«Mira, ahí vienen las del Jimbee»

Inma Sojo y Alba Gandía, en una charla a los niños del colegio Hernández Ardieta de Roldán./LV
Inma Sojo y Alba Gandía, en una charla a los niños del colegio Hernández Ardieta de Roldán. / LV

Roldán se vuelca con unas jugadoras a quienes todos conocen y que acarician un sueño

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANEROMurcia

Pertenecen a la orilla modesta del fútbol sala, pero están en la élite y están en la cresta. Son Alba Gandía e Inma Sojo, jugadoras del Jimbee, compañeras de piso y locas por un deporte que este año las puede llevar a levantar el título, un hecho sin precedentes en una localidad como Roldán, en Torre Pacheco, que se frota los ojos con su Jimbee, llena el pabellón en cada partido y las acompaña encaramado a la misma cresta de ola que ellas. Alba e Inma, Inma y Alba han puesto su granito de arena para que en cada partido jueguen ante una gran concurrencia. Cuando van por los colegios ya las conocen. «Mira, las del Jimbee», les dicen cuando las ven llegar. Son niños de Primero a Sexto a los que regalan invitaciones, les hablan de las bondades de su deporte y animan a apuntarse a las escuelas «donde se va a divertirse, a saber que lo importante no es ganar, sino aprender», dice Alba. Quizá sea ese el secreto del éxito, el lazo indisoluble entre la gente y el equipo. La gente las conoce, las nombra por sus nombres y no con el dedo, y ellas se sienten, no solo conocidas, sino también respetadas.

Las dos llegaron hace cinco años y las dos son entrenadoras de fútbol sala, tanto en la escuela del club como en otras. «Es una forma de sacar algo para llegar a fin de mes. El club nos paga el piso y la manutención y, de esta manera, sacamos algo más», explica Inma Sojo, que además trabaja en el comedor del colegio Hernández Ardieta de Roldán como monitora de los niños. Llegó de Córdoba hace cinco años y lleva pegada a un balón desde que tenía cuatro. «Parece que nací con una pelota bajo el brazo. No sé de dónde me viene, porque en mi familia a nadie le gusta, pero a mí me dio por ahí», explica. Tanto le gusta que montaron una escuela de fútbol femenino en su colegio cuando tenía 13 años y no podía seguir con chicos para que no viera guadañada su carrera. El Cajasur hizo filial a la escuela y luego captó a Inma, que también jugó en Valladolid antes de que el Jimbee se fijara en ella y la enrolara en su proyecto.

Inma tiene 27 años y dos manías, la de saltar a la pista con el pie derecho y la de dar tres saltitos antes, un hábito que le viene de Amparo Jiménez, jugadora internacional que coincidió con ella y se convirtió en su referente. «Me enseñó a poner una marcha más. Yo no tengo un carácter fuerte y me enseñó a darle más coraje a mi juego», explica la cordobesa.

Una labor efectiva

Inma acompaña a Alba a los colegios, donde su labor de proselitismo empieza a calar en los más pequeños, algunos de los cuales han llegado a la escuela de fútbol sala del club tras escuchar sus consejos. Alba tiene 22 años y es de Yecla. El Jimbee la vio jugar y quiso ficharla. El primer año fueron sus padres quienes la llevaban a entrenar a diario desde Yecla, pero el segundo, ante la imposibilidad de mantener semejante ritmo, hablaron con el club y el club se comprometió a darle alojamiento. Como casi todas en el fútbol sala, Alba empezó entre chicos y tuvo que buscar una salida en la adolescencia para poder seguir jugando. Pasó al Hispania de Yecla, donde miró a puerta más que nadie, porque fue la máxima goleadora de la liga infantil regional, antes de que el Jimbee la captara. «La verdad es que es todo un gustazo jugar aquí. La gente se ha volcado con nosotras y el pabellón está siempre lleno, sea cual sea la hora de juego. Muchas veces vamos fuera, a pabellones más grandes, que están medio vacíos, desangelados, y da mucha pena. Aquí no nos pasa eso», dice Alba, que lo tiene muy claro: «Aquí nos sentimos queridas».

Una temporada histórica y con la corona a tiro

Una temporada con zapatos de charol. El Jimbee Roldán, que compite en Primera División, ha roto su techo este año y puede convertirse en campeón de la máxima categoría del fútbol sala femenino. Ahora está en el tercer escaño con 67 puntos, a solo dos del At. Madrid y del Universidad de Alicante, que son los primeros. Como quedan dos jornadas, el título es una posibilidad viable para el equipo que entrena Joaquín Peñaranda. Incluso, algo más que viable. ¿Por qué? Porque el Jimbee tiene ganado el duelo particular al Atlético, al que ha vencido en sus dos enfrentamientos de esta temporada, y, en caso de empate, el título sería para las de Roldán. Además, el Universidad de Alicante es, curiosamente, el que visitará al Jimbee en la última jornada, en un partido que puede ser de infarto. De esta forma, el equipo de Peñaranda tiene que ganar hoy al Majadahonda y esperar que pinche el Atlético para depender de sí mismo en la lucha por el título.

Lo que ya nadie le puede quitar al Jimbee es la clasificación para la Copa de España, que se disputará en Cádiz los días 8, 9 y 10 de junio.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos