Octavos de final | Ida

Cuando el Barcelona se asoma al 'Bridge'

Leo Messi disputa el balón con John Terry en la última visita del Barcelona a Stamford Bridge. /Efe
Leo Messi disputa el balón con John Terry en la última visita del Barcelona a Stamford Bridge. / Efe

El 'Iniestazo', el 'palo de golf' de Ronaldinho, el 'escándalo' de Ovrebo, el despegue de Messi en Europa o el Barça de Guardiola estrellándose una y otra vez contra el muro de Peter Cech son solo algunas de las historias que los Chelsea-Barcelona han dejado cada vez que los catalanes se asoman al 'Bridge'

MANUEL SÁNCHEZLondres

Ya se conocían, aunque no lo sabían. Chelsea y Barcelona comenzaron su relación de amor/odio en el año 2000 cuando se enfrentaron en los cuartos de final de la Liga de Campeones, pero aún eran demasiado jóvenes como para darse cuenta de la chispa que surgió entre ellos. Los ingleses aún no del dinero de Roman Abramovich y los catalanes no habían recibido la visita del mesías Ronaldinho, quien se encargaría de devolver la sonrisa a la ciudad condal.

Pasaron cinco años hasta que el balón volvió a rodar por Stamford Bridge. Y aunque rodar, rodó poco por el maltratado césped londinense, lo cierto es que resultó ser el partido con más goles de cuantos disputarían Chelsea y Barcelona hasta este momento. El 8 de marzo de 2005, se enfrentaron en los octavos de final de la Champions, los 'Blues' con clásicos como Mateja Kezman, Eidur Gudjohnsen o Damien Duff y el Barcelona, de Frank Rijkaard, con Samuel Eto'o, Ronaldinho o Xabi Hernández como pilares.

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Mourinho y su contraataque de tiralíneas maniataron a los catalanes, que a los 20 minutos ya estaban 3-0 abajo con goles de Gudjohnsen, Frank Lampard y Duff. Hasta que apareció la magia de Ronaldinho. El brasileño recortó distancias con un penalti señalado por el mítico Pierluigi Collina y haría historia solo unos minutos más tarde.

Ronaldinho recibió en la frontal un pase de Iniesta, hizo dos amagos sin moverse del sitio, como si de un baile se tratase, y, sin apenas cargar la pierna alojó el balón en el palo derecho de Peter Cech.

Su famoso 'palo de golf' dejó atónitos incluso a los comentaristas ingleses, que solo pudieron exclamar: "Es increíble, no puedo explicar lo que ha hecho".

No obstante, la magia del gaucho fue anulada por un gol de cabeza de John Terry que a la postre sería vital para la clasificación del Chelsea y que crearía la primera gran rivalidad entre ambos.

Ese primer envite mostraría a ambos las cartas que ahora ya sí poseían. El Chelsea de los petrodólares de Abramovich que ansiaba alzarse con la Champions y el conjunto blaugrana, que aspiraba a rememorar la gloria de Wembley 1992.

El 22 de febrero de 2006, en octavos, se volvieron a encontrar, otra vez con Rijkaard y Mou en los banquillos, aunque con un Chelsea que salió con Hernán Crespo, Arjen Robben y Makelelé y un Barcelona que apenas variaba del año pasado, solo con la pequeña excepción de un chaval con el 30 a la espalda, Leo Messi.

La carnicería hacia el argentino, sobre todo por parte de Asier del Horno, que acabó expulsado, no impidió al argentino disfrutar de uno de sus primeros bautizos europeos. Sus continuas arrancadas desde banda derecha volvieron loca a la defensa y solo la escuadra, en un disparo elíptico, consiguió evitar su gloria. Un gol en propia puerta de John Terry y un cabezazo de Eto'o fueron suficientes para remontar el gol inicial de Thiago Motta, también en su propia portería. Esta fue la última victoria del Barcelona que se recuerda en el barrio de Fulham.

Solo cuatro goles más, repartidos en tres duelos, se darían cita en Stamford Bridge a partir de ese momento. El primero no llegaría en eliminatorias, si no en la fase de grupos de la Champions de 2006/2007, con victoria 'blue' por 1-0, gracias a un gol de Didier Drogba, quien ya se había hecho con el mando en la delantera.

Ese partido, más o menos sin sobresaltos, daría paso a uno de los encuentros más polémicos y recordados de esta competición. El 6 de mayo de 2009, Chelsea y Barcelona chocaron en la vuelta de semifinales con 0-0 de la ida. Guus Hiddink presidía el banquillo de los londinenses y un joven Pep Guardiola, en su primera temporada con los blaugranas, dirigía a los Eto'o, Messi, Toure Yayá e Iniesta.

Todo ello arbitrado por el noruego Tom Ovrebo, gran protagonista de la velada.

El golazo inicial de Michael Essien quedó rápidamente nublado por la actuación arbitral y el 'Iniestazo'.A Ovrebo se le reclamaron hasta cuatro penaltis. Uno por un agarrón de Dani Alves sobre Florent Malouda, otro por una caída de Drogba ante Eric Abidal. Uno más por un control elevado de Anelka en el área que Gerard Piqué cortó con la mano y, por último, una mano de Eto'o en el minuto 95 a disparo de Ballack, que volvió loco al alemán y que no inmutó a Ovrebo, a escasos metros de la jugada.

Entre tanto, Andrés Iniesta hizo historia. En el minuto 93, un centro desde la banda derecha no fue controlado por Eto'o, Essien no consiguió despejar y el esférico le llegó a Messi. El argentino se la cedió a Iniesta quien de primeras la colocó en la escuadra izquierda de Cech para conseguir el empate y la correspondiente clasificación a la final. La imagen de Iniesta quitándose la camiseta y corriendo al córner, junto al desatado banquillo del Barcelona, forma ya parte de la leyenda del fútbol.

Ese Barcelona acabaría llevándose la 'orejona' y tres años después, el Chelsea se vengaría al vencer 1-0 a los de Guardiola, para, a la postre, y con un gol de Fernando Torres en el Camp Nou, poner la primera piedra para levantar su única Copa de Europa en Münich ante el Bayern.

Este miércoles (20:45 horas), el último capítulo de una saga que lleva seis años esperando vuelve a salir a la luz. Prepárense, que ruge Stamford Bridge.

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