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Dieciseisavos | Ida

Los penaltis alivian al Madrid

Theo felicita a Lucas Vázquez tras el tanto del gallego. /JuanJo Martín (Efe)
Theo felicita a Lucas Vázquez tras el tanto del gallego. / JuanJo Martín (Efe)

Marco Asensio y Lucas Vázquez salvan desde los once metros a un equipo que tuvo que trabajar más de lo previsto para ganar al Fuenlabrada

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Dos penaltis, uno cuestionable y otro indiscutible por mucho que en demasiadas ocasiones no se penen ese tipo de acciones, sirvieron al Real Madrid para llevarse un choque que se había ido envenenando y firmar una victoria en el estadio Fernando Torres de Fuenlabrada más trabajada de lo esperado dada la sideral diferencia de calidad y experiencia entre los contendientes en estos dieciseisavos de la Copa del Rey que ya han deparado alguna que otra muestra de que la jerarquía no gana partidos sino que estos han de resolverse con mejor juego y, a veces, como le sucedió al cuadro de Chamartín, un poco de suerte. A esta última tuvo que agarrarse el vigente campeón de Liga y Champions, que mantuvo el abrumador dominio de la pelota que se presuponía pero que tardó mucho en convertir la posesión en ocasiones, penalizado por la falta de claridad de su mediocampo, con la salvedad y a cuentagotas de Ceballos. Un pecado que estuvo a punto de costarle un disgusto de no mediar la candidez de la zaga local.

0 Fuenlabrada

Codina, Iribas, Cata Díaz, Armando, Fran García, Milla, Atienza, Dani Fernández (Portilla, min. 46), Quero (Yaw Annor, min 52), Hugo Fraile y Dioni.

2 Real Madrid

Casilla, Achraf (Franchu, min. 80), Vallejo, Nacho, Tejero, Marcos Llorente, Ceballos, Lucas Vázquez, Theo, Marco Asensio y Borja Mayoral.

goles
0-1: min. 62, Marco Asensio. 0-2: min. 79, Lucas Vázquez
árbitro
Ignacio Iglesias Villanueva (colegio gallego). Expulsó por doble amarilla a Candela, por parte del Fuenlabrada, y mostró roja directa a Vallejo por parte del Real Madrid. También mostró cartulina a Fran García y Cata Díaz, del Fuenlabrada
incidencias
Partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio Fernando Torres de Fuenlabrada ante 7.500 espectadores

Derribó primero Fran García a Achraf cuando el hispano-marroquí incursionaba por el costado derecho en busca del área. Una falta sobre la que no había margen para la duda, sí de si debió señalarse fuera o dentro del área. No perdonó Marco Asensio en la ejecución de la pena máxima. Tampoco Lucas Vázquez cuando agarró el cuero y lo colocó en el punto que había señalado el colegiado tras pitar un placaje sobre Theo. Dos tantos desde los once metros que castigaron con extrema dureza al Fuenlabrada, un equipo animoso que llegó a poner en algún que otro aprieto a Casilla en el inicio del partido pero que con el correr de los minutos fue paulatinamente retrocediendo ante el empuje de un rival llevado más por la obligación que por las ganas.

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Presentó Zidane un once plagado de meritorios, algunos de ellos, caso de Marco Asensio, catapultados al rol de estrella ascendente merced a sus deslumbrantes actuaciones. Futbolistas precisados de minutos, como Vallejo, que efectuó su debut en partido oficial con el club de Concha Espina 819 días después de materializarse su fichaje y que acabó viendo una roja que empañó un estreno en el que había mostrado buenas maneras. E incluso alistó al multiusos del filial, Álvaro Tejero, su ojito derecho en la cantera. Ocupaba el madrileño el carril izquierdo, con Nacho en el eje de la zaga junto a Vallejo y Achraf en la derecha. Theo, el único extranjero del Real Madrid más español que se recuerda en años, se ubicaba en la medular, una posición en la que el técnico ya le probó contra el Levante y en la que, como entonces, volvió a sentirse como un cuerpo extraño.

Poca fluidez

La posición adelantada del marsellés, sumada a la presencia en la otra banda de Lucas Vázquez, dotaba a los visitantes de dos puñales por los carriles. No se arredraba pese a ello el Fuenlabrada, que suplía la inferior calidad de sus futbolistas con la ilusión de un club al que le cayó el ‘Gordo’ del sorteo y que ve la Copa como un formidable escaparate en el que lucir sus virtudes mientras no pierde de vista su auténtico objetivo, el ansiado ascenso a Segunda. Para los locales el encuentro era un regalo; para los visitantes un trámite en el que la victoria pesará pocos gramos en la balanza de la temporada pero la derrota habría inclinado con fuerza el fiel del lado negativo por mucho que el sistema a doble partido dificulte en grado sumo la repetición de episodios de infausto recuerdo en la ‘casa blanca’ como ese ‘Alcorconazo’ del que justo ahora se cumplen ocho años.

Puso aquel aldabonazo sobre aviso a los grandes, que desde entonces tratan de protegerse del bochorno por vías diversas. Lo hace Zidane incidiendo en que la Copa es importante, más este curso en el que el Real Madrid pelea por el ‘sextete’, y a la vez encomendándose a esa unidad B que tantas alegrías le reportó la temporada pasada. Jóvenes comprometidos con la causa, ávidos de ganarse, luciéndose en bolos, los minutos para los grandes escenarios.

Sirvieron las ganas de los jóvenes valores blancos para contrarrestar la pujanza y la falta de complejos con que afrontaron el choque los jugadores del Fuenlabrada, pero adoleció el Madrid de escasa fluidez.

Hubo que esperar a los estertores del primer tiempo para ver el primer disparo peligroso de los visitante, una formidable volea desde el balcón del área de Marcos Llorente que se estrelló en el larguero. Balance demasiado pobre para el poderoso, que confiaba en que el paso de los minutos abriese espacios en la defensa local, ordenada pero demasiado cándida, como acabó demostrándose en el segundo tiempo para alivio del Real Madrid.

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