Un divorcio que lo abrasa todo

Deseado Flores y Paco Belmonte, en abril de 2015, nada más aterrizar en el Cartagena.
Deseado Flores y Paco Belmonte, en abril de 2015, nada más aterrizar en el Cartagena. / J. M. Rodríguez /AGM

Deseado Flores y Paco Belmonte, amigos y socios hasta el año pasado, se han convertido en dos enemigos acérrimos. El 'culebrón Ribas' ha sido el último capítulo de una guerra llena de intriga, críticas, menosprecios y una sed de venganza que ha pillado por medio al Murcia y al Cartagena

JOSÉ OTÓN / FRANCISCO J. MOYA

En 'La guerra de los Rose', una película de 1989 dirigida por Danny DeVito, Oliver (Michael Douglas) y Bárbara (Katheleen Turner) pasan de amarse profundamente en sus primeros años de relación a odiarse con fiereza, hasta el extremo de desear lo peor a la persona de la que habían sido confidentes, uña y carne durante muchos años de su vida en común. La historia de Deseado Flores, director deportivo del Murcia, y Paco Belmonte, presidente del Cartagena y también encargado de los fichajes albinegros, tiene muchos puntos en común con la del matrimonio Rose. De hecho, Belmonte y Flores pasaron de ser un matrimonio bien avenido en los negocios a convertirse en enemigos íntimos, de los que se desean lo peor. En septiembre de 2013, Belmonte y Sánchez Breis, que estaban en el paro, se unían a Deseado y ponían en marcha De 3 en 3, un negocio de hostelería que subiría como la espuma en solo unos meses.

No era su único negocio en común, aunque la semilla que provocó sus desavenencias se plantó después, con la entrada de los tres en el Cartagena, club al que acceden en abril de 2015. Allí comenzaron las luchas de egos. Flores se convirtió en presidente del Efesé, aunque según Belmonte fue «por casualidad», porque no había alguien más cerca que pudiera serlo. Y cuando en mayo de 2016 Flores se marchó del equipo albinegro, separando su camino por completo a los de Belmonte y Breis, los mensajes entre ambas partes no dejaron de producirse, incluso en los medios de comunicación. Belmonte lo hacía todo y Deseado, que se veía capaz de de hacer muchas cosas, sintió que era un cero a la izquierda en Cartagena.

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Flores, Belmonte y Breis, amigos desde jóvenes y después socios hosteleros, se separaron en mayo de 2016, cuando los tres formaban parte del Efesé.
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El ahora director deportivo grana se sintió ninguneado con algunos comentarios de sus exsocios, que lo tachaban de ser un simple «comercial», alguien sin peso en la parcela futbolística.
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Flores busca ahora vengarse de aquellos comentarios de los que fueron sus amigos, demostrando sus dotes para los fichajes y armando un equipo para el ascenso a Segunda División.

El divorcio fue traumático. De hecho, la rabia contenida de Flores y su sed de venganza tiene su origen en las afirmaciones de Belmonte, que siempre se atribuyó los aciertos en los fichajes y en la gestión económica e institucional y calificó a Deseado Flores como un mero «comercial» que no tenía conocimientos futbolísticos suficientes. Por eso Flores, a quien Belmonte y Breis hicieron el vacío en el Efesé, se está tomando ahora la revancha en el Murcia. Es un asunto puramente personal.

Flores cerró el fichaje de Biel Ribas el domingo, pero no lo anunció y dejó que durante dos días Belmonte pensara que jugaría en el Efesé

El escenario de este conflicto, en vez de un plató de Hollywood, es el césped del Cartagonova y la Nueva Condomina, con los escudos del Cartagena y el Real Murcia de fondo. En esta disputa, en la que Sánchez Breis es un actor principal porque él fue el nexo de unión entre Deseado y Belmonte, arrebatarle un fichaje al enemigo es un trofeo valiosísimo. Y eso es lo que están haciendo, torpedear la oferta del rival, subir la apuesta para encarecer un producto que no te interesa, y hasta utilizar el juego sucio.

Flores acusa a Breis de que, pese a su pasado murcianista, está expendiendo el mensaje de que el Murcia va a la liquidación y no tiene futuro. Además, en el Murcia se quejan de que Breis va diciendo por ahí que Flores es un moroso. Breis lo niega y en el Cartagena insisten en que ellos van «a lo suyo» y no entran en el juego del Murcia. En el club albinegro aseguran que el que está «obsesionado» es Flores, quien es capaz de pagar el doble de lo que vale un futbolista con tal de arrebatárselo a sus antiguos amigos y socios.

