Del Palacio a Madrid

Euforia en la celebración de jugadores y técnicos del Plásticos Romero tras la victoria que les mete en la Copa, anoche./Pablo Sánchez / AGM
Euforia en la celebración de jugadores y técnicos del Plásticos Romero tras la victoria que les mete en la Copa, anoche. / Pablo Sánchez / AGM

El Plásticos Romero supera al Palma en un gran partido y se mete en la Copa gracias a las derrotas de Ribera Navarra y Levante

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Pasó lo que tenía que pasar. Todos los rivales perdieron su partido y el Plásticos Romero, en un encuentro redondo, se impuso al Palma Futsal. Se dio la carambola perfecta y el nuevo Palacio de Deportes vivió su primera noche mágica. Es el inicio soñado para una instalación que no puede permanecer cerrada ni un día más y que anoche volvió a acoger una cita que se recordará durante muchos años. En su inauguración parcial de hace dos meses ante ElPozo la gente también había disfrutado. Era un derbi, vale. Pero no hubo victoria y solo era un partido más de Liga. Lo de anoche fue glorioso. Jornada de transistores (ahora más de móviles), remontada necesaria del Jaén ante el Ribera Navarra y sufrida victoria del Plásticos ante los suyos. Maravilloso.

4 Plásticos Romero

Raúl, Jesús Izquierdo, Rahali, Juanpi e Ique -quinteto inicial-. Después jugaron José Carlos, Pelé, Fernández, Attos y Drahovsky.

2 Palma Futsal

Barrón, Tomaz, Joselito, Quintela y Paradinsky -quinteto inicial-. Después jugaron Eloy Rojas, Chicho, David Pazos y Maico.

Goles
1-0, Jesús Izquierdo (minuto 2). 2-0, Juanpi (minuto 10). 2-1, David Pazos (minuto 26). 3-1, Rahali (minuto 31). 3-2, Maico (minuto 38). 4-2, José Carlos (minuto 38).
Árbitros
Delgado Sastre y Rabadán Sainz (valencianos). Amarillas a los visitantes David Pazos y Paradinsky.
La pista
Palacio de Deportes de Cartagena. Unos 2.800 espectadores.

La cosa empezó de cine en un Palacio al que acudieron casi tres mil personas, el triple de los que van al Pabellón Central en un partido normal de la temporada. No tiene sentido seguir persistiendo en el error. Un parqué se pone en un día, como sucedió ayer con la pista azul de la LNFS. Toca comprar uno, colocarlo y mudarse definitiva al recinto de la Avenida del Cantón. Con un público entregado desde el minuto 1, Jesús Izquierdo empaló una pelota a media altura y mandó un obús que entró por la escuadra de la portería defendida por el internacional Barrón. Era más intenso el equipo de Guillamón ante un Palma que cuenta con jugadores que te pueden desarmar en un abrir y cerrar de ojos. Pero afortunadamente, los Paradinsky, Quintela, David Pazos y compañía entraron tarde al partido.

Lo único negativo de un primer tiempo sobresaliente de los locales fue que Ique, Rahali y Drahovsky perdonaron oportunidades para dejar el choque sentenciado antes del asueto. Eso fue antes del segundo tanto, una auténtica obra de arte de Juanpi. Regateó a tres rivales y colocó en la escuadra un derechazo descomunal. Lo trágico era que en Jaén saltaba la sorpresa y el Ribera Navarra vencía por 0-2 al descanso. Si el Jaén no remontaba allí, nada importaba lo que el Plásticos Romero consiguiera aquí.

Delirio final

Todo volvió a su sitio en Jaén, donde los locales hicieron cinco goles en el segundo tiempo y le dieron la vuelta al marcador. En Valencia, donde los cartageneros necesitaban que el líder Inter Movistar cumpliera el guión, el tanto inicial del Levante quedó en nada tras los cinco anotados posteriormente por los madrileños. De este modo, la suerte estaba echada. El Plásticos Romero dependía de sí mismo. Si ganaba, estaba en la Copa. Y se complicó la vida. Un error de José Carlos posibilitó el gol de David Pazos. 2-1 y a temblar.

Y en la siguiente jugada, tras otro fallo en la salida de presión del jugador madrileño, los árbitros no quisieron ver un derribo del propio José Carlos al visitante Maico. Menos mal. Rahali amplió distancias y con el portero-jugador tuvo que sufrir de lo lindo el equipo de Guillamón para amarrar el triunfo. Palo, gol de Maico tras un mal despeje de Raúl y mucha tensión. Pero José Carlos se redimió marcando desde su campo y el nuevo Palacio descubrió qué es el delirio.

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