño soñando con unos cuartos de final de la vieja Copa de Europa. Era la gran esperanza a la que se aferraba un equipo que en la Liga recorre sin alma campos nacionales y que ve transformada su cara esta campaña cuando suena el himno de la Champions. Era la oportunidad de oro para arrancar una sonrisa dentro de una temporada de altibajos y de ello era consciente Montella, técnico sevillista que puso sobre el tapete inglés a los mejores hombres de los que disponía. Con la problemática sabida del lateral derecho, toda vez que Navas y Corchia eran bajas, se las tuvo que ingeniar el italiano para evitar que fuese un coladero esa banda del campo. La zaga del Sevilla ha pecado de debilidad en los últimos encuentros y el transalpino prefirió tener un equipo más compacto que abierto a verlas venir.

En el primer tiempo, José Mourinho, técnico del Manchester United, estaba más preocupado por decirles a sus hombres del centro del campo, Matic y Fellaini, que no arriesgaran buscando la portería de Sergio Rico y permanecieran atrás para evitar contragolpes peligrosos que otra cosa. Una realidad que no fue tal por la parte sevillana. Solo Muriel, que sigue sin ser un delantero centro de verdad y eficaz pese al alto costo de su fichaje, puso en algunos aprietos a David De Gea, aunque el portero español en esta ocasión no tuvo ni la necesidad de ser un héroe como en la ida. Vio como un espectador más cómo los suyos eran incapaces de inquietar todo lo que hubiesen deseado a su compañero Sergio Rico.

‘Mudo’ Vázquez era el único dentro del once hispalense con creatividad para combinar y temporizar el ritmo del choque. El resto de los compañeros estaban preocupados por mantener el empate a cero hasta el descanso para que la esperanza con lo que todo empezó siguiera existiendo un poco más.

1 Manchester United

De Gea, Valencia (Mata, min. 77), Smalling, Bailly, Young, Lingard (Martial, min. 77), Fellaini (Pogba, min. 61), Matic, Rashford, Alexis y Lukaku.

2 Sevilla

De Gea, Valencia (Mata, min. 77), Smalling, Bailly, Young, Lingard (Martial, min. 77), Fellaini (Pogba, min. 61), Matic, Rashford, Alexis y Lukaku.

Árbitro:
Danny Makkelie (Holandés). Amonestó con tarjeta amarilla a Banega, Correa, Sarabia y Rashford.
Goles:
0-1: min. 75, Ben Yedder. 0-2: min. 78, Ben Yedder. 1-2: min. 84, Lukaku.
Incidencias:
Partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones disputado en Old Trafford. El Sevilla logró el pase a cuartos con un marcador global de 1-2.

A vuelta de vestuarios ambos equipos estiraron un poco más en sus tácticas un tanto planas y sin ambición para intentar no llevar la eliminatoria a la prórroga. El físico hispalense, uno de los grandes hándicaps del equipo desde que comenzó la temporada, era el temor que rondaba sobre terreno inglés. Ante esta premisa comenzaron los cambios.

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Primero y más importante el de Ben Yedder que sustituyó al uno de los hombres favoritos de Montella, Muriel. Empero, el delantero francés demostró por qué es un error estar relegado al banquillo y al ostracismo. En dos minutos finiquitó la eliminatoria para su equipo y provocó el jolgorio en la grada donde estaban los sevillistas. Dos hachazos, dos tiros imposibles para De Gea seguidos pusieron el 0-2 en la eliminatoria. La esperanza, el sueño y el anhelo sevillista frente a la racanería, cobardía e impaciencia de un equipo británico capitaneado por Mourinho. Dos goles fuera de casa que daban significado a ese ‘Teatro de los sueños’ que es Old Trafford. Un sueño de invierno para una ciudad que escuchó a miles de kilómetros cómo unos cientos de aficionados lo coreaban en territorio extranjero.

Era un arrebato, no solo por el fútbol desplegado en la segunda mitad por los de Nervión, sino porque el himno, ya conocido en casi todos los puntos del continente europeo, volvía a tronar con fuerza enmudeciendo toda Mánchester. La algarabía sevillana, entre palmas y ecos rocieros, campanillas que avisaban de que llegaba otra fiesta importante en Sevilla, quedó ensombrecida un instante con el tanto de Lukaku al filo del final. El 1-2 dejó la garganta a medio arrancar a todo el banquillo hispalense e incluso en el palco. Era tiempo de apretar los dientes y sufrir.

Jugando más con la cabeza y menos con el corazón, al final el Sevilla conquistó por segunda vez en su historia los cuartos de final. Lo hizo a la grande, como uno de los ocho mejores de Europa en casa de todo un histórico como el United. ¿Quién tenía miedo a los diablos rojos? A orillas del Guadalquivir solo se confía en la fe sevillista. Que pase el siguiente.

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