Análisis

Juan Carlos Garrido: ‘Victoria justa y corta’

Los futbolistas del Real Madrid festejan el gol de Casemiro. / Nikolay Doychinov (Afp)

Zidane sigue demostrando que es un gran entrenador sin estridencias

He tenido el privilegio de ver el partido, esta final de la Supercopa, en la peña madridista de Casablanca y un honor haber estado aquí con este grupo de aficionados blancos y de haber disfrutado de la victoria del Real Madrid. Una victoria más ajustada en el marcador que en el juego, porque el Madrid ha sido muy superior y tiene un estilo acorde a lo que merece un club como el Real Madrid con su historia y sus títulos. En base a ese estilo juega, con un Zinedine Zidane que sigue demostrando que es un gran entrenador sin estridencias; que evita ponerse medallas tácticas y ubicando simplemente a los jugadores en su sitio consigue que cada uno juegue como tiene que hacerlo. Su Real Madrid juega bien y gana.

Y enfrente estuvo el United, fiel a un Mourinho que es un abanderado del pragmatismo de jugar para ganar, sea bien o mal. En este caso no gana, sino que realmente juega un fútbol muy pobre y que no parece el adecuado para un equipo del nivel del inglés. No creo que sus aficionados se sientan ni orgullosos ni contentos con lo que han visto en el partido, más allá de lo corto del resultado. Y es que si el Madrid hubiera acertado sus ocasiones el marcador habría sido más amplio.

En el bajón físico del Madrid, lógico por estar todavía en pretemporada, ha sido cuando el United ha tenido alguna ocasión; fruto de los balones largos para Fellaini, de Pogba, de Lukaku de gente muy alta. Pero con todo la victoria ha sido clara y justa. Por eso, toca felicitar al Real Madrid por esa sencillez en su juego con jugadores extraordinarios como Isco o Modric, por poner sólo dos ejemplos, y que retratan a eso supuestos cracks millonarios que tenían enfrente y que hoy realmente dejan muy pocos destellos de su calidad.

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