Doctor Esparza, sobre Valverde: «Esto no lo aguanta cualquiera»

El fisioterapeuta Antonio López realiza trabajos de flexión contraria interna de la rodilla de Alejandro Valverde. /Martínez Bueso
El fisioterapeuta Antonio López realiza trabajos de flexión contraria interna de la rodilla de Alejandro Valverde. / Martínez Bueso

Un equipo de cuatro profesionales trabaja en la recuperación de Alejandro Valverde en intensas sesiones de mañana y tarde

Paco Lastra
PACO LASTRAMurcia

La caída que sufrió Alejandro Valverde el pasado día 1, en la primera etapa del Tour, dolió mucho al ciclista de Las Lumbreras. También puso los pelos de punta al doctor Francisco Esparza, quien vio por televisión cómo el corredor murciano del Movistar se estampaba contra las vallas de protección.

A sus 37 años, Alejandro pensó que aquel día era el último de su carrera. El médico reconoce que también pasó por su cabeza que aquella caída podría haber puesto el punto final a la trayectoria del deportista que más alegrías ha dado a la afición del ciclismo murciano.

Pero ni mucho menos ha sido así. Se fracturó la rótula y el astrágalo de su pie izquierdo y sufrió graves heridas en su tibia izquierda y en la región anal. Valverde fue intervenido en el Hospital Universitario de Düsseldorf. Apenas 36 horas después, ya veía las cosas de otro color y lanzó un mensaje de ánimo a sus compañeros del Movistar. «Chicos, aquí vamos, ya puedo flexionar la pierna 30 grados».

El pasado día 10 inició su cura en el Hospital de Molina de Segura. La recuperación, coordinada por el traumatólogo deportivo Francisco Esparza, junto con el equipo médico del Movistar, va viento en popa. Consiste en un tratamiento de fisioterapia intensivo. Desde que aterrizó en Murcia, el ciclista se encuentra «con mucho ánimo», señalan quienes trabajan en su rehabilitación cada día.

Tener entre manos la recuperación de Alejandro no es una tarea fácil, pero el doctor Esparza ha armado un equipo que está llevando, paso a paso, la obra a buen puerto. El ciclista facilita la tarea, «ya que aguanta lo que le echen. Si una sesión de fisioterapia agota a cualquiera, él hace tres al día, y quiere más. Insisto, aguanta lo que le echen», dice Esparza, quien añade que hay veces que los trabajos de recuperación están tan al límite «que llegamos a pensar que como sigamos apretando se va a romper».

En el rostro del ciclista queda reflejado el dolor, que es mucho, «pero tiene una capacidad para aguantar el sufrimiento que está fuera de lo normal». El doctor Esparza, quien dirige el máster de Traumatología del Deporte de la UCAM, cuenta con la colaboración de dos grupos de fisioterapeutas distintos. En el Hospital de Molina, en sesiones de mañana, tiene la ayuda de Nuria Lorente; por la tarde, entra en acción Antonio López. Entre uno y otro están obrando el milagro. «En ocho días, lo que era una pierna rígida, ya se flexiona 90 grados. Y, lo que es más importante, ya se marca el músculo».

Alejandro Valverde afronta cada día maratonianas jornadas de recuperación. Su despertador suena a las 6 de la mañana. Empieza a moverse en su casa para no perder forma física. De 10 a 11.30 horas acude al Hospital de Molina para ponerse en manos de Nuria Lorente. De 12 a 13, acude al gimnasio, donde Raquel Vaquero y Sergio Sánchez, especialistas en Ciencias del Deporte, se encargan de la readaptación deportiva del ciclista. Estas sesiones sirven para que las zonas que no están dañadas no se resientan y mantengan su energía.

Valverde regresa a casa para comer, descansar y ver por televisión la etapa del Tour. Cuando se sienta a la mesa toma alimentos bajos en hidratos de carbono y la grasa ni la toca. «No puede engordar y no está engordando».

A las 18 horas de nuevo toca sesión de fisio. Acude a un centro privado, donde se pone en manos de Antonio López, hasta las 21.30 horas. En estas sesiones, tanto en las de la mañana como en las de la tarde, Lorente y López vigilan la cicatriz de Alejandro y la capacidad de flexión de la rodilla para evitar las adherencias y ganar fuerza muscular.

La herida que sufrió Valverde en la zona anal requiere mucho cuidado. Como si del asta de un toro se hubiera tratado, Valverde se clavó la pata de una de las vallas, muy cerca del ano, de 8 centímetros de profundidad. «Pudo haberle causado un desgarro mucho más grave», dice Esparza. Los 'fisio' trabajan cada día según está la articulación y la herida de Alejandro. ¿Hasta cuándo? «Nosotros seguimos las órdenes del doctor Esparza. Hasta que él lo estime oportuno», dice Nuria Lorente.

El coordinador de este grupo de trabajo no quiere dar plazos. Sí adelanta que Alejandro se subirá el martes a la bicicleta. Ahora bien, lo hará dentro de una piscina, para que el esfuerzo sea menor. «Se trata de que Alejandro ni pierda la costumbre de pedalear».

El ciclista, al igual que los responsables del equipo Movistar, está encantado con el trabajo de rehabilitación que lleva a cabo el equipo que coordina Francisco Esparza, a quien, según dice, le ha tocado «un trabajo muy bonito, una misión imposible que ves que se hace posible cada día».

«Estoy trabajando para volver a estar como antes», dijo Alejandro el miércoles. Fue a por todas en la curva en la que se cayó en el Tour y está yendo a por todo, duela lo que duela, en su recuperación.

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