En cualquier caso, es una guerra que parece no tener fin y que puede tener más capítulos en un mercado veraniego que acaba de empezar. Deseado Flores se ha ensañado -buscando incluso la humillación personal- con Paco Belmonte en el asunto del fichaje del Biel Ribas. A pesar de que sabía que el portero balear tenía un preacuerdo con el Cartagena, el pasado domingo viajó a Mallorca, saltándose a su representante, Miquel Riera, y se vio cara a cara con el jugador. En la distancia corta Flores es letal, y se llevó el gato al agua.

Hasta ahí todo puede catalogarse de normal, hasta que el propio Flores, y también Ribas, decidieron jugar con el Cartagena, que se pasó todo el lunes y el martes esperando que Ribas devolviera el contrato firmado por el jugador. Pensaban que lo tenían hecho y que solo faltaba la firma. Es más, el club albinegro tenía preparado el comunicado con la imagen de bienvenida a Biel Ribas para mandar la noticia a todos los medios y a través de Twitter el martes por la noche.

Pero cerca de las diez de la noche del martes el club grana, sin anunciar oficialmente el fichaje, subió una foto de Flores y Ribas, en Mallorca, el pasado domingo. La risa del director deportivo grana en esa foto, a la que el Murcia se encargó de fechar, lo resume todo. Lo peor es que en la puja el Murcia ha fichado a Ribas pagando mucho dinero. La puja empezó por los 45.000 euros brutos que le ofreció el Cartagena de partida, muy lejos de los 60.000 euros netos que ofreció Paco Belmonte en la recta final. El Murcia finalmente pagará 70.000 y 75.000 euros netos por las dos temporadas que será grana, aunque seguramente para Deseado habrá valido la pena.

Deseado Flores y Paco Belmonte están sempeñados en demostrar que fichan mejor que su enemigo. En este asalto sale derrotado Belmonte, que a pesar de tener un preacuerdo con el futbolista desde hace más de una semana no supo certificar el fichaje. A lo de Ribas hay que sumarle la llegada al Murcia de Fernando Llorente, un futbolista que aterrizó en el pasado mercado invernal en el Cartagena y que anotó 7 goles. El equipo albinegro tenía la intención de renovarle, pero el jugador no se quiso sentar a negociar y aceptó la oferta del Murcia. Lo curioso es que Flores, como parte de la estrategia para que Belmonte se confiara, llegó a asegurar a 'La Verdad' que «ningún futbolista del Cartagena tiene nivel para nuestro proyecto».

Luego, en la presentación del propio Llorente tuvo que reconocer que «cada uno utiliza la estrategia que considera necesaria». O lo que es lo mismo, para Flores el fin justifica los medios si la cuestión es atizarle duro a su exsocio y a su examigo Breis, aquel en cuya casa familiar entraba y salía como si fuera la suya propia en los años en los que estudiaban juntos en el instituto Alfonso X.

Los capítulos de Ribas y de Llorente se unen a otros anteriores en los que salió victorioso Belmonte. Como el de Germán, delantero que rescindió su contrato con el Murcia el pasado mercado invernal y que firmó horas después el Cartagena. Entonces fue el Murcia el que se quedó con cara de tonto ya que con el finiquito, que cubría gran parte de la ficha de ese año, el canario defendería los colores del Cartagena. El pulso de Cristo Martín también lo ganó Belmonte, a pesar de que Deseado Flores le hizo una oferta mareante al canario.

Belmonte: «Diré en Madrid lo que está pasando en 2ªB»

Paco Belmonte, presidente del Cartagena, anunció ayer que aprovechando su viaje a Madrid -previsto para el 20 de julio- para participar en la Asamblea General de la RFEF como representante de los equipos murcianos de Segunda B «diré públicamente lo que está pasando este verano en Segunda B, una categoría en la que hay clubes que ofrecen contratos por encima del mínimo salarial de Segunda A, algo que me parece una locura, me inquieta y puede pasar factura a todos en el futuro. Lo plantearé en Madrid. No es normal que la LFP tenga activo un control financiero brillante con el que se está salvando al fútbol español y que en Segunda B no exista ningún tipo de control», denunció Belmonte. Interrogado sobre el caso de Biel Ribas, el dueño del Efesé comentó que «teníamos la palabra del representante y su compromiso era venir aquí. Al final, se ha decantado por otro equipo y nosotros no vamos a sacar trapos sucios de nadie». Le preguntaron por la sed de venganza de Deseado Flores, gestor del Murcia. «Sé quien soy y no vamos a entrar en subastas con nadie. En 1999 escribía crónicas de partidos de Preferente y en 2007 me hacía 2.000 kilómetros en un día para fichar a un jugador asturiano de Tercera. Conozco el fútbol, nadie me lo va a explicar ahora y no entiendo de rencillas», apuntó.

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